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Canarismos

Todo lo nuevo es bonito

Todo lo nuevo es bonito

Literalmente, la frase enuncia a modo de sentencia las preferencias estéticas respecto a las cosas. Se parte de una afirmación expresa y categórica que señala que «todo lo nuevo», absolutamente todo, «es bonito». De lo que se deduce implícitamente la insinuación que «todo lo viejo es feo» o «no todo lo viejo es bonito». Con «lo nuevo» se hace referencia a actos tan comunes como estrenar un traje o «vestir la casa», renovando mobiliario, lencería y accesorios, y haciéndose extensivo a todo objeto material de reciente adquisición, como puede ser un coche, muebles, elementos decorativos y un largo etcétera que abarca cualquier cosa o género de comercio y que, visto con los ojos de la curiosidad y aprecio con que se observa lo novedoso, nos llama la atención y nos deslumbra. Si bien en el español de Canarias se dice que una persona es «nueva» para aludir a alguien joven (a un pollillo/pibe), en este caso, cuando se habla de «lo nuevo» en relación a un individuo, no se refiere tanto la edad de éste, sino a las nuevas compañías que frecuenta. «Es bonito» quiere decir que nos resulta placentero, jovial, «da gusto verlo», provoca satisfacción, no nos cansamos de mirarlo. Las mismas sensaciones que acompañan a la imagen que nos traslada la expresión: «estar como un chiquillo con zapatos nuevos». En definitiva, «todo lo nuevo» nos provoca admiración y cierto regocijo, euforia que a veces, exageradamente, se confunde con momentos de pasajera felicidad. Y cada vez que vivimos la experiencia de estar en posesión de tales objetos –ya sean costosos, modestos o banales– nos parecen únicos, originales, admirables, aunque esto sea solo una sensación efímera. Como nos recuerda el aforismo latino en el que bien podría estar el origen remoto de este dicho: «La novedad es la más preciada de todas las cosas» (Est quoque cunctarum novitas carissima rerum; Ovidio, Ex Ponto epistulae). [Otras variantes en castellano documentadas por Correas (1627) son: «Todo lo nuevo place, aunque sea contra la razón» o «lo nuevo es lo que agrada». Frases afines se registran en otras lenguas del entorno cultural e idiomático del castellano (francés, italiano, portugués), mientras que en las islas podemos escuchar la forma: «todo lo nuevo es bonito»].

Este afán que nos lleva a decantarnos por «lo nuevo», lo apenas conocido o adquirido como mejor, por encima de otras cualidades que se pueden apreciar en «lo viejo» o en lo ya conocido, parece formar parte de la naturaleza humana. Y siendo consustancial al hombre, alguien podría considerar más un defecto que una virtud, la insistente búsqueda de lo nuevo. Como sugiere aquel aforismo latino afín cuya autoría se atribuye a Plinio el Viejo: «Ávida de novedades es la humana naturaleza».

En definitiva, el dicho «todo lo nuevo es bonito» pertenece a esa serie de máximas del refranero popular canario que, con frases de estructura simple pero aguda, se encargan de fijar determinadas ideas en la comunidad de hablantes a la que va dirigida mediante mensajes de contenido aparentemente trivial, del tipo: «lo que no mata, engorda», «barco grande, ande o no ande» o «lo bueno dura poco». Que –miren por dónde– esta última contiene tal versatilidad que pone al descubierto lo frágil que resulta el mensaje del dicho comentado, al sugerir lo efímero de «la belleza» y del «atractivo» de lo nuevo. Si «lo bueno dura poco», lo mismo se puede decir que lo nuevo «tiene los días contados», ya que, si se trata de un objeto material, pronto quedará anticuado y dejará de entusiasmarnos al habituarnos a su presencia («la novedad de hoy es lo antiguo de mañana», reza un refrán propio del español de América). Mientras que, si se trata de una persona con la que se entabla una relación, del tipo que sea, el tiempo pasa inexorablemente para todos y lo que ayer era novedad y entusiasmo, mañana puede quedar en el olvido. Y es que, a veces, como decían los antiguos: «lo nuevo place y lo viejo satisface».

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