Letras
Nicolás Díaz Chico: «En mi novela hay una Fuerteventura profunda que lucha por sobrevivir»
Nicolás Díaz Chico presenta este martes, 16 de diciembre,, a las 19.00 horas, en la Fundación Juan Negrín de Las Palmas de Gran Canarias, su nueva novela, ‘Carmen Tequila’, un thriller que se desarrolla en Fuerteventura.

Nicolás Díaz Chico / José Carlos Guerra
¿Qué aspectos destacaría de su nueva novela?
Es un thriller de acción. Es también una novela que trata de diversos aspectos de la sociología que me interesaba tocar. La protagonista, Carmen, es una abogada joven y brillante que, por circunstancias que se cuentan en la novela, se vuelve alcohólica. Me interesa destacar las causas por las que se produce y la manera en que la sociedad maltrata a una mujer alcohólica mucho más de que si fuera un hombre. La manera en que su alcoholismo afecta a sus hijos.
¿Y cómo definiría a los personajes que la protagonizan?
Ella, Carmen, lucha contra esa adicción e intenta ser una abogada importante pero el primer cliente que encuentra es un surfero desenfadado, que se ve envuelto en una circunstancia difícil ya que una turista alemana joven resulta violada y le acusan a él. Él quiere que lo defienda una mujer y se entabla una relación compleja ya que no todo es lo que se aparenta. Fredo tiene una escuela de surf, y su amigo, Guille, es un surfero que quiso ser profesional y terminó siendo agricultor y le enseña la Fuerteventura profunda, ya que vive en Villa Perenquenes.
¿Tiene alguna particularidad esa sociedad majorera?
Desde que España abandonó el Sáhara, la mitad de los habitantes de Puerto del Rosario fueron legionarios. Y en aquella época Fuerteventura tenía poco más de 20 mil habitantes y ahora 125 mil ya que la mayoría han venido de fuera. De la gente que te encuentras en Fuerteventura la que tiene cuatro abuelos majoreros son el diez por ciento. En mi novela hay una Fuerteventura profunda que lucha por sobrevivir y mantener su folclore, cultura, gastronomía, su forma de vida.
¿Y esa forma de ser se refleja más especialmente en alguien?
El amigo de Alfredo pertenece a la Fuerteventura profunda. El protagonista tiene una escuela de surf donde se desarrollan cosas importantes desde el punto de vista de la vida de los surferos. Cuento escenas que he aprendido a través de mi hijo que practicó surf durante mucho tiempo. En esas escenas cuento lo que experimenta un surfero cuando atraviesa una ola. De alguna manera no deja de ser una adicción también porque por diez segundos de placer como mucho que da una ola son capaces de aguantar lo que haga falta y vivir como sea. Y por eso me interesa el paralelismo entre una adicción fisiológica, como el placer experimentado por coger olas, con la adicción a una droga como es el tequila. Los dos van encontrando muchos personajes, algunos son de la Fuerteventura profunda. Y otros son recién llegados. Y, como dice un buen amigo mío majorero, muchos de los que fueron allí, guardan un cadáver en el ropero.
¿Cómo mantiene el suspense?
Hay una relación con un mundo de delincuencia complicado en el que se ve envuelto todo el equipo. Es la salsa de la novela, un thriller que va creciendo con la intervención de la policía.
¿Conoce bien a esa Fuerteventura que usted describe?
Conozco a los folcloristas. Entre 2002 y 2006 hicimos muchas cosas allí porque montamos la Universidad de Verano, La Universidad Atlántica de Fuerteventura. Es un sitio exótico, pero los que somos de sitios áridos como yo, que soy de Fasnia en Tenerife, esos paisajes nos encanta, esa forma tan fuertes de las rocas, de las montañas de Jandía, de los valles. Por ejemplo, Villa Perenquenes es una casa en medio de la nada, una cosa típica de Fuerteventura que no se ve en ninguna otra isla. Refleja la lucha desesperada de los majoreros auténticos por sobrevivir en un sitio tan hostil, con tan poca agua. Conozco a gente muy popular allí como El Cuco y El Colorao que me presentaron al poeta Marcos Hormiga, que va a estar en la presentación, que son muy amigos de Yeray Rodríguez, y vamos todos a un festival de verseadores.
¿Y no aparece en la novela la Fuerteventura de playas y hoteles?
También, pero a mi me gusta más la parte agreste, y cómo intentan mantener su modo de vida y su gastronomía como el puchero de cabra.
¿Qué diferencia al majorero del resto de los canarios?
Lo que queda de los auténticos son como mas escépticos con la vida, como si pensaran que lo que les espera nunca es bueno. Y no es fácil penetrarlos. La naturaleza y la política los ha tratado tan mal que tienen ese tema. El tema de la novela tiene que ver también con la doble insularidad.
¿Por qué se subtitula la novela La ola de Lobos?
Es un guiño a los surferos. Allí se produce un espectáculo natural maravilloso porque la ola hace un recorrido como de anillo, girando, dificilísima de pillar. En Fuerteventura hay más de cien olas, pero tres de ellas son las más poderosas, Una es la ola de lobos. La otra es la turbia que está en Jandía y luego está el Tigre que es muy esporádica y que ha aparecido ahora tras la tormenta y es peligrosísima. Es para los que tienen más técnica.
¿Qué libros ha publicado?
Tengo tres libros de cuentos. Dos volúmenes de Cuentos a la luz del quinqué, y uno de El hotel de las glicinas, que son 17 cuentos que escribí durante la pandemia. Y luego un libro de ensayo, Negrín: el hombre necesario, que fue la primera biografía de Negrín que escribí con Manuel Tuñón de Lara, el maestro con el que conocimos cómo eran los mecanismos internos de la política española a finales de los sesenta. Me invitó a participar en la parte que correspondía a la ciencia y salió un ensayo largo que acaba en el año 38 con lo que no termina muy bien. Y luego tengo otras dos novelas históricas sobre el personaje de Juan Negrín, que me interesa mucho, porque era fisiólogo como yo. El primero, Corazón desnervado, trata de lo que ocurrió con Negrín a partir del año 38, tras la Batalla del Ebro, tanto en el aspecto científico como en el político, y acaba poco después de la guerra civil. Y tengo otra novela histórica, El anillo negro, cuyo personaje central es el físico Blas Cabrera. Una vez muerto Ramón y Cajal era el científico más reconocido de España a nivel internacional. En el año 29 las dos personas más importantes de la Universidad Central de Madrid, eran Juan Negrín, que era el encargado de la construcción de la nueva ciudad universitaria. Y Blas Cabrera que era el rector de la Universidad. Dos canarios que eran los más importantes de la Universidad Central. Trato la política tras las II Guerra Mundial y el exilio de ambos científicos. Pero el nexo de unión en la novela es que el hijo de Blas Cabrera, Felipe, era médico, fisiólogo y alumno de Negrín, y además su jefe de gabinete durante el tiempo que Negrín fue presidente del gobierno. Eso es algo que casi nadie sabe. De hecho Negrín fue su padrino de boda y el padrino de boda de sus niñas. Sus vidas se vieron truncada por el golpe de estado.
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