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Testigos del abandono

Pérez y Requena exponen en Bibli el proyecto ‘Conquistador’, donde muestran los detalles del Santa Cruz demolido

Varios detalles de la exposición. | MARÍA PISACA

Durante el mes de abril de 2018, los artistas tinerfeños Israel Pérez y María Requena registraron de forma sistemática los días previos a la demolición del edificio que durante años albergó el bar La Granadina, en la zona de Miraflores, muy cerca del puente Serrador, en Santa Cruz de Tenerife. Popularmente conocido como edificio amarillo, este inmueble llegó a albergar bares, imprentas, talleres de mecánica, prostíbulos, casas familiares y hasta una fábrica de crack, pero en sus últimos años estaba prácticamente abandonada. La pareja de artistas llega ahora a la Galería Bibli con una propuesta artística que rescata parte de la historia de este edificio. Conquistador, el nombre de uno de los sex shop que existía en esta zona, es el título de esta propuesta que se podrá visitar hasta el 5 de enero.

Testigos del abandono

«El privilegio de ser los testigos y guardar el testimonio». Así resume María Requena el trabajo realizado durante los últimos años junto a Israel Pérez y que les ha permitido reunir objetos encontrados en el edificio amarillo y que ahora «resignificamos, recolocamos y descontextualizamos para dotarlos de una carga diferente». Para esta exposición han seleccionado lo que ellos consideran «las piezas clave» de esta investigación: la barra del bar La Granadina, uno de los dientes de oro encontrados en una de las viviendas, parte de las pinturas ubicadas en el Bar Niágara, también ubicado en el edificio, y que han tratado de reproducir lo más fielmente posible, y un pedazo de fachada de un inmueble de estilo racionalista que se encontraba en la esquina de la calle Puerta Canseco, construido por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado y que estaba protegido, por lo que su derribo fue polémico. «Funcionan como pequeñas excusas que permiten iniciar el diálogo y preguntarnos qué está sucediendo en la ciudad», afirma Requena.

Testigos del abandono

La arquitectura se amolda a la sociedad y el urbanismo también debería hacerlo pero en ocasiones parece que se están perdiendo esas características únicas, mientras que va ganando terreno la tendencia a la estandarización de la imagen de las ciudades. «Esa tendencia hace que todos esos lugares que tienen sus propias características, por tener una imagen determinada, una forma y un color y que por ello tienen una carga simbólica o emocional, acaben desapareciendo. Y parece que al final dará lo mismo estar aquí, en Waikiki o Copenhague porque todo se parecerá», resumen. Requena lamenta que con esta tendencia «se pierda el tú a tú de la calle» ya que las aceras estrechas, por ejemplo, «propiciaban ese cuerpo a cuerpo».

La Galería Bibli se ha abierto en canal para esta propuesta y «eso ha sido un privilegio y una suerte». Pérez y Requena han intervenido las paredes con pinturas a las que no les gusta considerar piezas individuales ya que forman parte de un proyecto de investigación que recibe el nombre de Conquistador, «un periplo» realizado por la pareja de artistas, en el que han invertido bastante tiempo «para entender cómo va desapareciendo parte del contexto urbano».

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«Sabemos que la realidad va cambiando por una demanda social y por unos intereses urbanísticos que modifican la trama», relatan los artistas quienes afirman que han «tenido la suerte» de vivir cerca de la calle Miraflores cuyo edificio es protagonista de esta investigación, y ser testigos de primera mano. «Se ha ido dejando morir ciertas partes de la ciudad; vemos como se desmigaja poco a poco», sentencian. Así, desde hace tiempo, esta pareja de artistas trabaja en este ámbito investigativo e Israel Pérez lleva años accediendo a espacios antes de que los demuelan y rescata objetos que han permitido armar un pequeño archivo de objetos, fotografías y vídeos grabados por ellos mismos.

«La Granadina era la resistencia y nosotros empezamos a trabajar cuando ellos decidieron cerrar, lo que supuso la caída del edificio», relatan. Así, vivieron los últimos días del bar y entraron al inmueble abandonado donde encontraron habitaciones congeladas en el tiempo. «Todo estaba como lo habían dejado, los calderos en el fuego, las mesas puestas, el diente de oro en la mesilla de noche y los teléfonos de las chicas que trabajan en ese lugar anotados en las paredes», enumera Israel Pérez quien explica que realizaron un trabajo de archivo con la recogida de algunos objetos significativos que sirvieran para «entablar un diálogo alrededor de todas las relaciones que se establecían en ese lugar».

Es la primera vez que Pérez y Requena muestra de manera tan amplia su proyecto y, entre los objetos que llaman la atención de los artistas, destacan las fotografías pero también se dejan llevar por las posibilidades que les ofrece el lugar, y por eso también recogen objetos y han realizado grabaciones de estos espacios ruinosos.

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