Cuando La Palma era el tercer puerto más importante de Europa: la 'bioficción' de la filóloga Dulce Rodríguez se presenta en Canarias

La escritora palmera escribe 'Delfts Blauw', una novela sobre el legado cultural del comerciante de Brujas, Luis 'El Viejo'

La escritora palmera Dulce Rodríguez González

La escritora palmera Dulce Rodríguez González / E. D.

Daniela Marrero

Hubo un tiempo en el que La Palma conectaba el mundo. La isla más occidental del Archipiélago construía un puente entre continentes gracias a un puerto que hacía prosperar el negocio del "oro blanco", que era entonces la caña de azúcar, además de servir como canto de sirena para atraer a extranjeros al Archipiélago. Muchos de ellos, burgueses con esperanza de aumentar sus dividendos y llenarse aún más los bolsillos.

A través de las letras, su elemento natural y también objeto de estudio, la filóloga Dulce Rodríguez González escribe una 'bioficción' ambientada en la tríada de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, los ingenios azucareros y el noble belga Luis 'El Viejo'. Una novela de ficción con rigor histórico titulada Delfts Blauw. De cuando Luis Van de Walle 'el Viejo' llegó a la isla de La Palma en el siglo XVI (Cartas Diferentes Ediciones, 2024), donde la 'Isla Bonita' no es más la "periferia de la periferia", sino el centro de la actividad económica del imperio español.

Pintura flamenca

En el siglo XVI, llegó de tierras belgas el comerciante flamenco Luis Van de Walle Van Praet. Un hombre acaudalado que acabó por asentarse en la villa portuaria durante 1530, tras vivir varios años en Cádiz. Los latifundios palmeros de azúcar llamaron la atención de este empresario de Flandes, que devolvió el favor a la Isla regalándole un patrimonio artístico importado de su país, que hoy día se conserva en numerosas iglesias.

El templo de El Salvador, la ermita de San Sebastián, la iglesia de Santo Domingo y la iglesia de San Francisco fueron los santuarios encargados de albergar este pozo artístico de los acaudalados de Bélgica. Muchas de estas obras eran directamente encargadas por el noble a artistas belgas y traídas directamente desde Flandes.

El choque entre el Viejo y Nuevo Mundo se hacía patente en la por aquel entonces, Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santa Cruz de La Palma. El litoral del mar que encierra entre montañas esta ciudad del siglo XVI, presenta el imaginario del texto y retrotrae a La Palma en pretérito, justo en la época en la que la villa atendía asedios de corsarios, saqueos e incendios. "Me interesó porque había mucha materia donde indagar", defiende la filóloga.

Por su parte, Luis Van de Walle Van Praet no solo se enriquecía de la materia prima que era la caña de azúcar, sino vendiendo la maquinaria precisa para la transformación de este recurso económico. Otras de sus actividades altruistas fueron pagar agua potable de abasto y compartirla, además de crear un pósito donde podían ir a comer los pobres en épocas de hambruna.

Vida personal

Debido a una visita de la casa solariega de Luis 'El Viejo', la escritora de esta novela ve una ventana todavía por abrir. "No se sabe demasiado de su vida personal", comenta. La parte más íntima del personaje sale a flote mediante una narrativa de categoría de 'bioficción', que llena los huecos de documentos académicos de investigación con las conjeturas de la escritora.

Ese es el pretexto para describir Santa Cruz de La Palma, en un siglo de "las luces" de profundos cambios por la Guerra de Sucesión y los cambios sociales y económicos provenientes de las ideas ilustradas. Como último puesto antes de emprender una salida al Atlántico, La Palma estuvo en la hoja de ruta de muchos navegantes que arribaban a puerto. En una de esas idas y venidas, Van de Walle Van Praet llegó de Brujas (Bélgica) siguiendo a su hermano mayor y con la filosofía de crear un emporio de caña de azúcar.

Delfts Blauw se refiere a la porcelana blanca con motivos azules, de origen chino y filipino que llegaba a Canarias en las bodegas de los barcos de Amberes. Gracias a esos movimientos comerciales luce ahora la cerámica azul de Delf en la escalera de la casa solariega del comerciante. Cerámica que maravilló a la filóloga y la inspiró para dar nombre a su novela de género híbrido. "Me pareció un rasgo definitorio a nivel estético para representar esa riqueza que llegaba a La Palma", esclarece.

Libro de estreno

Delfts Blauw se difunde en librerías gracias al sello palmero Cartas Diferentes Ediciones, dentro de su línea de publicación, 'Tritón Sonoro'. Esta novela inicia esta nueva colección que agrupará obras de creación literaria inspiradas en las Islas Canarias, "un profundo honor" para la autora. El libro se descubrió en su ciudad de origen, Santa Cruz de La Palma, en el ciclo cultural La Palma & Flandes desarrollado por la Sociedad La Investigadora, además de Santa Cruz de Tenerife.

También se presentó este lunes en Gran Canaria, haciendo brillar el azul de Delft en la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País, dentro de su sede de Gran Canaria. "Ha sido una excusa perfecta para hablar de la isla en el siglo XVI", arguciaba la escritora.

Además, forma parte del debut como escritora de Dulce Rodríguez González, después de dedicar su última etapa como profesional de las letras en la Universidad de La Laguna. Uno de los descendientes directos de su protagonista, Tomás Van de Walle, asumió la tarea de impulsar Delfts Blauw junto a la literata. El libro agotó su primera edición recientemente, aunque su creadora defiende que esta editorial es de carácter "sin ánimo de lucro".