Los Planetas: treinta años de un disco fundacional
La banda granadina Los Planetas celebra las primeras tres décadas del ‘Super 8’, un aniversario oportuno para recordar lo que supuso y ha supuesto este disco con músicos y periodistas

La formación de Los Planetas que grabó su primer álbum. / ED
Ángel H. Sopena
Se cumplen treinta años de Super 8 (1994), que convirtió a Los Planetas en iconos generacionales. Cuando la escena pop de los ochenta estaba prácticamente diluida, apareció un relevo de nuevos grupos identificados como noise pop, entre ellos unos chicos de Granada —Jota, Florent, May y Paco— cuyo primer álbum fue el más influyente del indie español. Llegó a las tiendas el 13 de junio de aquel año (el mismo en el que Surfin’Bichos se separaban), y sigue eternamente joven.
Para celebrar esta efeméride, Los Planetas han vuelto a los escenarios para interpretar esas canciones llenas de ruido y explosiones emocionales que marcaron a toda una generación. Hemos reunido testimonios de algunos protagonistas de la gestación del disco (Fino Oyonarte, Javier Liñán, David López, Mariano Tejera) y de periodistas (Julio Ruiz, Jesús Ordovás, Luis Calvo, Santi Carrillo, Víctor Lenore, Rafa Cervera, Carlos Pérez de Ziriza), que aportan su análisis ahora que la banda está de gira.
Luis Calvo (Elefant Records), que les publicó Medusa EP, siente «nostalgia de un tiempo maravilloso donde empezaban muchas cosas: Elefant, la sala Maravillas, la revista Spiral o Benicassim; grupos como Le Mans, Family o La Buena Vida». Los Planetas, afirma Luis, «se convirtieron en una influencia enorme para cantidad de grupos». «Cuando publicaban algo nuevo, los meses siguientes recibíamos muchas maquetas de grupos parecidos a ellos. Super 8 es un disco fundamental para entender el principio de una época para la música independiente»; uno de los primeros de lo que Julio Ruiz (Disco Grande) llama «territorio indie»: «Los Planetas, en la Lista grande de maquetas grandes de Disco Grande, son el único grupo que ha ganado dos veces. La caja del diablo estaba en aquella maqueta, y la del 93 contenía Brigitte y Rey sombra, que también aparecen en Super 8: más componente sentimental y personal, imposible». Julio cree que esta gira permitirá su (re)descubrimiento: «A lo mejor va a haber nuevas generaciones que hayan llegado después y se van a encontrar con lo que hicieron Los Planetas en el 94».
Las nuevas sensaciones planetarias calaron hondo también en Jesús Ordovás (Diario Pop): «Desde que volé con los Byrds a 8 millas de altura en Rotterdam en 1972, nunca había volado tan alto como con Los Planetas y su Super 8, que me elevó por los espacios siderales, y todavía estoy dando vueltas».
Los Planetas quedaron segundos en el concurso de maquetas de Rockdelux, pero Javier Liñán les ofreció el contrato que su discográfica daba como premio. Super 8 fue uno de los primeros discos que sacó como A&R dentro de RCA, y ha marcado su carrera. Para Liñán, es «clave en la música contemporánea española, bisagra entre varias generaciones». Mariano Tejera estuvo presente en la grabación, y habla de Super 8 como «icónico 100%». Recién llegado a Madrid para trabajar en la empresa de management Attraction, vivió de cerca las «increíbles» sesiones en el estudio Sonoland: «Ya teníamos referencia de por dónde iban los tiros por el Medusa EP, pero nos quedamos impresionados al ver en el estudio cómo se iba reflejando eso, y nos marcó a todos».
Fino Oyonarte, bajista de Los Enemigos, produjo el disco, que le sigue «emocionando y transmitiendo una energía muy vital, como los primeros discos de los grupos más relevantes de la historia del rock; un entusiasmo y a la vez tristeza» que trató de plasmar «sin maquillar», y su discurso sigue vigente por lo que transmite de una generación joven en un momento muy determinado de principios de los noventa, «con ganas de explorar», cuyos problemas existenciales siguen siendo prácticamente los mismos. «En ese momento no había nadie que lo contara de esa manera tan natural». «Transmitían —dice— la desesperanza de unos jóvenes de una generación en forma de canciones». La caja del diablo, con toda su intensidad y experimentación, la acabaron de mezclar «amaneciendo, todos ayudando en la mesa de sonido analógica», que eran las herramientas que tenían en ese momento, «nada que ver con lo que hay ahora».
Entre las influencias de Los Planetas en ese momento, Fino menciona el indie rock americano (Dream Syndicate, Sonic Youth, Lemonheads, Flaming Lips, Pavement, Breeders, Dinosaur Jr.), también británico (Teenage Fanclub, J&M Chain, Primal Scream, Joy Division…), y «escenas del underground más underground todavía, como TV Personalities, Ultravivid Scene o grupos de sellos independientes como Sarah Records; una amplia paleta de gustos musicales muy ricos y potentes». Para él, Super 8 ha tenido una influencia muy importante en otros grupos de los noventa y en bandas de este milenio de la música independiente de este país, incluso en Latinoamérica: «Fue el pistoletazo de salida de un indie que no tiene nada que ver con el actual, pervertido ya por el mainstream».
David Saavedra (Rockdelux) habla de punta de lanza de un cambio generacional en el pop español, y la inocencia de un momento muy determinado: «Los grupos de la movida habían decaído y la cultura de los ochenta urgía una renovación». Lo captó muy bien a nivel internacional el movimiento alternativo y la generación X, a rebufo del éxito comercial de Nirvana. «En España no hubo ningún grupo de aquel calado comercial, pero las nuevas discográficas indies cambiaron el panorama más de lo que creemos», dice Saavedra, para quien el mayor legado de Super 8 está «en cómo captó esa inocencia que desprende»: «Los propios Planetas entregaron álbumes mejores después, pero ninguno preserva tan bien ese espíritu juvenil y esa urgencia del momento». Aunque considera Un soplo en el corazón de Family el mejor disco del indie español de los noventa, para él Super 8 fue el que mejor conectó con el público «por lo esplendoroso de sus melodías», por unas letras sobre «altibajos sentimentales, escapismo, hedonismo, que trataban el tema de las drogas con una honestidad y un punto de vista nunca antes escuchado en el pop español». Mantiene que treinta años después, no han dejado de salir grupos indies en España inspirándose en ese tipo de sonido, de estética y de letras, «aunque muy pocos han conseguido capturar sus aspectos más punzantes».
Víctor Lenore fue coordinador de la revista Spiral y una firma destacada en Rockdelux. Desde su actual posición de vigía considera que «el indie español es el género musical (o la subcultura, la subescena musical) que menos canciones memorables ha dejado de todas las escenas de la música popular española», aunque Super 8 y Un soplo en el corazón de Family son «dos discos muy puros, en el sentido de muy inocentes y cándidos, que es su gran fuerza. Los dos tienen trazas de masculinidad tóxica, pero es que es la que todos teníamos en esa época». Para Lenore, Super 8 es el mejor disco de Los Planetas: «Refleja muy bien el momento sociopolítico y el momento personal (la postadolescencia)», como sucede en De viaje: «Estábamos muy incómodos en el mundo, y lo único a lo que aspirábamos era a encontrar a alguien afín e irnos a otra galaxia». Y Si está bien cuenta «lo que le pasaba a todo el mundo, desde Nirvana a los fans de Joy Division. Esa sensación de que, aunque tienes todo a tu favor (buena situación económica, familias estables, clase media, media-alta, que es lo que eran casi todos los indies), hay algo que no cuadra, y ese algo es que la sociedad de consumo no nos hace especialmente felices».
Los inicios del indie en España
No opina lo mismo el director de Rockdelux, Santi Carrillo, para quien Super 8 representa el inicio de la mejor singladura posible para, probablemente, el mejor grupo español de rock de las últimas tres décadas. «Canciones como De viaje, Qué puedo hacer, Si está bien, Jesús, Brigitte, Desorden… explican y documentan todas aquellas nuevas sensaciones que se han perpetuado, marcaron una generación y sirvieron de modelo a muchos otros grupos», aunque no es el disco que prefiere de Los Planetas, sino Una semana en el motor de un autobús (1998), «la obra maestra del grupo en primera instancia, antes de dar el paso flamenco-rock. Super 8 ha quedado como la primera piedra, el primer álbum, y eso siempre es determinante en la historia de un grupo». Pese a editarlo RCA, no fue un éxito mayúsculo, pero sí una obra fundacional que, con los años, se haría mítica. David López, desde RCA, tuvo un destacado papel en su desarrollo: «Fue el mejor ejemplo de esa escena independiente primigenia que nació en los noventa, tomando como ejemplo la británica y estadounidense. Viendo los carteles, también es relevante como ‘atractiva atracción’ para los festivales».
Para Carlos Pérez de Ziriza, la relevancia de Super 8 es que fue «la primera piedra en el camino de una forma de hacer música que tenía mucho que ver con las corrientes del pop independiente anglosajón, pero que nadie había hecho con esa clarividencia en España». Cree que es uno de los trabajos más certeros de Los Planetas, «el único grupo de aquella generación que ha demostrado a largo plazo que podía sobrevivir y perdurar profesionalmente sin renunciar a sus principios». Considera que no rompieron tajantemente con el pasado de la música española: «Cantaban en castellano; tenían canciones que perfectamente podrían haber encajado en los tiempos de la Movida, como Qué puedo hacer». La carrera posterior del grupo, cierta inspiración neoflamenca, incluso el último disco de Jota, confirman que ellos «en ningún momento terminaron de matar al padre; tampoco les interesaba del todo».
«Asocio Super 8 a toda esa eclosión de nuevo talento, de nuevas bandas: El Niño Gusano, Sr. Chinarro…, toda esta gente que iba a marcar toda una nueva generación, una nueva etapa en la música pop española, y Los Planetas son un poco como la nave nodriza», cuenta Rafa Cervera. «Es un disco completamente vigente, la sublimación de una serie de influencias que estaban ahí, muy visibles en una serie de nuevas bandas que ya existían, como podían ser Los Bichos o Cancer Moon», dice. Los Planetas «amasan todo eso, le dan su propia personalidad, y además cantando en español, que es algo que no hacían otros grupos del momento, y eso facilita que el mensaje perdure». «Es un disco que, si lo escuchas ahora, no es que pase la prueba del tiempo, es que desafía el tiempo porque tiene el sonido y tiene las canciones».
La coincidencia en que Super 8 supuso el despegue hacia otra dimensión y los inicios del indie en España. Pero además tuvo un significado muy especial para los protagonistas de este reportaje.
Víctor Lenore trabajaba en el fanzine Malsonando, el primero, proclama, que entrevistó a Los Planetas: «Nos encontrábamos constantemente en la noche madrileña, en el Maravillas o en las salas de conciertos». Hizo la crítica de Super 8 para Rockdelux: «Era otra época, otra galaxia. Recuerdo esa época con muchísimo cariño. Siempre será algo que recuerde de esos años».
«Fue el único disco en el que me tomaba mi trabajo como una misión», cuenta David López, que vivió el fichaje de los Planetas y «el proceso de producción, posterior gira y trabajo promocional desde la génesis hasta aquel fantástico concierto en el primer FIB, que se consideró su verdadera eclosión».
Santi Carrillo afirma que Super 8 revela «todas las influencias que bullían en la cabeza de Jota, y también de Florent», que a veces queda en segundo término, pero «fue tan importante como Jota en el sonido primerizo de la banda, en el rock post-Velvet con efluvios psicodélicos y en mucha parte del indie-rock de los ochenta» que ellos catapultaron más allá. Los Planetas expresaban sentimientos que siempre han girado alrededor de la venganza amorosa, el odio, el crecimiento adolescente. «Jota demostró sobrados méritos para componer, con frases cortas sobre todo, grandes sensaciones y muy sugerentes en cuanto a esa mezcla de odio, amor, drogas…».
Para Fino Oyonarte, el disco «no era nada fácil», porque salía en una multinacional, y el grupo temía que «se desvirtuara su esencia independiente», algo que él defendió «en todo momento» con la producción. Confiaron en él, entonces con «poca experiencia en el estudio de grabación», y respondió reflejando las canciones «tal y como el grupo las concebía»; también potenció «su sonido, con toda su experimentación».
Rafa Cervera recuerda ese momento de excitación tras la euforia con la Movida: «De repente volvía a pasar algo parecido, de otra manera, con otros códigos, otro lenguaje, y todo eso se concreta con la aparición del primer álbum de Los Planetas».
Los Planetas siempre se han mostrado fieles a unos principios y a su independencia. Odiados o amados, pero sin duda, con un legado inmenso.
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