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Crístofer Clemente: “Si todo va bien, daré algún arreón más»

Crístofer Clemente

Crístofer Clemente

¿Cómo se sintió al ganar la ultra de la X Gomera Paradise?

Es una carrera muy especial. Se cumplió el décimo aniversario y se estrenó un recorrido que diseñé yo para que fuera más atractivo, uniendo casi todos los municipios de la Isla y haciendo que la prueba fuera bastante montañera, con mucho desnivel. Creo que fue espectacular, estuvo muy bien señalizada. La pude disfrutar muchísimo. Encima, corriendo en casa, con gente animando en casi todos los puntos de avituallamiento, incluso en rincones en los que no esperaba que hubiera nadie. Tuve buenas sensaciones, siempre controlando mis ritmos para que no me pasara factura el hecho de correr en casa. Hice un buen crono (9:23:14). La pena fue que no todos pudieron participar. Nos quedó un sabor agridulce por ver las caras de la gente que no llegó a desarrollar la actividad. Pero las condiciones fueron extremas por las altas temperaturas. La decisión de neutralizar la carrera por la tarde no fue fácil de tomar, pero más vale prevenir que lamentar.

A pesar de todo, el deporte va volviendo a la normalidad.

Sin lugar a dudas. La pandemia nos ha marcado la vida a todos. En mi caso, al tener negocios, mucho. Ha afectado a la economía y nos ha hecho cambiar. Pero este tipo de eventos deportivos que eran casi imposibles de sacar, ya se están celebrando. En mayo participé en mi primera carrera. Fue en Italia y no había público. Ahora se está viendo que se están siguiendo mejores protocolos y estamos volviendo la normalidad, que es lo que todos queríamos; y más en este tipo de pruebas, que se llevan a cabo en un ambiente familiar y no dejan de ser como una fiesta. Es importante que vuelva a la normalidad para que estos eventos tengan más brillo, por supuesto.

¿Le resulta fácil compaginar los negocios con el deporte?

Yo salgo a correr y si hay lío, tengo que echar una mano. Este es un deporte minoritario y tengo alguna que otra ayuda, pero de donde como es del restaurante (La Tasca, en San Sebastián).

¿Qué planes tiene ahora?

Esta iba a ser la temporada de mi regreso después la operación de los dos Aquiles. No sabía muy bien cómo iba a responder. La primera carrera que marqué en el calendario es la siguiente que haré, el 3 de octubre, la Ultra Pirineos. Supuestamente, ahí iba a reaparecer. Pero todo ha ido sobre ruedas y me recuperé mucho antes. Por tanto, podré llegar a la Ultra Pirineos con unos cuantos kilómetros por detrás, porque ya estuve en Italia, en Andorra haciendo una ultra muy dura de 125 kilómetros que supuso 22 horas de desgaste y hace poco estuve corriendo una maratón en La Gomera, otra en Lanzarote... Y ahora, la Paradise, que no deja de ser una ultra durísima. Toca recuperar, pero pensando en el objetivo de la Ultra Pirineos. Si todo va bien, daré algún arreón más, porque, entre el coronavirus y la lesión esta ha sido una temporada en la que no he podido estar tan activo como en otras. Ahora que estoy cogiendo una forma bastante aceptable, la intentaré exprimir. Así es como me gusta verme correr. Son muchos meses de trabajo para poder estar así.

Menciona la influencia de la pandemia. ¿Con qué se queda de la etapa de confinamiento?

Fue traumático no poder salir, estar encerrado, desahogarme simplemente en una cinta de correr... Para una persona que entrena dos horas diarias en contacto con la naturaleza, no poder tocarla es sentirte preso. Ojalá no tengamos que repetirlo nunca ni nosotros ni futuras generaciones.

A estas alturas, conocerá todos los senderos de La Gomera.

Empecé en esto por casualidad y lo que me atrapó más fue la posibilidad de descubrir mi propia Isla. En estos once años que llevo corriendo, no hay un sendero ni un camino que no haya pisado. He estado en todos. Por eso, en el décimo aniversario de la Paradise, el director de la carrera, José Rodríguez, me dijo que necesitaba un recorrido que fuera espectacular, cañero... Y pensé: aquí no será por falta de lugares. Tardé un par de días en diseñar el recorrido. Se quedó boquiabierto, le encantó.

¿Cómo se produjo esa «casualidad» y comenzó a correr?

Empecé con 24 años para perder peso. Comencé trotando en el parque de la Torre del Conde y probé la montaña a finales de 2010 por medio de amistades que me veían correr en el parque y me animaban a ir a algunos senderos. Me gustó y acabé participando en mi primera maratón del Meridiano en 2010. Quedé enganchado.

Fue por un motivo de salud.

Sí. Fue por prescripción médica. Tenía sobrepeso y el colesterol por las nubes, me alimentaba muy mal... El médico me recomendó seguir otra dieta y hacer alguna actividad física. Y así fue. Empecé por bajar algún gramo y de ahí pasé a echar kilómetros para atrás.

Conocerá a muchos jóvenes que no siguieron ese camino.

Desgraciadamente es así. Me ha tocado verlo hasta en mi propia familia. La obesidad es un problema grande en Canarias y el sedentarismo es la clave. La actividad física debería estar bien pautada desde la etapa escolar para que no sucedan estos casos que se están viendo tanto en nuestra sociedad. En lugar de disminuir, aumentan.

¿Ha llegado a dar charlas?

Tuve la suerte de hacer algo puntual. Pero esto debería formar parte de la conciencia de los ciudadanos. Se podría llevar a cabo una captación en los colegios para fomentar las actividades extraescolares y reforzar la idea de que los jóvenes hagan deporte como parte de sus vidas y nos olvidemos un poco de esta sociedad de tanta consola y videojuegos. Habría que activar la captación desde el inicio del curso para que los alumnos se enganchen al deporte.

¿Y la alimentación?

Una cosa lleva a la otra. Cuando doy charlas y me preguntan por qué no rinden mejor, explico que la alimentación tiene que ser sana, sin bollos, refrescos... El deportista que se alimenta bien y descansa mucho, es mejor competidor, rinde más y no entra en la espiral de los problemas con las lesiones.

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