Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Cecilia Domínguez Escritora

Cecilia Domínguez (escritora): "Estamos sustituyendo palabras por emoticonos y por eso los niños no saben ya cómo se escribe"

La Premio Canarias de Literatura modera uno de los encuentros en el marco de las XI Jornadas del español de Canarias que celebra esta semana la Academia Canaria de la Lengua

Cecilia Domínguez durante las Jornadas del español de Canarias.

Cecilia Domínguez durante las Jornadas del español de Canarias. / Andrés Gutiérrez

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

La Laguna

La escritora y Premio Canarias de Literatura Cecilia Domínguez modera una de las mesas de debate que se celebra en el marco de las XI Jornadas del español de Canarias, bajo el título Literatura y Periodismo, y en la que se centrarán en Medio de comunicación, redes y lenguaje. Junto con los participantes Antonio Puente, Javier Durán y Raquel Toste reflexionan sobre la variedad lingüísitica canaria y la información.

Hay mucho de qué hablar sobre redes sociales, medios de comunicación y publicidad…

Exactamente, por eso quiero plantear que existe una necesidad, no solo de cuidar el lenguaje que se emplea en esas plataformas, sino también de contrarrestar las mentiras que se puedan volcar en esos medios. Ahora mismo se leen muchas cosas entrecomilladas, por ejemplo, sobre todo en la prensa escrita, pero en realidad esas frases no las ha dicho nadie. La figura del entrecomillado quiere decir que la frase proviene de algún texto inédito o de alguien en concreto que lo ha dicho, pero muchas veces resulta que es una mentira. Es algo que pasa, sobre todo, en las redes sociales, que pecan porque van a gran velocidad, dando noticias cada cinco minutos. Así que me gustaría plantear cómo se pueden contrarrestar ese tipo de cosas, cómo hacen los propios periodistas y escritores para enfrentarse a eso.

Habría entonces que analizar también cómo el lenguaje se puede emplear para jugar con la deontología periodística.

Claro, el lenguaje es muy bueno pero también puede ser una trampa. O, más bien, el lenguaje puede ser tramposo. No me refiero al lenguaje en sí, que no tiene maldad, sino a la maldad de quien lo utiliza. El empleo del lenguaje nunca es inocente. Y eso lo saben muy bien los periodistas, incluso hasta los malos periodistas, porque saben cómo manipular a los lectores.

Cecilia Domínguez en la sede de la RSEAPT, donde se desarrollan las jornadas.

Cecilia Domínguez en la sede de la RSEAPT, donde se desarrollan las jornadas. / Andrés Gutiérrez

¿Y los lectores son conscientes de que eso puede llegar a ocurrir?

El público a veces no se entera, y es ese es el problema. Pero no se entera porque no lee mucho. La lectura, y no solo la de periódicos en papel, sino la lectura en sí, te da una visión crítica que permite que luego no te tragues la primera mentira con la que te encuentras. Otra cosa que pasa mucho es que la gente ya solo se queda con lo que dice un titular, y lo que pasa es que a veces ese titular tiene poco que ver con lo que cuenta la noticia. Esa es otra manera de manipular. Si la gente se queda con lo que dice esa primera frase, es capaz de elaborar mentalmente el resto de la noticia y el boca a boca a partir de ese momento puede ser mortal.

¿Y todos esos peligros están más presentes para lectores de una franja de edad determinada?

No creo que tenga tanto que ver con la franja de edad, sino con la cultura de cada persona. Por supuesto que el adolescente es mucho más vulnerable porque tiene, no solamente menos experiencia vital, sino también menos experiencia como lector. Los jóvenes están metidos en la simplicidad de los mensajes y por eso es necesario que las familias y las escuelas enseñen a todos esos muchachitos a no quedarse con lo primero que leen. Hay que contrastar y no asumir como cierto todo lo que sale en las redes sociales.

Programa de las jornadas.

Programa de las jornadas. / El Día

El problema precisamente está en que se empieza asumir que las redes sociales son un medio de comunicación más.

Yo les tengo bastante miedo porque el niño empieza muy pronto en ese mundo. A mí me da terror cuando veo a niño con un móvil mientras lo pasean en el carrito. Esos padres están creando en el niño un hábito. Creo que a los niños hay que darles un móvil a partir de cierta edad porque, de lo contrario, esos jóvenes quedan supeditados a lo que se diga en esas plataformas a las que tienen acceso, sin que luego lo contrasten.

Y en todo ese panorama, ¿qué papel juega la variedad lingüística canaria? ¿Se emplea correctamente?

No solo hay que emplearla, sino que además hay que adaptarla a cada situación. En general, no solo con la variedad canaria, lo que está pasando es que estamos sustituyendo palabras por emoticonos y por eso los niños no saben ya cómo se escriben ciertas palabras. En cuanto a la variedad canaria, creo que evoluciona, como todo. Se han perdido muchísimas palabras canarias. Por ejemplo, en el ámbito rural está pasando mucho pero es porque esos objetos ya no se emplean o esas prácticas ya no se realizan. Es algo normal. El lenguaje también tiene que ir evolucionando, si no estaríamos hablando todavía latín. Volviendo a las redes sociales, y ya que tienen tanto éxito, creo que habría que emplearlas para promocionar esa variedad lingüística, por ejemplo, pero sin forzar la máquina. En estas jornadas se ha comentado que hay escritores que fuerzan el uso de ciertos canarismos y creo que eso tampoco es lo adecuado. La naturalidad es lo más importante en el lenguaje.

Lo que está claro es que actividades como estas jornadas son imprescindibles para continuar reflexionando sobre el uso de la lengua.

Claro, además, nos animamos unos a otros, porque es muy duro. De todas maneras, yo suelo visitar colegios e institutos para dar charlas y tengo que decir que, sobre todo en los institutos rurales, el tono canario todavía se conserva y me parece genial, porque se habla con naturalidad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents