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Fallece el gran poeta canario

La escucha en medio de las olas de Eugenio Padorno

Distintas voces del mundo de la cultura, entre las que se encuentran las de Oswaldo Guerra, Pedro Flores, Jorge Rodríguez Padrón o Elsa López, entre otros, recuerdan la figura del también ensayista y profesor y lo que significó para la literatura canaria

Juan Jiménez, Manuel González Barrera, Eugenio Padorno y Juan Caballero, de izquierda a derecha, en La Laguna (1964).

Juan Jiménez, Manuel González Barrera, Eugenio Padorno y Juan Caballero, de izquierda a derecha, en La Laguna (1964). / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

En medio de las olas, entre este lugar y más allá, la voz del poeta, ensayista y profesor Eugenio Padorno resuena en la de las personas que lo acompañaron en algún momento del camino, entre versos y reflexiones, andando ese paseo antes de la tormenta que es a veces la vida.

Tras conocer su fallecimiento en el día de hoy, muchos y muchas fueron los que se lanzaron a hacer memoria y a realizar un viaje por su obra y por su labor; un viaje a esos años que tan lejanos parecen en los que un joven Padorno empezó a forjar su pasión por la palabra y por la tierra en la que creció.

A su buen amigo, el doctor en Filología románica Jorge Rodríguez Padrón, le viene a la memoria la imagen de una fotografía en la que, en sus palabras, están todos, «los que algo hemos sido», en el salón general del Colegio Viera y Clavijo, al que define como «el espacio mayor de nuestra historia literaria moderna».

«Tú miras al fotógrafo con gesto de entusiasmo y de burla a la vez. Esa actitud tan tuya como cubriéndote contigo mismo. Están también José Luis y otros... Yo al fondo ni me entero: me pasa siempre... La de veces que he ido hasta esa fotografía para entender qué nos une desde el principio y lo que nos hizo tener voz en nuestra generación. Allí nacimos entonces», rememora con orgullo, dirigiéndose a un Padorno que ya no está pero al que pide ayuda para recordar.

«Amor y respeto»

¿Y qué fue lo que les unió en el salón de aquel colegio? «La memoria de Eugenio Padorno sigue viva mientras escribo después de haberme prometido no hacerlo por hablar», indica su amigo. Y, a continuación, responde a la pregunta: «Lo nuestro desde aquellos comienzos fue amor a la palabra. Amor y respeto».

Un amor y respeto a la palabra que son transversales en la labor de Padorno, ya fuera en su vertiente de poeta, de ensayista, de profesor o de persona. Alguien «cariñoso y muy atento», como lo recuerda la también poeta Elsa López. Alguien que, por encima de todo, «sabía escuchar», en palabras de la escritora. «Tú podías estar con él un largo rato, hablando tú, y él atendía, te escuchaba. Eso es una cosa que es difícil conseguir, que personas de su categoría te escuchen y que lo que tú le estés contando tenga importancia o, al menos, que tú creas que la tiene», reflexiona.

López también hace alusión a la relación editorial que mantuvieron y pone sobre la mesa «una colección muy interesante de poesía» que publicaron codo con codo Padorno y Sánchez Robayna, 13 títulos que fueron muy importantes para Ediciones La Palma.

«Participamos juntos en algún recital. Yo venía de Madrid y tomé contacto con él en aquella época. Como poeta me parece un hombre extraordinario y creo que además ha hecho una labor muy interesante con la literatura de otros escritores de las Islas. Ha dado un empujón a mucha gente de Canarias», recalca la poeta. Para ella, lo más importante, fue ese «apoyo que dio con su personalidad y su criterio a lo que es la poesía».

«También reivindicaba constantemente lo que era Canarias desde el punto de vista no solo de la literatura, sino de la historia. Daba una importancia muy grande a lo que es la cultura canaria, el pensamiento canario como tal, desvinculado de la tradición», manifiesta la escritora.

En esta línea, también habla el poeta y profesor Oswaldo Guerra Sánchez, que pone el foco sobre como Padorno creó «una poética muy especial, muy singular, que ha ayudado de alguna manera a trabajar la identidad de esta tierra a través de esa mitificación que ha hecho del espacio, de la Playa de Las Canteras, de la ciudad de Las Palmas», indica.

Para Guerra, el poeta fue uno de los continuadores de esa línea que, en su día, inauguraron nombres como los de Tomás Morales o Alonso Quesada, y recalca que no fue solo en el campo de la poesía donde destacó: «Era uno de los grandes intelectuales desde el punto de vista del pensamiento. Su ensayo trazó toda una línea de pensamiento para interpretar esta tierra, para entenderla, para proponer un ideario con el que se pudiera identificar todo el mundo».

Ahí apareció su «visión del mar continuadora, moderna, intimista», en palabras del poeta, una visión que al mismo tiempo hizo que en su labor de ensayista fuera alguien que «propuso muchas teorías en relación con la cultura canaria».

Como profesor, Guerra también destaca una tercera vertiente muy relevante en Padorno: la de su labor como docente. «Fue un referente del profesorado durante décadas y décadas, tanto en los niveles de secundaria o bachillerato, que fue su primera etapa, como posteriormente como profesor universitario, donde creó toda una escuela representada por varias generaciones de intelectuales jóvenes actuales», explica.

«Él creó esa escuela, hizo un magisterio en ese sentido y logró que la asignatura de Literatura Canaria se impartiera, después de que él se jubilara, en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, que hoy en día se sigue impartiendo, lo cual es otro hito en la historia de nuestra cultura universitaria. Por otro lado, sus discípulos están trabajando hoy en día, trabajando y profundizando en sus líneas de investigación», añade.

Ir más allá

El doctor en Filosofía, ensayista y traductor Daniel Barreto, recuerda a Padorno como «una persona verdaderamente generosa, de una sensibilidad fuera de lo común». «La poesía canaria de los últimos 60 años no se entiende sin Eugenio Padorno. Al menos por tres razones. Primero, por la exigencia radical de su escritura y su voluntad de ir más allá de la filosofía. Segundo, por su teorización y difusión de la tradición literaria canaria, de Cairasco de Figueroa a Domingo Rivero, de Viera y Clavijo a Pedro García Cabrera; tercero, por su bellísima y pertinaz labor editorial, la creación de colecciones y sellos de poesía donde ha tomado forma buena parte del alimento espiritual de varias generaciones de lectores en las Islas», apunta.

El poeta y escritor Pedro Flores fue alumno suyo en la universidad en la asignatura de Literatura Canaria y recuerda «el hueco importante» que dejó. Un profesor al que define como «una referencia del mundo de la cultura y, sobre todo, de la poesía en Canarias», «una persona intelectualmente muy bien equipada» y como «autor de una obra rigurosa, seria e importante en el panorama nuestro de las Islas».

Flores también va más allá de su faceta de poeta y lo describe como a «un hombre que, aparte de su valía como poeta, tenía un aparejo crítico y ensayístico muy importante».

Por su parte, el doctor en filología Antonio Becerra, se remonta a la relación cercana que tuvieron cuando Padorno fue su director de tesis. «Pocas personas han hecho tanto por esta tierra que él. No se le dio el respaldo que se merecía, pero fue uno de los poetas de tradición hispánica de mayor hondura en las Islas, sobre todo porque ahondaba sobre cuestiones originales y estaba en una constante búsqueda».

Becerra, que se refiere a la poesía como «un acto de exploración», hace alusión a cómo el escritor «estaba interrogándose sobre ese acto, explorando los límites de la palabra, con las posibilidades que tenía para crear mundo». Para él, su obra «desprende una gran humanidad dentro de esa forma tan peculiar que tenía de configurar el mundo. El recuerdo configuraba una manera de estar en el mundo y las posibilidades de dar otro sentido a las palabras poéticamente», reflexiona.

En su «tristeza infinita», también lo recordó el poeta y traductor Rafael José Díaz: «Descanse en paz el amigo, el poeta, el maestro Eugenio Padorno. Lo quise y admiré mucho. Se va uno de los mejores. Nos deja una obra llena de misterio, pasión y sabiduría. Te recordaré siempre. Un saludo afectuoso para Berta, el resto de su familia, sus amigos y sus discípulos», escribió en una publicación en Facebook.

Las instituciones hablan

Además de conocidos, amigos e intelectuales de la cultura, instituciones como el Cabildo de Gran Canaria también tuvieron palabras para él.

«Es uno de los intelectuales grancanarios contemporáneos que más ha indagado en la idiosincrasia del ser insular desde una perspectiva humanística con especial atención a las manifestaciones literarias y artísticas. Y como docente, ha ejercido su magisterio en varias generaciones de canarios y canarias desde 1968», subrayó el presidente de la institución, Antonio Morales.

«Durante más de cinco décadas, mediante su obra poética y sus ensayos ha ido forjando una verdadera teoría de lo canario desde el punto de vista cultural, complementaria a la que Manuel Alemán formulara en el ámbito de la psicosociología», comentó también Morales.

«Otro elemento que ha aportado es la búsqueda de una esencialidad cultural, literaria y artística en el paisaje canario, así como la definición de la espiritualidad isleña, con rasgos como la humildad, la sencillez, la inmigración o la profundidad histórica, además de la redimensión mítica y existencialista del concepto de isla», añadió.

También la consejera de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura, Migdalia Machín, quiso recordar la relevancia de la figura de Padorno: «Su trabajo deja una huella reconocible en la formación de generaciones y en el ámbito del pensamiento literario. Su obra y su magisterio forman parte del patrimonio cultural de las Islas. Desde la Consejería, quiero trasladar mi pésame a su familia, a sus amistades y a la comunidad cultural», manifestó.

Con la muerte de Eugenio Padorno se cierra una trayectoria fundamental de la cultura canaria contemporánea, construida a lo largo de décadas de escritura y enseñanza. Quedan su obra, su magisterio y el testimonio de quienes lo leyeron, lo escucharon y compartieron con él aulas, proyectos y conversaciones. En esas voces, diversas pero coincidentes, persiste una manera de entender la poesía y el pensamiento como trabajo riguroso y como forma de compromiso con la tierra y con la palabra. Ahí permanece su huella, ya inseparable de la historia literaria de las Islas.

Fuente: La Provincia - Diario de Las Palmas

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