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Hospitales de hoy, hospitales del futuro

El centro de tratamiento del cáncer de Rogers Stirk Harbour, en Londres, es un ejemplo de diseño volcado en la atención al paciente

Los hospitales de hoy están diseñados como colecciones de departamentos individuales, con comunicación y colaboración limitadas entre las subespecialidades médicas. Los pacientes se trasladan constantemente entre diferentes lugares, lo que es perjudicial para la experiencia del paciente, la eficiencia general y la capacidad. Diría que hasta para la salud.

Si la atención debe llevarse al paciente y no al revés, deberían ponerse en marcha, con mucha velocidad, los conceptos novedosos de arquitectura hospitalaria que ya se están probando en algunos países pero aún minoritariamente.

Imagina un hospital no demasiado grande, o dividido en todo caso en edificios especializados por tipos de enfermedad, y dentro de cada uno, sin departamentos, verdaderamente centrados en el paciente, en los que todas las funciones críticas ocurren en el mismo edificio y en el mismo piso y donde se piensa cada espacio para que el paciente sea lo mejor y más rápidamente tratado posible.

Cáncer: la velocidad importa

Sí, la velocidad es importante en medicina. Cuando te detectan una enfermedad y hay trabajadores que te hacen esperar por un volante o para darte una autorización o decirte por dónde debes ir, para mí están cometiendo una inmoralidad y provocando un deterioro de la salud del paciente, porque sufren nervios innecesarios, esperas injustas, pierden tiempo muy valioso. No se entiende, porque esos trabajadores están ahí solo por y para los pacientes.

Los nuevos hospitales diseñados con esta idea (sin departamentos) reducen con efectividad los tiempos de espera, simplifican drásticamente la orientación, reduce las distancias, los recorridos del ascensor y mejoran el acceso a vistas de calidad para las habitaciones de los pacientes, en las salas de examen e, incluso, en los pasillos. Además, se mejora la interacción de campos médicos relacionados entre sí permitiendo incrementar la calidad de la atención y la relación entre pacientes y cuidadores.

Tenemos bastantes problemas hospitalarios en el presente como para no repensar los diseños tradicionales de los hospitales. Se puede demostrar, por desgracia, que de hecho es factible colocar al paciente en el centro mismo de todo, y no al revés, mejorando la calidad y diseño arquitectónico de los hospitales. La arquitectura no es lo único, pero es una parte del todo.

En las estructuras hospitalarias actuales los pacientes a menudo necesitan contar su historial médico y síntomas una y otra vez al personal médico de diferentes disciplinas y subespecialidades. La solicitud y la programación de diferentes exámenes de diagnóstico en los departamentos a veces se limita a una solicitud estándar muy sucinta, descuidando el intercambio de cualquier información adicional específica del paciente. Estos datos, que son esenciales para la programación e interpretación adecuadas de los procedimientos de diagnóstico, aún (en plena era digital) no son accesibles para el médico que realiza los exámenes.

El Rogers Stirk Harbour

La firma británica dirigida por los arquitectos Richard Rogers, Graham Stirk e Ivan Harbour diseñó el Rogers Stirk Harbour, un edificio de 14 pisos junto al Puente de Londres en 2017. Este equipo de arquitectos colaboró ​​con otros arquitectos especialistas en atención médica, la firma Stantec.

El diseño del centro consolidó los servicios de investigación y tratamiento del cáncer para Guy’s y St Thomas’ NHS Foundation Trust, y logró reunir unidades previamente dispersas en ocho edificios.

Los servicios se organizan con la intención de crear un entorno a escala humana que sea edificante y no institucional para los pacientes. Los cuatro bloques albergan un área de acogida, servicios de radioterapia y quimioterapia y un ambulatorio.

Es decir, crearon una arquitectura con capacidad de mejorar la vida de las personas, y en ninguna parte esto es más importante que en un edificio dedicado a mejorar la salud de las personas. Crearon un lugar centrado en la atención y el tratamiento del paciente, un edificio acogedor de escala humana que no se sienta como un hospital, pero que brinde un tratamiento de vanguardia en un entorno estimulante para los enfermos y su lucha. Creo que este es un ejemplo de los caminos a recorrer.

dulce xerach pérez. abogada, doctora en arquitectura. investigadora de la universidad europea

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