Arte
Los secretos de los estudios de fotografía, en Los Realejos
La Casa de la Cultura de Los Realejos acoge hasta el 3 de diciembre ‘Fotografía de estudio’, una de las muestras incluidas en la sección ‘Focus’ de la nueva edición de Fotonoviembre. Imágenes del Centro de Fotografía Isla de Tenerife desvelan los secretos que esconden los decorados y los retratos.

Varias de las imágenes de la Casa de la Cultura de Los Realejos. | MARÍA PISACA

Históricamente, los talleres fotográficos han estado ligados a la historia de esta práctica desde sus inicios. El objetivo final de estos espacios era ofrecer las condiciones más favorables, tantos para el profesional como para el clientes, a través del control de la luz y ofreciendo la mejor experiencia. Irremediablemente asociado a este ámbito ha estado también el retrato, uno de los principales reclamos del trabajo cotidiano de los primeros fotógrafos de la historia. Luces, fondo, mobiliario y modelo son los elementos principales de la fotografía de taller, en la que la sucesión de disparos se hace imprescindible para captar el mejor momento. Por tanto, en los negativos se puede seguir la acción y comprobar las pequeñas variaciones en la iluminación, la pose o el encuadre. Todos esos detalles se pueden descubrir ahora en Los Realejos, hasta donde viaja una de las exposiciones incluidas en la XVIII Bienal Internacional de Fotografía de Tenerife, Fotonoviembre 2025. Fotografía de estudio es el nombre de esta propuesta que se podrá visitar hasta el próximo miércoles en la Casa de la Cultura y que está comisariada por Sara Lima.
Realizada con imágenes de la Colección del Centro de Fotografía Isla de Tenerife de TEA Tenerife Espacio de las Artes, esta propuesta se divide en tres partes. Nada más entrar, el visitante se encuentra con todos los secretos que se esconden en un estudio fotográfico, así como las herramientas empleadas por el profesional para retratar a sus clientes. Focos o sillas, que luego se eliminan del encuadre, salen a la luz en este caso para mostrar el trabajo de preproducción necesario para tomar la mejor instantánea.
Así, un peluquero arregla el cabello de una modelo o los fondos de la fotografía se revelan como telas o pinturas simples que luego parecen mutar en cámara. «Nuestro objetivo aquí era hacer hincapié en la parte más oculta del estudio», resume Sara Lima quien se centra, a continuación, en las secuencias fotográficas. «Los fotógrafos no hacen solo un disparo, sino que disparan muchas veces para luego poder seleccionar y por eso en los negativos nos encontramos con muchas tomas iguales o muy parecidas», resume la comisaria Sara Lima.
La muestra se divide en tres secciones que permiten avanzar junto a las mejoras de esta práctica
Por último, esta exposición incluye un apartado sobre el resultado final de los encargos fotográficos. Con esas imágenes, explica Sara Lima, «podemos llegar a mitificar a alguna persona y de ese modo extraemos la parte psicológica de esta práctica artística». Asimismo, la propuesta incluye una selección de retratos realizados por Carlos A. Schwartz que no están realizados en un estudio sino en los talleres y viviendas de diferentes artistas canarios. José Abad, Cristino de Vera, Pepe Dámaso o Eduardo Westerdahl posan en algunos rincones particulares pero, indica Lima, «se trata de una fotografía igual de controlada que la realizada en un estudio y por eso están incluidas, porque este tema abarca muchas facetas diferentes».

Una de las fotografías más antiguas expuestas en la muestra, de autoría desconocida. | MARÍA PISACA
A través de las tres secciones de esta muestra se realiza, además, un viaje en el tiempo. De este modo, el recorrido comienza a finales del siglo XIX con un hombre ataviado con un traje típico canario. «Llama la atención el fondo de esa imagen porque parece simplemente una lona sobrepuesta en una pared pero precisamente de ese modo podemos comprobar como ha ido evolucionando el estudio fotográfico», comenta la comisaria quien puntualiza también la dificultad que debía suponer tomar fotografías en aquellos primeros años.
Fotografía de estudio trata de realizar un sondeo en el que aparezcan reflejadas todas las épocas incluidas actualmente en la Colección del Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Sara Lima expresa que ha sido un trabajo difícil porque existe una gran cantidad de material y buena parte ha llegado recientemente en forma de negativos, por lo que no ha habido tiempo ni de examinarlos. Además, explica que incluso algunas de las imágenes ahora expuestas «eran descartes de los fotógrafos y nosotros las hemos recuperado de los negativos», por lo que se pueden contemplar por primera vez. Así, algunas de las fotografías expuestas son copias en papel que han sido digitalizadas para esta ocasión, mientras que otras se han sacado de negativos que podían incluso estar coloreadas por el autor.
Incluye retratos de artistas de Canarias en sus talleres como Pepe Dámaso o Cristino de Vera
Fotografía de estudio trata, así, de traer al presente estos espacios que en la actualidad ya no proliferan tanto. Hoy en día, cualquier persona puede retratarse con un teléfono móvil. «Desde sus inicios, los retratos fueron una de las prácticas más demandas de la fotografía y eran sinónimo de estatus», expresa Lima, quien invita de este modo a regresar a los inicios de la fotografía.
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