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Literatura y Artes Escénicas

La semana fantástica de María Folguera

La semana fantástica de María Folguera (Madrid, 1984) en Tenerife arranca mañana con la presentación a nivel nacional de su ensayo ‘La prisa y la espera’ en la Librería de Mujeres de Santa Cruz. El miércoles da una charla en la ULL y el domingo una de sus producciones teatrales se representa en el Leal lagunero.

María Folguera  de la Cámara (Madrid, 1984).

María Folguera de la Cámara (Madrid, 1984). / ED

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Cómo nace, crece y se desarrolla el proceso creativo. Esas son las claves que se oculta el ensayo que María Folguera (Madrid, 1984) presenta mañana a nivel nacional, a partir de las 19:00 horas, en la Librería de Mujeres de Santa Cruz de Tenerife. En realidad, habla de los obstáculos que hay que vencer desde el minuto cero hasta que un lector abre lee un capítulo del libro que has escrito o una espectadora ocupa una de las butacas en el teatro en el que se programa un guion que lleva tu firma. La prisa y la espera (Siruela) habla de un ciclo dominado por la volubilidad, la impaciencia y la inteligencia artificial.

«Habla de mi primer año después de trabajar en las oficinas de un teatro público durante un largo periodo de tiempo», avanza escritora, directora de escena, dramaturga y gestora cultural. Y es que como reconoce en el arranque de la conversación «no es nada fácil volver a tener que tomar notas, gestionar la impaciencia y la frustración, verme en un nuevo lugar...», exalta antes de dar a conocer uno de los pilares sobre el que se sustenta esta aventura. «La inspiración me llegó frente a Las hilanderas de Velázquez, en el Museo del Padro... Ver la lana tirada en el suelo y el resultado final de los tapices que se observan en el fondo del cuadro resume a la perfección lo que es el principio y el final de un proceso creativo».

Mucho de lo que cuenta Folguera en las páginas de La prisa y la espera está conectado «con el tiempo que le dedicas a escribir un libro o un texto para el teatro», matizando que los tiempos son distintos. «El guión de una obra no tiene que estar acabado para que tu lo expongas al director o a los actores, mientras que en una novela los márgenes son más largos y, sobre todo, más solitario. Hay mucho menos trabajo en equipo que el teatro y, salvo que le des a leer un capítulo a una persona de mucha confianza, el resultado tarda en llegar».

Lo inmediato y la espera

Otra de las cuestiones que trata de resolver este texto es la inmediatez con la que llegan los resultados.

En el caso de un libro, Folguera analiza cómo la espera se puede convertir en «algo eterno». A veces, incluso, «pueden pasar unos cuantos años antes de que un libro caiga en las manos de un lector y se reactive algo que parecía haber desaparecido en el tiempo. Esa es la magia que tiene la literatura. En el teatro, en cambio, los tiempos son más cortos. Una obra puede llegar a ser un clásico, pero las producciones de la misma van y vienen», puntualiza la ganadora de la Beca Leonardo de Investigación Científica y Creación Cultural de la Fundación BBVA 2025. Mucho antes, conquistó el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid 2001. «¿Por qué un ensayo?, creo el híbrido ensyo&narrativa está funcionando cada vez mejor porque permite añadir mucho más de ti al proyecto», cuenta sobre los orígenes de una aventura que no se separa de un fenómeno que se ha convertido en un complemento imprescindible de nuestras vidas: «Vivimos en un mundo dominado por las redes sociales, una vida en la que nos cuesta poco desnudar nuestras vidas ante millones de desconocidos y, a su vez, mirar lo que hacen otros», resumen sobre los efectos de la globalidad.

Para Folguera ese escaparate público es bueno para los creadores porque «ya no es posible un planteamiento unívoco, oficialista, institucional que quiere controlar el proceso de un artista... Ahora existe la pluralidad, a pesar de que en las redes sociales se multipliquen las voces que generan casi una extenuación y ansiedad casi crónica», explica sin ocultar que ahora un escritor «tiene que estar en las redes sociales, hacer promoción, participar en los clubes de lecturas... La realidad de un autor se asemeja cada vez más a las rutinas que seguían los cuentacuentos, es decir, necesitan tener un contacto casi permanente con sus seguidores», aclara la fundadora de la compañía Ana Pasadema, un proyecto de investigación escénica que explora asuntos como el sexo, el género y el conflicto o incluso el conocimiento de nuestro cuerpo.

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