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'La ópera de los tres centavos': un espejo brechtiano en la orilla de nuestros días con Coque Malla como protagonista

Esta ambiciosa producción dirigida por Mario Vega sube el telón los días 29 y 30 de enero en el Teatro Pérez Galdós

Coque Malla en un ensayo de 'La ópera de los tres centavos'.

Coque Malla en un ensayo de 'La ópera de los tres centavos'. / Angel Medina G.

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«Cuando los parlamentos se convierten en teatros, los teatros deben convertirse en parlamentos», reza una consigna de mayo del 68 que preside la madrileña Escuela de Interpretación Cristina Rota. Así lo recordó este martes Coque Malla en el escenario del Teatro Pérez Galdós, donde transmuta su voz rockera en el canto del antihéroe Mackie Navaja, el carismático criminal que dibujó Bertolt Brecht en La ópera de los tres centavos en alianza musical con Kurt Weill. «Vivimos un momentos jodido y este texto, y sobre todo, su subtexto, que es lo importante, es absolutamente necesario y vigente», subrayó el músico y actor.

El director grancanario Mario Vega, uno de los grandes referentes de la escena isleña, rescata este clásico anticapitalista que rompió los códigos del teatro musical burgués en los años 20 del pasado siglo, y levanta todo su peso como un espejo que hoy devuelve un reflejo aún más cristalino de las grietas de la sociedad contemporánea. Más de 100 años después, el teatro vuelve a drenar la herida de un sistema que hace aguas: los teatros como parlamentos.

La vigencia más terrorífica

«La ópera de los tres centavos hoy nos afecta desde la vigencia más terrorífica», señaló Mario Vega durante la presentación de ese ambicioso montaje que produce el Teatro Pérez Galdós, Unahoramenos producciones y Barco Pirata Producciones Teatrales, en coproducción con el Auditorio de Tenerife, que vive su estreno absoluto los días 29 y 30 de enero en el recinto grancanario, para luego trasladarse a Tenerife y, a continuación, emprender una extensa gira con más de 90 funciones por todo el país.

Fruto de un exhaustivo trabajo de dos años y medio en el marco del programa escénico Segunda Lectura, esta relectura contemporánea del texto brechtiano despliega en escena una trama coral con ocho intérpretes, liderados por Coque Malla, con música en directo bajo la dirección musical de su hermano, Miguel Malla, quien se pone al frente de un septeto que interpreta en vivo el libreto de Weill. Y para recrear la atmósfera del sórdido Londres de entreguerras, anegado por la corrupción y la desigualdad, la dirección de Vega apuesta por la alquimia estilística y el juego teatral de derribar la cuarta pared para interpelar directamente al público.

Coque Malla.

Coque Malla. / Angel Medina G.

Al respecto de esa hibridación de géneros, el director general de la Fundación Auditorio y Teatro de Las Palmas de Gran Canaria, Tilman Kuttenkeuler, quien definió a Weill «como uno de los grandes compositores del siglo XX», destacó que el compositor alemán compuso esta «antiópera» con «estilos muy diversos como el jazz, el tango, el vodevil, la opereta o la música clásica».

Y en cuanto al discurso que atraviesa al montaje, que comportó «un trabajo titánico de traducción del texto», en palabras de Vega, el director grancanario defiende que «creo que, cuanto más pasa el tiempo, más vigente se convierte este texto, más vigente es Bertolt Brecht». «Esto sucede en el Londres de entreguerras pero, si uno da solo un paso hacia atrás, podría estar viendo lo que pasa cada día en la justicia, la política y el poder en nuestra sociedad actual», sostiene.

«Con respecto a la situación política mundial, creo que justamente mucho de lo que sucede ahora es porque durante muchos años hemos dejado de leer estos textos, hemos dejado de formarnos y tenemos una sociedad que se permite votar a gente que legisla, actúa y ejecuta cosas que van en contra de nuestros derechos. Y eso probablemente sea por haber dejado de leer a Brecht durante mucho tiempo», concluye.

Los hermanos Malla

Con todo, Coque Malla, que se confiensa «tan emocionado como aterrorizado», declaró: «Me acuerdo mucho de mis padres [Gerardo Malla y Amparo Valle], que estarían muy orgullosos y emocionados de vernos a Miguel y a mí encima de un escenario, que es algo a lo que ellos dedicaron su vida, así que todas las funciones de aquí a que esto acabe va para ellos».

También dedicó palabras al resto del equipo: «Estoy flipando con todos mis compañeros y compañeras, que dedican su vida al teatro, no como yo, que soy un vil rockero (risas). Me han acogido y me han hecho sentir como uno más en este proyecto maravilloso y absolutamente necesario para poner encima de un escenario».

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Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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