Crítica de cine
El hombre es un lobo para el hombre

Charlize Theron en un momento de la película. | / EL DÍA
Se acaba de estrenar en la plataforma Netflix Depredador dominante, dirigida por el islandés Baltasar Kormákur, quien se dio a conocer en 2005 con Verdades ocultas y que posteriormente logró que su trabajo The Deep fuese seleccionado para representar a su país en la categoría de Mejor película de habla no inglesa en la 85º edición de los Premios Oscar de Hollywood. A partir de ese momento, logró cierta fama con títulos como Contraband, protagonizado por Mark Wahlberg; 2 Guns, de nuevo con Wahlberg y Denzel Washington; Everest, con Jason Clarke y Jake Gyllenhaal; o A la deriva, con Shailene Woodley. Su estilo está marcado por la acción y, en gran medida, por la recreación de experiencias extremas en parajes naturales. Tanto en las citadas The Deep, Everest y A la deriva como en la actual Depredador dominante, la hostilidad que alberga la naturaleza juega como un personaje más.
A través de una larga introducción que refleja sus penurias, una pareja trata de escalar un elevado risco en condiciones muy adversas para, a continuación, adentrarse en unos enclaves australianos en los que la protagonista se enfrentará también a la dificultad y a la hostilidad de ríos y montañas, haciendo frente además a un maníaco decidido a darle caza. Al final, como escribiría Thomas Hobbes en su obra Leviatán (1651), «el hombre es un lobo para el hombre», siendo aún más salvaje que los más inhóspitos mares y selvas.
La filmación de la cinta resulta correcta, así como el esfuerzo por recrear la intensidad de las intrigas y tormentos que sufre el personaje principal, aunque nunca llega alcanzar un nivel realmente brillante. Aceptable como pasatiempo, en modo alguno supone una propuesta destacada en cuanto a su originalidad y fuerza. Con una ajustada duración de apenas hora y media, logra mantener un ritmo constante durante toda la proyección. No obstante, denota cierto tufillo a telefilme de sobremesa, intuyéndose las herramientas para manipular al espectador con el fin de generarle angustia.
La película muestra la historia de Sasha, una mujer intrépida y amante de las aventuras que trata de superar una tragedia personal adentrándose en el ecosistema de Australia para encontrar la paz interior. Le gusta superar sus propios límites, por lo que inicia una expedición extrema a lo largo de un río y de unas montañas salvajes. Sin embargo, su iniciativa pronto se convierte en una lucha desesperada por sobrevivir, cuando descubre que un peligroso y despiadado asesino la acecha tras haberla elegido como presa.
La cinta entretiene, pero sus expectativas se cumplen sólo en parte. En el fondo, su trama repetitiva no ofrece novedades ni sorpresas, desarrollándose de manera amena, pero previsible.
Charlize Theron encarna a la intrépida sufridora. Ganadora de una estatuilla dorada por Monster (primera sudafricana en recibirlo), ha intervenido de forma notable en Las normas de la casa de la sidra, El escándalo (Bombshell), Tully o La leyenda de Bagger Vance. En Depredador dominante cumple tanto con el reto físico como con el interpretativo, si bien no aparecerá en el listado de sus mejores trabajos.
Le acompaña Taron Egerton, que personificó al cantante Elton John en el biopic Rocketman (2019), valiéndole el Globo de Oro como Mejor actor en comedia o musical. A cargo de un papel secundario figura asimismo Eric Bana (Black Hawk Down, Hulk, Múnich).
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