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Dos inolvidables conciertos

La Unidad de Música del Mando de Canarias del Ejército de Tierra. El Día

Se está celebrando en estos días la Fiesta Nacional de España que culminó el domingo con la multitudinaria jura de bandera para personal civil. Por este motivo la Unidad de Música del Mando de Canarias ha ofrecido dos conciertos, el primero de ellos en el Real Casino de Tenerife, el día 6, y el segundo en el Teatro Guimerá, el día 11, ambos a cual mejor, inolvidables, en los dos el público que llenaba el local se levantó entusiasmado y aplaudió largamente a los intérpretes y a su director el teniente Manuel Castrejón Navarro, que no hace mucho tiempo que está entre nosotros y viene precedido de muy buena fama. El teniente Castrejón es titulado superior de trombón y Dirección de orquesta y coros, por los conservatorios superiores de Castilla León y Madrid, respectivamente. En 2020 obtiene por oposición la plaza de la escala de oficiales del Cuerpo de Músicos Militares, siendo este su primer destino. En el campo de la composición ha obtenido varios premios nacionales e internacionales destacando los obtenidos en Salamanca, Palencia, Alginet (Valencia) y Los Ángeles Estados Unidos.

La Banda de Guerra n.º 2 de la Brigada Canarias XVI, dirigida por el cabo maestro de banda José Manuel Ramos García aportó en ambos conciertos la sonoridad de sus cornetas y tambores, actuando como coro en los números cantados.

En la noche del Casino esos números cantados fueron interpretados por la soprano María Isabel Camacho Martín, que durante años fue solista de la coral del Círculo de Amistad y ha participado en conciertos con la Unidad de Música Militar en el Auditorio, en el teatro Leal de La Laguna, en el teatro Guimerá y en el mismo Casino hace tres años.

Hace poco más de un siglo, en junio de 1919, un recién incorporado maestro mayor de música, entonces los músicos militares no tenían graduación, José María Martín Domingo, dirigía su primer concierto con la Banda de Música del Regimiento de Infantería n.º 64, hoy 49, en la plaza del Príncipe, por aquellas fechas todos los domingos había dos conciertos, uno matinal a cargo de la Música Militar y otro nocturno de la Banda Municipal en la plaza de La Constitución, hoy de Candelaria. Al día siguiente el periódico El Progreso publicaba una crítica que comenzaba así: «La fama que precede al señor Martín Domingo, no es falsa; solo con la ejecución del primer pasodoble quedó confirmada rotundamente». Un siglo y dos años después, en el concierto del Casino, podemos parafrasearlo y decir: la fama que precede al teniente Manuel Castrejón Navarro, no es falsa, quedó confirmada con la ejecución del primer pasodoble , Icod, pasodoble con motivos canarios, que curiosamente es obra de José María Martín Domingo, estrenado uno de esos conciertos de domingo , en noviembre de 1920.

José María Martín Domingo fue protagonista del concierto del Casino fueron suyos, tres pasodobles, no hay que olvidar que él fue uno de los reyes del pasodoble del pasado siglo, una canción marcha, la famosa Cirila y el arreglo de la obra de Cristóbal Oudrid El Sitio de Zaragoza. La Cirila, una canción de las más cantadas en la década de los 20 del siglo pasado, también estrenada en Tenerife, tuvo una deliciosa interpretación cargo de la soprano María Isabel Camacho y el cabo Alberto Rojas Rodríguez, quien por unos momentos se convirtió en el corneta más granuja del batallón, según reza la ingeniosa y picara letra de la canción cuyo autor, por cierto, fue el capitán del Regimiento Aureliano Martínez Uribarri.

Y hasta hubo un estreno. Los salones del Casino fuero testigos esa noche de un estreno, la habanera Santa Cruz Chicharrera, letra y música de José Redondo Morales, Pepe Redondo no es músico, pertenece al campo de la ciencia, licenciado en Ciencias Químicas y Farmacia, catedrático jubilado de Biología, sin embargo, su habanera que fue cantada por María Isabel Camacho con el coro de la Banda de Guerra, la recibió el público con un desbordado entusiasmo acompañado de bravos. Manuel Castrejón ha hecho un increíble y encomiable trabajo para obtener un sonido sinfónico de una partitura de aficionado que le facilitó el autor.

Cerró el concierto el pasodoble marcha que quizás es el que más levanta el fervor patriótico cuando se escucha, Banderita. Música, Banda, Isabel Camacho y el teniente Castrejón recibieron su merecido premio al escuchar los bravos y los aplausos, que se mantuvieron hasta lograr un bis que fue el pasodoble Islas Canarias.

Si el concierto en el Casino fue un rotundo éxito, el siguiente en el Guimerá, diría que lo fue aún más. Primero porque el número de asistentes fue mayor, los dos fuero llenos pero el aforo es mucho mayor en el teatro y segundo porque asistieron muchas autoridades y representantes de la sociedad tinerfeña que no pudieron hacerlo en el Casino. Lamentablemente, por razones de su cargo, no pudo estar presente en ninguno de ellos el Capitán General.

Dio comienzo el concierto con el pasodoble Cádiz, el emblemático pasodoble que en la noche del 20 de noviembre de 1886, estrenó en Madrid, Federico Chueca, despertando entre los espectadores una explosión de fervor patriótico. Una gran interpretación de la banda militar que ya empezó a entusiasmar a los espectadores.

Dos de los números musicales que ya se interpretaron en el Casino, se repitieron en el Guimerá, entiendo que porque ambos son motivo de lucimiento para la banda: La Corte de Granada de Ruperto Chapí y La Dolores de Tomás Bretón.

Rolipops de Jean François Michel, es una curiosa y original composición que permitió demostrar su valía como trompetas a los sargentos Óscar Portolés y Pablo Vázquez. Si original es este número no lo es menos Polindromía Flamenca de Antonio Ruda Peco, un homenaje al saxo Pedro Iturralde con los solistas Sargento 1º Yeray Jerez, saxo tenor, Natalia B. Ossorio a la guitarra y el sargento 1º Roberto Díaz, cajón flamenco. El teniente Castejón se atreve con todo y ha hecho una instrumentación maravillosa de la canción de Abba, Highlights from Chess. La famosa marcha Heroína de Feliciano Ponsa dio pie a la entrada de la Banda de Guerrac con sus cornetas y tambores un marcha que responde a lo que decía Saco del Valle en su zarzuela El trompeta minuto: «Cuando una banda militar al aire da su alegre son, siento enseguida palpitar con regocijo el corazón». Y para finalizar dos piezas cantadas por la Banda de Guerra actuando como coro: Soy español de Ricardo Lafuente y Soldadito español, del revista Orgía Dorada, cuyo autor es Jacinto Guerrero.

Acabado el concierto el público no dejó de aplaudir, con gritos de bravo, hasta que el teniente Castrejón anunció que habría dos propinas Banderita e Islas Canarias, no sabría decir cuál de ellas levantó más entusiasmo.

Hay que felicitar al Mando de Canarias porque dispone de una verdadera joya musical. El teniente Manuel Castrejón Navarro ha logrado dar a su banda la sonoridad de una orquesta sinfónica.

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