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Beatriz Serrano, escritora y periodista: "Si juntas ser mujer, de clase trabajadora y sin padrino, el mundo de la literatura es muy difícil"

Beatriz Serrano (Madrid, 1989) protagoniza la primera edición anual del ciclo ‘Escritoras en la Casa-Museo’ en la Casa-Museo Pérez Galdós, el jueves 15 de enero, a las 19.00 horas

Beatriz Serrano.

Beatriz Serrano. / EFE

En el ecuador de enero tomas asiento en la Casa-Museo Pérez Galdós para departir sobre tu obra narrativa, ¿de qué hilo de tu ovillo literario vas a tirar en esta ponencia?

Al final he decidido llamar a esta charla Abrazar la contradicción porque tratará sobre la creación de los personajes en el proceso de escritura. Cuando me escribieron de la Casa-Museo para invitarme a esta ponencia, yo estaba escribiendo mi tercera novela y me encontraba con un pequeño bloqueo, porque me daba cuenta de que no conocía lo suficiente a mis personajes. Para mí, los personajes son el corazón de toda historia, en el sentido de que considero que son quienes bombean y dan sangre y vida a toda la historia que quieres contar. Entonces, pensé que la creación de los personajes podría ser el eje de esta charla. Siempre es un placer viajar a Canarias porque, además, mi padre vive en Tenerife, así que se dará un salto a la isla vecina.

La literatura, siempre conectando. ¿Y cómo dirías que tu formación y estilo periodístico permea tu mirada literaria, tanto en la forma como en el fondo?

Decías que todo está conectado, y te cuento: precisamente una cosa que yo tuve que hacer con mis personajes en esta tercera novela fue entrevistarles, que es donde entra la parte periodística. Lo que yo hago por norma general es preparar los personajes como si fuesen unas personas desconocidas a las que tengo que hacerles preguntas para saber lo máximo posible sobre ellas. Al margen de que eso luego entre o no en la historia, a mí me resulta imprescindible saber y conocer, por ejemplo, qué tienen dentro de la nevera (Risas). Entonces, creo que sí entra un poco esa parte periodística de cuestionamiento. Creo que la literatura y el periodismo se asemejan en que ambas consisten en hacer muchas preguntas y tratar de responderlas. Quizás en el periodismo buscas esas respuestas en el exterior, y en la literatura más en el interior.

¿Y puedes revelar algún aspecto de tu próxima novela o de sus personajes, así como de la manera en que conecta con tus novelas anteriores?

No puedo adelantar mucho de la trama, pero sí puedo decir que en esta ocasión son dos mujeres protagonistas, por primera vez, en lugar de una, que se enfrentan a un viaje que solían hacer por tradición cada vez que una vivía una ruptura, pero que llevaban muchísimo tiempo sin hacer, básicamente porque la vida nos pasa a todos por encima y las relaciones también. Luego, si mi primer libro trataba la cuestión de la identidad en el mundo laboral, abordando temas como la ambición, las expectativas, los valores o quiénes somos en el trabajo; y mi segunda novela trataba sobre la identidad y la familia, creo que esta trata sobre la identidad y las relaciones románticas o afectivas.

Siempre la identidad en relación con lo que más nos atraviesa.

Claro, siempre me interesa poner a un personaje en este mundo y ver qué le pasa. Por ejemplo, en un ambiente laboral tóxico, la protagonista puede ser arrollada o salir vencedora; en un entorno de una familia donde sufre un abandono, quiero ver cómo crece esa persona; y ahora, en un viaje con una amiga que hace mucho tiempo que no ve, me interesa ver qué salta ahí.

Beatriz Serrano.

Beatriz Serrano. / Toni Albir

Recuerdo tu imagen junto a Paloma Sánchez-Garnica como finalista y ganadora del Premio Planeta en 2024, ¿eras consciente de que vivías un momento histórico al distinguirse a dos mujeres escritoras?

Lo cierto es que yo paso muchos nervios y no recuerdo nada con claridad, como lo que dicen de que las novias tienden a olvidar su boda, porque es un momento en que eres muy protagonista, todo es muy estresante y quieres que todo salga bien, hablar con mucha gente... Creo que lo más parecido es eso: sentirte como si estuvieses en tu propia boda y después no acordarte de mucho. Luego ya ves fotos de esa boda y empiezas a recordar. Pero lo que sí te puedo decir es que ya ha pasado poco más de un año y que ese premio me cambió la vida. Como sabes, yo era periodista en El País y ahora ya me puedo dedicar a escribir a tiempo completo. Entonces, más que aquel momento concreto, cuando echo la vista atrás y pienso en todo lo que ha cambiado mi vida desde ese entonces, siento como si me hubiese tocado una varita mágica.

Aun con tu discurso crítico, consciente y feminista, ¿te sientes hoy una persona privilegiada?

Lo que me ha dado el Planeta, sobre todo, es dinero y tiempo, y eso es mucha tranquilidad, que es algo que muy poca gente de esta generación tiene. El mundo de la literatura es muy difícil y muy precario, porque hay muchísima novedad en el mercado y es difícil que un libro pase más de 15 días en la mesa de novedades. Y es una lucha y una pena, porque España es un país muy lector, pero creo que el problema está más en la sobrepublicación, en querer sacar novedades todo el tiempo al estilo de Netflix, en lugar de ponerle más mimo y más atención a las cosas. Entonces, la literatura está muy precarizada y muy poca gente puede permitirse, al menos temporalmente, tener tiempo para escribir. En ese sentido, me siento muy privilegiada.

«Solo me he encontrado a tías ayudando a otras tías en esto», declaraste en una entrevista a Vogue tras quedar finalista del Planeta. ¿En qué medida son fundamentales las redes en la literatura?

Esta respuesta serviría para cualquier ámbito, ¿no? En el mundo de la literatura, ya no es solo que haya cierto machismo y mirada condescendiente hacia las mujeres por parte de un sector muy masculinizado, donde el canon de la literatura lo deciden unos señores, sino que además hay mucho clasismo, apellidos y nepotismo, así que si juntas ser mujer, de clase trabajadora y no tener padrino, es muy difícil. Pero si abres la mirada, hay mucha más gente en el mundo de la literatura que no es del canon y que no conocemos. Por eso creo que esas redes, que son más bien minoritarias, son muy importantes, y yo he encontrado amigas que te sostienen en este mundo que, además de todo esto que comentamos, es muy solitario.

Esta semana, David Uclés ganó el Premio Nadal y las redes recordaron su discurso en defensa de una vivienda digna frente a Isabel Díaz Ayuso, como hiciste tú en el Planeta. ¿Los escritores deben aprovechar este altavoz para plantear otros mundos posibles?

Yo creo que no es tanto aprovechar el altavoz como ser quien eres. Uclés y yo somos de la misma quinta, lo que significa que somos personas atravesadas por los mismos problemas y preocupaciones que comentamos. Los dos venimos de una familia normal, trabajadora, así que no es que nos preparemos políticamente un discurso, sino que somos nosotros mismos contando lo que nos preocupa, lo que nos inquieta, lo que demandamos. En ese sentido, pienso que lo personal es político y que no podemos no hablar de determinados temas.

Para terminar, ¿con qué lecturas has inaugurado el 2026?

Pues estoy con dos, porque me gusta mucho leer ensayo y novela al mismo tiempo. Entonces, estoy leyendo La familia, de Sara Mesa, que tenía pendiente y me está pareciendo espectacular. Y luego estoy releyendo una colección de crónicas de Joan Didion que se titula Los que sueñan el sueño dorado, porque la había leído en inglés y me apetecía leerla en español. Estoy encantada con estas dos lecturas.

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