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Isidro Hernández Gutiérrez: "Yo moriría feliz abrazado a un cuadro de Óscar Domínguez"

El conservador jefe de TEA Tenerife Espacio de las Artes confiesa su pasión por el autor canario más internacional del movimiento surrealista

Isidro Hernández mueve un panel en la sala de 'peines' de los sótanos de TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Isidro Hernández mueve un panel en la sala de 'peines' de los sótanos de TEA Tenerife Espacio de las Artes. / Andrés Gutiérrez

Jorge Dávila

Santa Cruz de Tenerife

Su pasión por el legado de Óscar Domínguez viene de largo. De hecho, su tesis doctoral en la ULL giró en torno a la imagen poética surrealista en la obra del autor lagunero. Isidro Hernández Gutiérrez (La Laguna, 1975) es el conservador jefe de TEA Tenerife Espacio de las Artes.

Es el ordenador de TEA Tenerife Espacio de las Artes, el empleado que mejor conoce los latidos de un centro bautizado con uno de sus personajes favoritos. De hecho, está considerado como uno de los grandes expertos internacionales en la vida y obra de Óscar Domínguez: el próximo año compartirá comisariado con el grancanario Jorge Rodríguez Ribera en una gran muestra sobre su propuesta gráfica que se va a inaugurar en Tenerife. Alumno de la especialista en la carrera oscariana Ana Vázquez de Parga, Isidro Hernández Gutiérrez (La Laguna, 1975) elaboró su trabajo de fin de carrera sobre la revista Gánigo. Poesía y Arte (1953-1969), que dirigió el escritor icodense Emeterio Gutiérrez Arbelo. Su propuesta de doctorado en la Universidad de La Laguna (ULL) versó sobre La imagen poética surrealista en la Obra de Óscar Domínguez y, entre 2001 y 2003, fue profesor en la universidad francesa Victor Segalen. Participó de forma activa en la primera exposición que se montó alrededor del artista canario surrealista más relevante a nivel internacional tras su muerte (La part du jue et du rève - Marsella / 2005).

También formó parte del comité que se creó con motivo del centenario del nacimiento de Domínguez (2006). Hernández Gutiérrez conoce bien los «puntos débiles» de un complejo en el que trabaja como conservador jefe. «Soy un amante del trabajo y no suelo mirar el reloj», confiesa no sin manifestar que siempre «echas en falta tener más medios para poder trabajar de una manera más holgada, pero los avances que se han dado en los últimos años son notables», valora un ciudadano casado con Marianela Navarro, especializada en la obra de Juan Ismael, y padre de dos hijas, una de 17 años y la otra de 15. Amante de los vinos de tonalidades blancas, Isidro se considera una persona optimista que siempre cree que lo mejor está aún por llegar. Su pasión por la trayectoria del autor de pinturas como Cueva de guanches (Reina Sofía); El Drago (Galicia) o El cazador (Bilbao) es algo más que una evidencia y cuando le preguntan por su trabajo, la respuesta es rotunda: «24 siete», abrevia para dar por sentado que su dedicación es plena. «En el caso de que se produjera una catástrofe, yo moriría feliz abrazado a un Domínguez». Algunos de ellos, Los Sifones, La bola roja o Los platillos volantes ya los tiene en casa, es decir, en TEA Tenerife Espacio de las Artes.

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