Teatro
Delia Santana, actriz y humorista: «'Supersaurio' es una obra macarra, gamberra, de aceptar lo raro y lo 'cringe'»
Los próximos 6 y 7 de marzo se sube a las tablas del Teatro Cuyás la adaptación teatral del libro 'Supersaurio' de la escritora canaria Meryem El Mehdati, dirigida por Rosa Escrig y producida por Ángulo Producciones

La actriz Delia Santana. / Asiria Álvarez
¿Cómo recibes la propuesta de interpretar a Meryem en la obra de teatro de Supersaurio?
Estaba tranquilamente en casa y me escribió Rosa [Escrig]. Y me dijo, mira, voy a hacer este proyecto y me pegas mucho de Meryem. Pegué un salto de alegría porque justo dos meses antes me había leído el libro cuando estuve de vacaciones en Fuerteventura. Y me hizo bastante gracia, me gustó un montón. Me dio mucha alegría.
Estabas leyendo el libro por casualidad.
Yo me estaba leyendo el libro por casualidad. Y da alegría porque estoy también con el libro de Panza de Burro, haciendo del papel de Isora. Siempre estoy con el chiste de que si ahora van a hacer Han cantado bingo, me va a tocar hacer uno de los personajes.
¿Cómo te sientes poniéndole rostro a dos de las protagonistas más sonadas de la literatura canaria contemporánea?
Está siendo muy bonito y a la vez es una presión que te cagas. Siempre me he dedicado al teatro, pero más en la comedia y en la improvisación. Panza de burro fue mi primera obra con Delirium Teatro y en un formato muy profesional que no es impro. Aquí tienes que ser técnico, tienes que mostrar una emoción y seguir a tus compañeros. Hacer de Meryem es más responsabilidad todavía. A veces dudo de si he hecho bien, por mi ansiedad, en aceptar este trabajo. Es mucha responsabilidad ser el protagonista. Es como guau, agüita. Además, es en modo diario y estoy hablando todo el rato. Esto no es como uno de mis monólogos, que si se me va el texto, puedo ir por otro chiste.
¿Te sientes identificada con el personaje de Meryem? Tiene un humor muy ácido, muy irónico.
Esto que te voy a decir es supernarcisista. Antes de leerme el libro de Supersaurio, Adolfo, de LA PROVINCIA, me mandó una foto del libro y fue él quien me lo recomendó y me dijo que parecía escrito por mí. Me leí el libro por su recomendación. Porque me dijo eso y, efectivamente, cuando lo leí pensé que yo escribiría muy así. Es bastante ególatra por mi parte, pero es cierto que con la autora sí coincido bastante. Y el personaje es supercurioso, porque es alguien con el que todos nos sentimos identificados, por la rueda del hámster del trabajo, pero a la vez, yo cuando empiezo a actuarlo digo, ños, estoy enfadada todo el rato. Y digo, claro, pero es que enfadados estamos todos. Tengo que estar cabreada en el escenario y como yo suelo hacer monólogo, me es extraño.
¿Qué otros temas con los que conectes están presentes en la obra?
Supersaurio me gusta sobre todo como espectadora y lectora. Como lectora, que exista un libro así me parece maravilloso, porque estamos en una época en la que siempre ha habido autores y autoras canarias muy importantes, pero ahora da la casualidad de que se están poniendo de moda, entre comillas. Ya solo con eso me siento identificada. Por estar en el circuito canario y querernos entre todos nosotros. Como persona, es cierto que como buena autónoma nunca he entrado en una empresa. Ahí sí que he tenido que hacer un trabajo más actoral para entenderlo todo. Al final me siento muy identificada porque es lo que veo con todos mis compañeros y todos mis amigos, esa angustia, esa agonía de pertenecer a un sistema que nos da más tristezas que logros. Al final mandan los cinco de siempre y de eso se queja Meryem y nos quejamos todas.
Hay una falsa sensación de libertad, porque ganas un sueldo, pero al final somos esclavos y no podemos salir de ese sistema.
Exacto, al final es como: ¿Por qué existe el trabajo? ¿Por qué estamos aquí? Y nos ponemos nihilistas: ¿De dónde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué existimos?
Cuando preparas un nuevo texto, no lo presentas ante un grupo pequeño de gente para ver las reacciones, sino que confías mucho en ti.
Claro, en realidad es muy poco profesional por mi parte y te lo tengo que aceptar. Cuando hago un monólogo nuevo, lo escribo y lo echo para adelante y en el estreno veo lo que funciona y lo que no. Pero con el teatro es distinto. Con el teatro tenemos que probar ya delante de gente dos semanas antes. Es curioso, tengo más confianza como humorista y como improvisadora que como actriz de texto clásico. Ahí estoy superinsegura y no te lo voy a negar, en este proceso estoy pasando muchos baches, pero al final todo sale.
¿Por qué crees que es eso? ¿Estás menos acostumbrada?
Estoy menos acostumbrada y porque es muchísimo texto. Nunca he estudiado tanto en mi vida. Son 55 páginas de texto que me tuve que aprender, 55 páginas donde el 80% hablo yo. Se me hiperactivizó el cerebro, me dio un ataque de ansiedad y dije: ¿Qué va a pasar aquí? Pero al final es un reto que quiero hacer. Y no solo el texto, son muchas marcas, sobre todo las que tienen mis compañeros, que están moviendo escenografía todo el rato y marcas donde dependen de mí. Y a mí se me va mucho la cabeza. Está siendo curioso, ansioso y bonito.
¿Tienes algún truco para estudiar el texto?
Repetir y estar el triple de tiempo que cualquier otra persona. Yo siempre he dicho que soy muy lista para unas cosas, pero para estudiar siempre fui una negada y justo en este proyecto hay muchísimo texto. Tuve que estar tres semanas a piñón estudiando muchas horas al día. Por mucho que te sepas el texto, te lo aprendes de forma neutra y luego lo tienes que decir con las directrices de la directora. Ahí se te vuelve a ir porque lo tienes que hacer con el acting.
Hablando de las directrices, ¿qué tal trabajar con Rosa Escrig?
Muy bien, está loca del coño, pero loquísima (risas). Yo creo que es hiperactiva, pero creo que le viene bien.
¿Y tú no eres un poco hiperactiva también?
Bueno, yo creo que soy más TDH, a veces me disocio. Es más, Rosa siempre me está echando la bronca porque a la mínima yo me quedo mirando en una esquina mientras habla con los demás. Pero muy bien, porque una de las cosas que saca con valor después de toda la presión o responsabilidad que puede tener una, es que nos reímos mucho y para mí eso es principal. He estado en otros proyectos donde puede haber alguna pasivo-agresividad o un te voy a decir que no llegas de otra forma para que te pongas más las pilas. Y aquí es todo muy natural, muy entre amigos y muy familiar. Aceptas hasta que te echen la bronca de una manera muy positiva. Luego están las frustraciones que tiene cada uno como actor cuando no le sale algo, cuando cree que no llega. Pero la forma de dirigir de Rosa, y no es por ser pelota, a mí me encanta. Está hiperactiva, está fatal, no para de dirigir. A veces me dan ganas de decirle, para, para, para, para, no hay que hacer más movimientos, pero ella es así y por eso es tan buena.
¿Cómo has llegado a tener tanta confianza en ti misma, sobre todo a la hora de hacer monólogos?
Yo creo que más que confianza, es flipárselo. Tenía un director de impro que, cuando teníamos que improvisar raps o cosas así y no sabías, decía que la clave es flipárselo. Si el público ve que tú te lo estás pasando bien, no nota tu inseguridad. Eso se da mucho en la improvisación teatral. Más que ser una persona con mucha confianza, es que inspiro confianza, que es diferente. Pero yo por dentro me estoy muriendo. Al final la impro es error, error, error, y sales al escenario sabiendo que vas a fallar. En una obra de teatro es superdiferente, pero tienes que proyectar que no lo estás pasando mal.
Es crear un personaje todo el rato, aunque estés haciendo de ti misma.
Claro. Al final todos tenemos nuestras inseguridades. Todos los actores, todas las actrices, todos los humoristas, tenemos nuestro talón de Aquiles. Todos, antes de salir a escenario, pensamos, ¿por qué me apunté a esto? Luego pasan dos minutos y los estamos disfrutando. Todos pensamos: '¿En qué momento yo decidí hacer esto?' Porque es exponerte, es ser vulnerable.
Los nervios más gordos te vienen justo antes de salir.
Sí, exacto. La primera vez que estrené mi monólogo, me temblaban las piernas. Y pensé que no me podía dedicar a esto. Pero también se dice que, el día en que no te pongas nerviosa, déjalo, porque significa que no te importa.
Supersaurio se sube a las tablas como un musical. ¿Qué desafíos estás encontrando en este formato?
Sobre todo, llegar viva y con aire. Porque al final yo siempre he cantado un poco y tal, pero bailar y cantar es la primera vez que lo hago. Está siendo un poco difícil. Menos mal que antes de que empezara este proyecto, ya me había puesto por mi propia salud a hacer ejercicio. Pero si no, yo estaría aquí directamente muerta. Son muchas cosas. Lo bueno que tiene este musical es que, por favor, y esto es muy importante, este no es un musical de gente que canta bien. Este es un musical de frikis. Como nos dice Rosa Escrig, somos la pandilla basura. Al final es dibujar toda la perspectiva del personaje y caricaturizarlo. El personaje de Matiqui, el personaje de la jefa, son gentes raras durante toda la obra. Ni cantamos del todo bien, ni los bailes son tan bonitos.Que no se esperen ni un Chicago ni un Broadway. Es una cosa muy cringe queriendo. Es creepy.
Habéis hecho ya sold out el sábado.
Ah, ¿ya lo hicimos? Agüita. Gracias por ponerme más presión (risas).
¿Crees que la gente viene más por el libro de Supersaurio o por el hecho de que sea un musical?
Creo que son una mezcla de ambas. Las personas lectoras que han leído Supersaurio lo van a ver sí o sí, como pasa con Panza de burro. Pero es cierto que lo del musical siempre llama la atención.
Con tus monólogos intentas renovarte cada año. Estás con ellos, estás con las obras de teatro. ¿Cómo lo compaginas?
Por salud mental, una persona tiene saber a lo que se enfrenta. Yo me quité de todas mis actuaciones que no estuvieran previamente programadas, me quité de cualquier otro tipo de proyecto que coincidiera en el espacio-tiempo con los ensayos de Supersaurio, porque sabía que no iba a poder con todo. A todo el mundo le he dicho que cuente conmigo a partir del 7 de marzo, que es el último día del estreno. Me quité absolutamente de todo. Hasta de los podcasts. Es la primera vez que lo hago. Porque he tenido un privilegio este año y no todo el mundo puede decir esto. Como he trabajado en la tele o he estado en otros proyectos en los que he podido tener una mayor soltura económica, me he podido permitir darme tiempo. Y es curioso, porque el teatro, de los trabajos que hago, es mi favorito. Pero es en el que menos se cobra.
Además de la soltura económica que mencionas, también entiendo que pasa por conocerse a una misma y saber dónde están tus límites.
Por supuesto. Yo ya tenía a mi pepito grillo. Hace un año que voy al terapeuta y me dijo que me estaba poniendo demasiadas responsabilidades. Al final una se tiene que escuchar a sí misma y, a veces sí se tiene que apretar un poco, porque al final, como diría Meryem, la rueda de hámster no puede dejar de comer. Tuve que escucharme y no apuntarme a más cosas.
¿Y cuál es la mejor manera de escucharse?
Primero ir a terapia. Y a veces no sirve del todo, porque yo estoy ahora mismo con un cuadro de ansiedad increíble, pero que sé que se va a ir. A veces digo: 'Ya soy una artista de verdad, ya me dio un ataque de pánico en urgencias'. Ir a terapia, ir a nadar, hacer ejercicio... Al final son clichés y a veces ayudan más y a veces ayudan menos, pero hay que hacerlo, porque si no va a explotar de otra manera.
¿Qué le dirías al público para animarles a venir a ver la obra?
Les animaría a ver una obra de teatro diferente, macarra, gamberra y aceptar lo raro, lo cringe. Es una obra muy peculiar, muy catalana como diría Rosa Escrig, aunque yo no entiendo tanto de la dramaturgia. Va a ser muy, muy divertida. No tiene pretensiones de llegarte al corazón, de destriparte para que salgas como una persona nueva. Es reflejar lo que es la vida de la rueda de hámster en una hora y cinco minutos. No te vas a encontrar con esos musicales que duran tres horas. Va a ser una obra de venir, reír, pensar y luego irte a tomar unas copas y decir hostia, qué gracioso estuvo esto, qué bueno y qué trabajo hay detrás.
- La acusación pide 15 años de inhabilitación para el alcalde de Icod de los Vinos por prevaricación
- Carlos Tarife reabre el debate sobre el Carnaval de Santa Cruz y pide celebrarlo íntegramente en la calle
- Cobra 15 millones y no hace la obra: El TSJC condena al Ayuntamiento de Arico a urbanizar el 60% de Abades
- El papa León XIV usará un coche de golf que se adapta en Tacoronte para recorrer La Laguna y estar cerca de la gente
- Otra histórica terraza de Santa Cruz de Tenerife que busca nuevo dueño: el Ayuntamiento licita el quiosco Numancia
- Dávila responde a los memes de la Pasarela Peatonal de Padre Anchieta: 'Los trayectos peatonales se reducen un 10%
- El Gobierno de Canarias da el último paso para la carretera que Santa Cruz de Tenerife espera desde hace 30 años
- Obras en la calle Tabares de Cala: La Laguna levanta y volverá a poner el mismo adoquinado por los daños del tráfico