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‘Nido’ reúne a mayores del Puerto de la Cruz en un proyecto de danza comunitaria

Se trata de la segunda edición de esta iniciativa, que se podrá ver en la tarde del jueves 8 de agosto, de manera gratuita, en el Espacio Iglesia del festival Veranos del Taoro bajo el título 'Un paseo por la vida'

El grupo de mayores de Puerto de la Cruz que ofrecerá la función.

El grupo de mayores de Puerto de la Cruz que ofrecerá la función. / El Día

Patricia Ginovés

Patricia Ginovés

Santa Cruz de Tenerife

La danza social y participativa toma las riendas de Veranos del Taoro a través de Nido, una propuesta que inaugura en la tarde del jueves 8 de agosto la programación gratuita de la tercera edición del festival creado y producido por Encaro Factory y que se desarrolla en el Parque de la Sortija de Puerto de la Cruz hasta el sábado. Coordinada por la bailarina tinerfeña Laura Marrero, la pieza Un paseo por la vida ha sido realizada por colectivos de mayores del municipio norteño, que se han bautizado como Alma joven, y se podrá disfrutar a las seis de la tarde, en el Espacio Iglesia del festival.

Un paseo por la vida es una pieza de danza con una temática propuesta por las propias personas que participan en el proyecto Nido y que trata de acercar al público a esta geografía e historia del Puerto de la Cruz a través de los cuerpos y la creatividad de sus habitantes más veteranos. La coordinadora Laura Marrero invita al público a disfrutar de esta propuesta de carácter gratuito que llega de la mano de este grupo de bailarines no profesionales pero que regalarán al público «un montón de valores, porque no tienen miedo a hablar en primera persona», expresa la coreógrafa, quien añade que esta función sirve, además, para que el público pueda entender qué es la danza comunitaria. Los protagonistas de esta pieza son los mayores del Centro de Día de Puerto de la Cruz, por lo que Marrero advierte también que «ellos han tenido más experiencia en la vida y eso se nota en la propuesta».

Este proyecto nació el pasado año en el marco de Veranos del Taoro con el objetivo de reunir a personas o colectivos de Puerto de la Cruz y realizar un trabajo de danza comunitaria. El pasado año se trabajó con el teatro La Pandilla mientras que en esta ocasión le ha tocado el turno al Centro de Día para mayores del Puerto. La treintena de personas que se ha animado a participar llevan dos semanas preparando la propuesta que también contará con la participación del grupo de boleros A mi manera.

Nido nunca propone una coreografía cerrada a los participantes, sino que ésta surge a partir del trabajo colectivo y va desarrollándose dependiendo de los intereses y preocupaciones del grupo. La propia Laura Marrero reconoce que «yo acudo sin expectativas porque me gusta comprobar qué es lo que les interesa a los participantes, en este caso al grupo de mayores». De este modo, en esta ocasión se ha abordado el trabajo desde la perspectiva de la alegría, dejando también hueco para el amor. No obstante, Marrero indica que tras la elección de uno de los temas musicales, Es mi madre, han surgido sentimientos más profundos y «todo ello ha dado forma a una pieza bastante emocional» y que espera que llame la atención del público porque» seguro que les moverá cosas por dentro», avanza la bailarina.

Laura Marrero indica que el Centro de Día para mayores de Puerto de la Cruz cuenta con una gran variedad de actividades para sus usuarios y que están relacionadas con el arte y la creatividad. Precisamente la convocatoria de participación en Nido se ha realizado a través de las personas que acuden a estas actividades, por lo que se dan cita ahora mayores que ya han practicado antes teatro, musicoterapia o escritura creativa, y que tienen, por tanto, una inclinación artística muy fuerte. «Aunque no les ha cogido por sorpresa la forma de trabajar que proponemos, sí que hemos desarrollado una labor bastante coral», explica Laura Marrero, quien añade que el mayor reto es el de garantizar la escucha en un grupo tan grande como este. La singularidad de este proyecto termina de forjarse en el Espacio Iglesia, que otorga magia y singularidad a esta propuesta. «Es un lugar abierto y diáfano, y la arquitectura de la iglesia nos acoge muy bien; además existe una cercanía poco habitual entre el público y las personas que están actuando», reflexiona Marrero.

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