Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

¡A freír bogas (al Toril)!

¡A freír bogas (al Toril)!

¡A freír bogas (al Toril)!

Luis Rivero

Es expresión coloquial empleada por lo común para despedir a alguien con aspereza, enojo o sin miramientos, dicho en otras palabras, «mandarlo a paseo». A menudo se usa con los verbos «mandar» o «ir» (este último en forma imperativa, ‘vete/váyase’) frente a quien mantiene una conducta jaquecosa, molesta o impertinente («Aguantó la pejiguera hasta que le llenó la cachimba y lo ‘mandó’ a freír bogas» o simplemente, cuando se dirige directamente al sujeto en cuestión, se dice: «¡Vete/váyase a freír bogas!»). En Gran Canaria se puede escuchar la misma frase con la adición final «al Toril». «Toril» se denomina en el español de Canarias a ‘un pequeño corral de piedras (o goro) que se hace en el campo para encerrar a los baifos y así protegerlos del eventual ataque de las aves rapaces’. El término probablemente trae origen en el andaluz, ‘corral circular en el campo para encerrar el ganado vacuno’. Pero es más probable que ‘el Toril’ se refiera aquí de un topónimo que nombre una antigua calle o zona del barrio de Vegueta de Las Palmas [donde vivían los torileros, que son los que tienen por oficio el arreglar o recomponer objetos rotos]. Así lo sugiere el hecho del uso de la mayúscula en el término ‘Toril’ en los varios autores (Guerra y L/A Millares) que documentan la expresión referida. Por su parte, la «boga» es -según Viera en su Diccionario de historia natural- un pez teleósteo, de cuerpo ovoide con una mancha oscura rectangular a cada lado, muy conocido en las Islas donde suele abundar en sus costas. Por otro lado, Millares en su Léxico de Gran Canaria dice que «es un pescado barato y de inferior calidad». Y aportan una interesante explicación sobre la etimología de este modismo: «Antaño se daba de comer a los forasteros en unas casuchas que había en el Toril, frente al barranco [Guiniguada], en la entrada de lo que es hoy la calle Juan de Quesada. Delante de las puertas y en plena vía pública, se freían en sartenes, al aire libre, las sardinas y las bogas [...]». De aquí -concluye- la «popularísima contaminación con que suele despedirse, aventarse, al importuno y majadero: Vete a freír bogas al Toril». [Guerra se refiere («al Toril») por metonimia a una «freiduría antigua». Mientras le da el significado de ‘hacer algo absurdo o imposible’].

Así se explica por aplicación metafórica la expresión que se viene empleando para despedir a alguien impertinente o majadero que sostiene una pretensión molesta: «¡Vete a freír bogas!», que es la versión abreviada más extendida. Quedando así lexicalizadas ambas formas que se refieren a las bogas como «un pescado de inferior calidad» y al «Toril» como un topónimo histórico. Es el equivalente de la expresión castellana mandar a alguien «a freír espárragos». Y a su vez sinónima de esta otra locución isleña: «¡Vete a freír chuchangas!». Chuchango o chuchanga se llama en Canarias al caracol de tierra, de quien se dice con gracejo que es el ser más desgraciado y despreciable que existe, ya que es considerado un «baboso», un «rastrero» y un «cornudo». Si encima añadimos que más del 80% de su cuerpo es agua, freírlo es una opción culinaria que resulta tan insulsa como inverosímil. Suponemos que algo así como «ir a freír bogas al Toril».

Tracking Pixel Contents