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Literatura

Katixa Agirre se lanza al metaverso para pensar la utopía feminista

La autora vasca imagina los próximos años del siglo marcados por una rica confusión entre lo real y lo virtual

La escritora vasca Katixa Agirre, en Barcelona. Jordi Otix

La literatura vasca tiene un pequeño número de lectores en su idioma original pero eso no afecta a su imaginario que poco tiene de reducido. Las letras vascas apuestan fuerte mucho más allá de lo ancestral. El euskera sirve perfectamente para escribir novelas de ficción especulativa como demuestra 'De nuevo centauro', de Katixa Agirre (Tránsito), que tras la excelente recepción de 'Las madres no', construye un mundo a mediados del siglo XXI en el que la mayor parte de sus habitantes han dejado arrinconado su cuerpo físico para centrarse en los placeres que puede depararle la realidad virtual. La protagonista, por ejemplo, es una diseñadora tecnológica que trabaja en un proyecto sobre Mary Wollstonecraft, autora de la seminal ‘Vindicación de los derechos de la mujer’ y madre de Mary Shelley, madre a su vez de la criatura de Frankenstein. La tecnología del momento permite a Paula compartir cama con la imagen de la autora del siglo XVIII. 

No es Agirre (Vitoria, 1981), según cuenta, una gran lectora de ciencia ficción pero sí le interesa el género como terreno fértil para el pensamiento utópico, un poco a la manera en que lo empleaba Ursula K. Le Guin. “Aunque la autora de ‘La mano izquierda de la oscuridad’ inventaba mundos muy alejados y fantasiosos, yo pienso en un futuro mucho más inminente y realista”, explica la autora en Barcelona. Al fin y al cabo, muchos de los ‘inventos’ que menudean en su novela, como los trajes hápticos que nos permiten ‘sentir’ el metaverso existen ya aunque todavía no sean de uso masivo.

Sin moraleja posible

En tiempos de Le Guin, que publicó su primera novela en 1959, el futuro era todavía un país muy lejano, pero en la actualidad la percepción tecnológica forma parte de nuestro pensamiento, hemos visto cómo internet puede cambiarnos la vida y es fácil, por lo menos lo es para Agirre, imaginar cómo será ese futuro digital. “Vivimos la realidad en una vida en la que la imaginación tiene un gran peso. Ahí están los mitos que nos fundan como sociedad, nuestra imaginación personal tiene un gran peso, así que creo que es absurdo querer trazar una frontera entre ficción y realidad”.

Aunque a la autora le guía una conciencia marcadamente feminista, no ha querido, apuntala, hacer una fábula con moraleja. Nada de un ‘1984’ adaptado a los tiempos. Le gusta más moverse en un territorio ambiguo donde las cosas no sean tan fijas como creemos. En 'De nuevo centauro' -una alusión a un ser híbrido que puede ser a la vez hombre y caballo-, el personaje de Paula entra en el metaverso como hombre y es mujer en el mundo físico. Pura y rica confusión. “Creo que la siguiente gran revolución es la idea de que los géneros no son algo fijo. Yo soy profesora en la universidad y es algo que veo en el comportamiento de mis alumnos. Llevan otro rollo, no se identifican con el binarismo y lo hacen de forma natural. Si aspiramos al fin de la opresión de un género por otro, esa parece una buena vía de comprensión”.

No mostrarse apocalíptica respecto al futuro, no invalida la crítica para la autora, profesora de Comunicación Audiovisual, que vive con cierta culpabilidad su relación con la tecnología. “El sistema está hecho para extraer todos tus datos y atraparte como cliente. Necesitamos ser más críticos, menos confiados. Entramos en Google, nos pareció un buscador genial y cuando nos quisimos dar cuenta toda nuestra vida ha quedado atrapada ahí para que ‘genios del mal’ como Elon Musk saquen todo el provecho en un mundo en el que la riqueza se acumula en unas pocas personas y cada vez hay menos poder adquisitivo para la mayoría. Habrá que sacar la metralleta… metafóricamente, eso sí”.

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