Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Máximo Huerta Escritor / Autor de la novela 'Mamá está dormida"

Máximo Huerta: "La novela es una bomba de relojería de sentimientos"

Máximo Huerta, reconocido por su habilidad para expresar mucho con pocas palabras, presentó en El Sauzal su novela 'Mamá está dormida', que ya va por la tercera edición

Máximo Huerta (Valencia, 1971), ayer en La Laguna, antes de acudir al acto de El Sauzal.

Máximo Huerta (Valencia, 1971), ayer en La Laguna, antes de acudir al acto de El Sauzal. / María Pisaca

Jorge Dávila

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Tiene un don para expresar mucho con pocas palabras, a veces en silencio a través de una escritura que siempre acaba volviendo. «Tengo la fortuna de que los lectores me esperan», agradece Máximo Huerta (Valencia, 1971) horas antes de poner rumbo al Auditorio de El Sauzal para encontrarse con una legión de seguidores que, ahora, están entretenidos con los capítulos de Mamá está dormida (Planeta), una novela con menos de un mes de vida que ya va por la tercera edición. De su buena sintonía con el público canario habló ayer por la tarde en un acto impulsado por la librería Barco de Papel en el que realizó un hermoso vuelo literario. Esta vez no se ha marchado a París. La historia madura en una ruta en autocaravana de un hijo con su madre en la que buscan respuestas al norte peninsular. «Siempre aprovecho algo que tengo cerca para irme de viaje con una ficción», aclara.

¿Hay mucho de usted en el libro?

Yo no estoy ajeno a la vida que me rodea, no puedo escapar de la vida en la que vivo... Siempre aprovecho algo que tengo cerca para irme de viaje con una ficción.

¿Tirar del material biográfico que tiene en casa no es un riesgo, no es como ‘desnudarse’ ante los lectores?

No es un riesgo mayor que el que corre Emmanuel Carrère u otras figuras de la literatura y el arte. Lo de menos es si eres un compositor como Alejandro Sanz o un pintor. En el instante en el que haces algo que conoces bien es más auténtico, más verdadero y llega a más gente.

"La inteligencia artificial tiene alma y los lectores quieren que las tramas que leen tengan corazón y sean honestas"

Pero no debe ser nada sencillo tirar de un recuerdo personal para transformarlo en un lenguaje narrativo...

... escribir cuesta mucho. Son un montón de horas de trabajo en las que pasas por distintos estados de ánimo y no es fácil mantener el ritmo de crucero durante toda la novela. Retratar el tiempo que has vivido me parece un ejercicio de honestidad con la historia que quieres contar a los lectores.

Acaba de mencionar la ardua tarea que supone escribir un libro, ¿pero cree que la inteligencia artificial puede llegar a poner a la literatura contra las cuerdas?

Creo en la importancia de la IA, sobre todo, en el ámbito de la investigación y la medicina. Lo que me cuesta creer algo más es que la inteligencia artificial sea capaz de sustituir a un buen escritor. No tiene alma y los lectores quieren que las tramas que leen tengan corazón y sean honestas. Las máquinas no escriben buenas historias. Ellos quieren seguir a un autor o autora, no a un robot... Insisto, confío muchísimo en ella para cuestiones médicas, pero su frialdad no es algo que vaya a cambiar los hábitos lectores.

"Como ocurre en 'Casablanca', a mí siempre me quedará París..."

Esta vez no se ha ido a París.

No, esta vez me he quedado en España. En esta historia hay un terreno más rural. Seguro que volveré, pero en Mamá está dormida he buscado otro escenario. Algo diferente. Como ocurre en Casablanca, a mí siempre me quedará París...

Periodista, escritor, librero...

... yo me gano la vida como escritor. Mi trabajo es escribir al igual que hicieron antes periodistas como Delibes, Larra, García Márquez o Vargas Llosa... Las palabras nos unen, pero, a su vez, soy un librero y eso me permite jugar con muchas armas: las historias, los personajes, los autores. La librería de Doña Leo, que es muy pequeñita, me permite conocer el mundo en el que me siento más feliz.

"No podemos despertar dramas del pasado; tampoco fantasmas por el simple hecho de que la gente haya olvidado lo que pasó"

Eso es una ventaja, ¿no?

Ver malas caras cuando un cliente mira la contraportada de un libro, cómo se ilusiona cuando tiene entre sus manos la historia que está buscando o todo el chismorreo que se da en una librería siempre ayuda. La mía mide dos por dos, pero siempre está llena de ilusión.

¿Tanto como misterio en las páginas de ‘Mamá está dormida’?

Es una bomba de relojería sentimental que rebosa del amor de un hijo hacia su madre, que toca el corazón de los lectores, que está inundada de secretos familiares...

"Estados Unidos siempre ha tomado decisiones en países que no eran el suyo"

¿Desclasificar esos secretos familiares a través de la literatura es una mina?

Los secretos que han guardado durante años nuestras familias son tesoros que se pueden convertir en gigantes en una novela. A mí me interesa contar todo lo que no sabemos de nuestros padres y abuelos, es decir, lo que en un momento dado se fue al otro mundo sin la posibilidad de medir el auténtico valor de ese patrimonio familiar.

Mirar al pasado, a veces, puede resultar peligroso. Sobre todo, si esa vuelta al pasado está asociada a cuestiones políticas y sociales.

Mirar hacia atrás en los términos que usted me plantea es algo que yo asocio con la incultura y me parece dramático... No podemos despertar dramas del pasado; tampoco fantasmas por el simple hecho de que la gente haya olvidado lo que pasó. Este mundo está hoy un poco más revuelto por una peligrosa mirada a un tiempo que algunos se empeñan en rescatar. Todo eso de lo que me habla puede afectar a una pérdida de libertades...

¿A Donald Trump, por citar uno de los ejemplos más claros, no parece que le afecte demasiado?

Estados Unidos siempre ha tomado decisiones en países que no eran el suyo. Para bien o para mal se metió en líos y acentuó su posicionamiento imperialista, que es algo que sucede a nivel económico con China o con las ansias anexionistas rusas. Los grandes imperios, desde la época romana, han exhibido ese interés por entrar en territorios que no eran suyos. Lo de Estados Unidos no es nuevo; siempre ha querido cambiar el orden del mundo pero es verdad que ahora todo se magnifica.

Lo que tampoco cambia son las ganas de sus seguidores por encontrarse otra vez con usted en El Sauzal.

Me siento afortunado porque en todos estos años me he dado cuenta de que los lectores me esperan. Tienen ganas de saber de mis historias cuando aún las estoy escribiendo y esa sensación es muy placentera para un autor.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents