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Paolo Nani Actor

«Los mejores actores tienen un equilibrio entre el drama y la comedia»

«Normalmente, la derecha solo piensa en la economía y con la cultura hace poco»

Paolo Nani en una de sus actuaciones. El Día

Paolo Nani no ve la hora de actuar en Canarias. Más de 40 años en escena le avalan como uno de los mejores clowns del mundo, aunque él se define como «un actor dramático». Ha recorrido más de 40 países con sus espectáculos y en el Festival Internacional Clownbaret (FIC) impartirá además el taller de técnica actoral. Se le podrá ver en Tenerife y La Palma con los espectáculos La carta (creado en 1992) y Jekyll al hielo.

El Festival Internacional Clownbaret (FIC) arraca este lunes y extenderá su programación hasta el próximo 16 de octubre. El clown italiano Paolo Nani está entre los platos fuertes de esta edición y habrá varias oportunidades para verle. La primera será el próximo viernes día 7 en Los Llanos de Aridane, en La Palma. Después visitará los municipios de Adeje (martes 11) y La Laguna (viernes 14). En el MUNA se le verá el sábado 15 con Jekyll al hielo a partir de las 18:30 horas y la capitalina Plaza del Príncipe disfrutará con su presencia el domingo 16 a partir de las 13:00 horas.

Llega a Canarias con dos obras nunca vistas en este territorio, ¿cuál espera que sea la respuesta del público canario?.

He hecho estos espectáculos en 44 países del mundo. Creo que aquí la respuesta no puede ser demasiado mala. Me alegro de llegar a Canarias, no veía la hora.

En ese sentido, ¿nota algunas diferencias entre el público del sur y del norte?

La verdad es que con el público del norte no hay ningún problema con mis espectáculos. Mis espectáculos son espectáculos occidentales. Por ejemplo, en La carta se repite la misma escena 15 veces. Hago la escena normal, hacia atrás, en modo western, cine mudo… Lo hice en Groenlandia y la gente no reaccionaba. Tienen otro sentido del humor, no expresaban nada. En Japón me gustó, pero la gente se reía con la boca tapada. Es diferente. Para mí era muy aburrido solo escuchar mi voz al hacer el espectáculo.

Tanto en La carta como en Jekyll al hielo está solo en escena. ¿Cómo consigue llenarlo solo y sin apenas hablar?

Con una trayectoria de más de 40 años creo que mucha gente puede hacerlo [ríe]. Bueno, hay muchas cosas que tienen que estar estudiadas. Tiene que estar claro el juego dramatúrgico para cada momento. Siempre hay una escena, hay un conflicto. Tengo la atención del público cuando hay un conflicto porque nos interesan los conflictos. No tengo que explicarlo con palabras porque está claro. Existe el arte de mantener la atención con el timing. Lo que hago en cada momento está fijado, pero cómo lo hago no. Entonces, estoy improvisando al mismo tiempo. Esto hace que la gente piense que el espectáculo está muy fresco.

En sus espectáculos la complicidad con el público es fundamental, ¿cómo consigue conectar sin hablar?

Hay ojos, hay cuerpos… la gente me dice que soy un mimo, pero yo nunca he estudiado mimo. Nunca he estudiado clown. Tenemos instrumentos para comunicarnos que no son la palabra. Desde que era muy pequeño, mi italiano era muy malo, hablo muy rápido. Entonces, siempre he jugado mucho para conectar con la gente. Usar los gestos, el cuerpo…

Si no se define como clown, ¿cómo lo hace?

Yo soy un actor que hace espectáculos de diferentes estilos. Es como una receta de cocina. Piensas: necesito que la gente se asuste, que haya ruido, música…. Por eso es muy importante aprender a definir los estilos, lo divertido es mezclarlos. Puede ser algo cómico y dramático al mismo tiempo. Se puede hacer una nueva receta. Por ejemplo, en uno de los espectáculos que he hecho que se llama Pequeños milagros mezclo la pintura y el teatro. Siempre había pensado cómo se podían mezclar estas dos disciplinas y cuando vi la película El misterio de Picasso, donde él dibujaba detrás de unos paneles blancos con música, pensé: esto es magia. Hablé con el director con el que trabajo habitualmente para comentarle la idea y hemos puesto en marcha un espectáculo de dibujo. Lo que pasa en la historia está dibujado, cada escena. A la gente le encanta.

¿Se siente entonces como actor dramático?

Sí, soy actor dramático, tengo esa base. He trabajado con la compañía Teatro Núcleo de 1978 a 1990 y hacíamos drama. Pero también hacíamos teatro en la calle, muy visual pero muy dramático. Creo que los mejores actores tienen un equilibrio entre el drama y la comedia. Buster Keaton o Robin Williams son actores de drama y de comedia porque hay un equilibrio y no tienden a polarizar.

El espectáculo La carta cumple 30 años este 2022. ¿Alguna vez ha pensado en dejar de hacerlo?

Claro. He tenido muchas crisis porque va perdiendo la magia. Siempre he encontrado la manera de aprender a jugar nuevamente, como si fuera la primera vez que lo hago. He conseguido que siempre sea un nuevo inicio. He tenido cuatro o cinco crisis en 30 años, creo que tampoco es mucho…

Impartirá el taller de técnica actoral en el FIC. Si tuviera que dar un consejo a los que se están iniciando en este mundo, ¿cuál sería?

Es importante viajar para ver muchas cosas diferentes. En Italia, por ejemplo, la gente piensa de manera televisiva, en el tipo de cosas que pasan en televisión. Hay maneras muy diferentes de hacer teatro. Por eso es muy importante ver y sentir qué es lo que más te emociona, con qué vibras. Cada uno tiene su propio talento y es importante saber en qué disciplina es mejor.

La ultraderecha ha ganado las elecciones en Italia, ¿qué le parece el nuevo panorama político de su país?

Creo que no es buena idea y tampoco es algo bueno que la ultraderecha esté en el poder. No espero nada bueno. Vivo en Dinamarca desde hace más de 30 años y nunca he pensado en volver a Italia. Tampoco lo había pensado antes de que llegara la ultraderecha al gobierno. Normalmente, la derecha solo piensa en la economía y con la cultura se hace muy poca cosa. Yo pienso exactamente lo contrario.

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