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Lanzamiento

Para ser feliz... hay que leer y compartir

Desde que se quedó embarazada de su primera hija, una de las mayores inquietudes de Anna Morató fue transmitirle la importancia de ser positiva. Fue por eso que empezó a escribir cuentos para explicarle los valores más importantes. Esa labor ha dado forma ahora a una serie de libros que ya van por su cuarta entrega.

Para ser feliz... hay que leer y compartir

Para ser feliz... hay que leer y compartir / El Día

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La escritora barcelonesa afincada en Tenerife Anna Morató García vuelve estos días a las librerías con una nueva entrega de su ya consolidada colección De mayor quiero ser… feliz. Este proyecto, que ya va por su cuarta entrega, ya ha logrado hacerse un hueco en las estanterías de miles de hogares al convertir conceptos complejos como la autoestima, la empatía o la gestión emocional en historias accesibles para los más pequeños.

La obra de Morató surge de una necesidad íntima y cotidiana que no es otra que la de explicar a sus propios hijos aquello que no siempre resulta fácil de transmitir con palabras directas en mitad de una charla cotidiana. «Empecé con esta colección de cuentos para contarles ciertos conceptos y valores que pensaba que eran importantes y que debían conocer desde pequeños», explica la autora, quien habla de «conceptos invisibles», como el lenguaje positivo, la confianza o la empatía. Los libros de la serie De mayor quiero ser… feliz también abordan cuestiones sociales relevantes, como el compañerismo o el respeto, así como problemáticas tan a la orden del día como el acoso escolar.

De este modo, la trayectoria de Morató no comenzó en el ámbito literario pero precisamente su labor en el mundo empresarial le ha permitido desarrollar habilidades que hoy considera clave en su forma de escribir, como la capacidad de sintetizar, de destacar lo esencial y de comunicar de manera clara. Así, ahora da forma de manera fácil a cuentos cortos con mensajes sencillos, y que no solo tienen como público a los más pequeños de la casa, sino que también buscan despertar la curiosidad de los padres.

Anna Morató publica el cuarto libro de su serie de cuentos para descubrir en familia

El éxito de sus primeras historias, que comenzó a presentar en el entorno escolar de sus hijos, llevó a Morató a a autopublicar sus textos. La respuesta del público no tardó en llegar, y pronto una editorial apostó por su trabajo. Desde entonces, su colección se ha convertido en un referente dentro de la literatura infantil centrada en la educación emocional. Ahora, en este nuevo libro –el cuarto de la serie–, introduce nuevos matices acordes al crecimiento de sus propios hijos y de sus lectores. En esta ocasión, aborda temas como la pereza, la responsabilidad o la importancia de las decisiones cotidianas. «Nuestras pequeñas decisiones definen el tipo de persona que somos», resume la escritora, quien advierte que este «temario» emocional que bien podría formar parte de una asignatura escolar.

Escritos para niños de entre 4 y 7 años y con el objetivo de que sean leídos en familia, estos volúmenes reúnen cuentos breves que combinan entretenimiento con aprendizaje. La autora insiste en que los errores forman parte del proceso de crecimiento y que, con paciencia y una actitud positiva, los niños pueden construir una base emocional sólida.

Uno de los aspectos más valorados por las familias es precisamente ese carácter compartido de la lectura. Morató subraya que sus libros no solo están dirigidos a los niños, sino también a los adultos. Así, en una rutina diaria marcada por la prisa, estos cuentos invitan a detenerse y reflexionar sobre lo esencial.

De este modo, el momento de la lectura, especialmente antes de dormir, adquiere un valor añadido y, más allá de la historia en sí, ese momento se convierte en un espacio de conexión. «Es cuando los niños están más dispuestos a contar lo que les ha pasado», explica la autora, quien añade que ese instante de intimidad facilita el diálogo y refuerza los vínculos familiares.

Tras varios títulos ya publicados, Morató no descarta seguir ampliando la saga. De hecho, confiesa tener una libreta llena de ideas para futuras entregas porque «hay muchas cosas que podemos trabajar a nivel personal para sacar lo mejor de nosotros mismos» ya que, para ella, el bienestar individual es la base para contribuir de forma positiva a la sociedad. De este modo, la propuesta de Anna Morató demuestra que la literatura infantil puede ir más allá del entretenimiento ya que sus cuentos no solo invitan a soñar, sino también a comprender, sentir y crecer y, sobre todo, a hacerlo en compañía.

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