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Concierto

Lleno en la Catedral con el estreno del oratorio ‘Paulus’

Sinfónica de Tenerife ofrece su tradicional concierto extraordinario ante más de 700 personas como arranque de la Semana Santa

La Sinfónica de Tenerife estrena el oratorio 'Paulus' en la Catedral de La Laguna

Andrés Gutiérrez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

Más de 700 personas se dieron cita en la tarde del jueves en la Catedral de La Laguna en una nueva edición del concierto extraordinario de la Sinfónica de Tenerife, que estrenó en Canarias el oratorio Paulus, de Felix Mendelssohn, una de las grandes obras corales del Romanticismo alemán. Bajo la dirección del maestro Víctor Pablo Pérez, la formación volvió a triunfar en esta cita que pretende, desde el año 2014, acercar las grandes propuestas del repertorio sacro y sinfónico-coral a este espacio patrimonial y que supone uno de los actos de arranque de la Semana Santa lagunera.

Con entrada libre hasta completar aforo, los centenares de asistentes pudieron disfrutar de esta obra estrenada hace ya 190 años y fue compuesta cuando Mendelssohn tenía apenas 27 años. Así, fue el primer oratorio que compuso a lo largo de su prolífica carrera. Alcanzó una enorme popularidad y llegó a ser una de las obras corales más interpretadas en Europa, comparable al éxito que tuvo El Mesías de Händel.

En la tarde de ayer, este concierto contó con la participación de la soprano Alicia Amo, la mezzosoprano Rinat Shaham –quien debutó con la Sinfónica–, el tenor Airam Hernández y el barítono Josep-Ramón Olivé. Junto a ellos actuó el Coro Titular Ópera de Tenerife–Intermezzo, dirigido por Miguel Ángel Arqued. Esta propuesta se ofreció ayer con una versión adaptada que duró poco más de una hora para responder de este modo a las características de un espacio como la Catedral de La Laguna. La versión íntegra, con sus 45 números divididos en dos partes, se podrá escuchar hoy, en el Auditorio de Tenerife, como parte de la temporada de abono de la Sinfónica de Tenerife.

El eje dramático de esta obra se sitúa en el momento de la conversión del apóstol, cuando una luz cegadora y una voz divina interrumpen su persecución de los cristianos y marcan el inicio de su transformación espiritual. Mendelssohn construyó este episodio mediante un intenso diálogo entre la orquesta, los solistas y el coro, uno de los pasajes más expresivos de la partitura y que ayer llenó de emoción la Catedral de La Laguna.

El coro desempeñó, de este modo, un papel central dentro de la obra, no solo como elemento sonoro, sino también como agente dramático, con intervenciones que funcionaron como un coro griego, comentando y amplificando la acción. Inspirado en la tradición de las pasiones luteranas, esta composición cuenta con una partitura de gran riqueza expresiva que combina corales, arias y recitativos para narrar distintos episodios de la vida de San Pablo.

"De la claridad y el equilibrio a la expresión más intensa y trascendente, Paulus es una obra de enorme riqueza musical y espiritual", avanzó el director Víctor Pablo Pérez antes de que diera comienzo el concierto quien destacó también que era una obra "de gran exigencia artística".

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