Nacho G. Velilla, director de la serie sobre el secuestro de Quini: "Lo más bonito es que hay escenas que nunca se le hubieran ocurrido a un guionista"
El director aragonés ha protagonizado una nueva sesión de La buena estrella junto a Jorge Asín y Juanjo Javierre en torno a 'Por cien millones'

Jorge Asín, Juanjo Javierre y Nacho G. Velilla en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. / Jaime Galindo
Daniel Monserrat
Cuando los tres secuestradores capturan a Quini en la puerta de su casa, le ponen un pasamontañas y lo meten en su propio coche, se encuentran con el primer gran poblema, era un coche automático que en 1981 casi nadie tenía. Es el propio Quini el que les tiene que explicar cómo arrancar el coche. Es una de las primeras escenas de la nueva serie de Nacho G. Velilla, 'Por cien millones', que acaba de estrenar Movistar+, pero es tal y como sucedió. "Lo más bonito de la serie es que todo lo que se cuenta es verdad. Esa escena jamás se le hubiera ocurrido a un guionista, no es una comedieta, es una realidad", explica el propio director.
El cineasta aragonés ha participado en una nueva sesión de La buena estrella junto al actor Jorge Asín y el músico Juanjo Javierre, autor de la banda sonora de la serie, que, conducida por Luis Alegre, se ha celebrado en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza y que, por primera vez en los 30 años de ciclo, ha estado acompañada de la proyección de los dos primeros capítulos de la serie.
Quini, liberado en esta ciudad
Nacho G. Velilla ha relatado que recuerda que cuando tenía 12 años leyó una noticia en el periódico que "titulaba en grande, 'Quini, liberado en esta ciudad'. Eso fue algo que me impactó y que reviví muchos años después en una sobremesa con Miguel Mena. Todas mis historias nacen de las intrahistorias que hay detrás de los titulares y que suelen surgir de los personajes secundarios. A mí me interesaba de aquí lo que no se ha dicho, la historia de esos tres mecánicos que acuciados por la crisis deciden secuestrar al Pichichi de la liga", ha señalado el cineasta, quien se sorprendió aún más cuando se dio cuenta de que, en 45 años, "nadie la había contado".
Cómo aborda la serie era otra de las cuestiones que tenía que abordar el zaragozano y él enseguida encontró el tono tragicómico que domina una vez más su nueva creación: "La comedia tiene que nacer de la tragedia, desde el conflicto real, el ejemplo máximo es Billy Wilder", ha señalado el cineasta con respecto al tono de la serie que consta de tres capítulos: "No quería un 'true crime' como los que se hacen porque me parece una falta de respeto elevar a héroe a una persona que es capaz de matar a una familia. Era mucho más real que la gente hablara de esta forma y sufriera como lo hace la familia cuando sucede esto, lo contrario es una falta de respeto", ha incidido.
La Zaragoza de 1981
'Por cien millones' cuenta, además, con el aliciente para los aragoneses de que se ha recreado la Zaragoza de 1981, "es muy bonito porque he vuelto a recorrer las calles y las plazas de mi niñez. Ha sido un trabajo complicado porque se han recreado sitios que ya no existen, se han tenido que levantar calles enteras y llenarlas de 100 coches de época, eliminar, por ejemplo, las adaptaciones para discapacitados de las aceras...". En ese sentido, ha explicado que lo que se hizo "fue rodar todos los lugares en 360 grados para después con visual effects (a cargo de la empresa zaragozana Entropy) reproducir cómo era todo aquel año. Y creado ese plató virtual es cuando rodaban los actores. Ha sido espectacular".

El oscense Vito Sanz, uno de los secuestradores, en 'Por cien millones'. / EL PERIÓDICO
Además, otra clave muy aragonesa de la serie es el acento que se emplea: "No quería hacer Marianico el Corto ni hacer parodia, creo que ha quedado reflejado muy bien porque nos lo creemos todos", ha señalado antes de alabar a Jorge Asín: "Es su acento porque le pedí que grabara los diálogos de los tres capítulos para pasarle la grabación a los actores y que le cogieran el tono al acento".
El secuestro de Quini terminó bien e incluso el propio futbolista no solo perdonó a sus captores sino que renunció a la indemnización que fijó un juez. "En el juicio, se le acercó una de las mujeres llorando y se acabó desmayando. Quini no solo la sujetó sino que se la llevó a un bar a desayunar y luego volvieron a la sala del juicio. A cosas así es a lo que me refiero cuando digo que la realidad supera a la ficción en esta historia", ha concluido Nacho G. Velilla, que ha desvelado que durante la serie se acercó al rodaje uno de los secuestradores, aunque no se presentó como tal.
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