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¿Cómo será el futuro de la arquitectura en las Islas?

Resistencia y resiliencia ante los cambios son claves para combatir los desastres causados por las guerras, las pandemias o el cambio climático

Central eléctrica de conversión de residuos en energía, en Copenhague, diseño de BIG, convierte 440 000 toneladas de desechos al año y alimenta a 150 000 hogares. Encima tiene espacios de ocio. | | ELD

Sé que hacerse una pregunta como esta en el momento presente, tan incierto, tan volátil, tan ambiguo, es cuando menos una temeridad, pero no podemos dejar que siga pasando el tiempo de ocuparnos del futuro porque estemos viviendo una guerra. Sí, es cierto que esta guerra puede acabar con todos los futuros posibles (si se desatara una guerra nuclear), pero también es cierto que el cambio climático es una evidencia científica casi unánimemente confirmada.

Viviendas sociales en Inglaterra. Diseñadas para consumir pocos recursos y para rebajar las facturas de energía de los residentes, diseñadas por Annalie Riches y David Mikhail. | | TIM CROCKER

Y ese cambio climático afectará a las Islas, nos está afectando ya con fenómenos meteorológicos extraños que cada vez son más frecuentes. Afectará a toda Canarias, y a muchas más islas del mundo, con mayor intensidad que a los grandes territorios continentales, pues los habitantes de los territorios insulares somos más frágiles y estamos más expuestos.

Por tanto no está de más hacerse la pregunta de cómo será el futuro si lo planificamos y asumimos lo que está ocurriendo, y cómo será si no lo hacemos. Para mí, en esta elección que tenemos que hacer, no se trata de la predicción de lo que será el futuro, sino de la articulación de lo que queremos que sea el futuro de la arquitectura y de las islas. Y aunque las casas siempre tendrán las características básicas (techo, puertas, paredes y ventanas), la arquitectura del futuro tiene el poder de cambiar nuestra forma de vida para mejor. Hacerla posible, hacernos más resistentes y resilientes a los cambios, puede ayudar a prepararnos para los desastres que están por venir.

Cómo tomar decisiones correctas

El proceso de diseño es el núcleo de la arquitectura. Pero, a lo largo de los siglos, este proceso se ha limitado a dibujos representativos y diagramas abstractos. La arquitectura siempre se procesa y comunica a través de medios visuales, plantas y secciones, ahora también imágenes 3D, y esto puede tener mucho de diseño fantástico, y aunque el diseño fantástico es un paréntesis de la arquitectura no creo que sea lo que toca ahora. Ahora no es suficiente con esas imágenes, ni con esos diseños de siempre.

Porque ahora tenemos evidencia de que los edificios afectan a los humanos tanto física como mentalmente. Podemos conocer datos concretos sobre cómo los diferentes entornos construidos generan cambios bioquímicos en nuestros cuerpos y pueden dañar la salud humana. Y cómo afecta en la gente la inseguridad, el vivir en un lugar poco seguro, donde todo puede suceder (¿no han tenido esa sensación después del Covid_19, el volcán de La Palma y la guerra?).

Ante esta tesitura de la historia necesitamos (los arquitectos, los políticos, los gestores públicos y todos los que queremos mejorar el lugar en que vivimos) poner las ciencias humanas y la cultura, con ese afán de superación que siempre ha caracterizado a la especie humana, en el centro de los pensamientos y tomar decisiones a partir de ellos.

Más colaboración y menos competencia

Como muchos campos, la arquitectura está abocada a una cada vez mayor colaboración entre disciplinas. En esta era altamente multidisciplinar, es inevitable no integrar diferentes profesiones y disciplinas al universo arquitectónico. El futuro de la arquitectura requiere mucho más que la colaboración habitual entre Ingenieros, Urbanistas, Paisajistas y urbanistas. No, hay muchas más disciplinas que deben ser tenidas en cuenta, las ciencias de la naturaleza, la biología, la climatología, la geología, e incluso las ciencias sociales y cognitivas.

Tenemos que tener en cuenta que el diseño arquitectónico no siempre es tan subjetivo como el arte, sino que es el resultado de varias decisiones tomadas desde diversas disciplinas en relación con sus futuros usuarios.

Es decir, una vez más, necesitamos buscar el buen diseño. Porque el buen diseño es objetivo simplemente porque funciona. Funciona porque cada decisión de diseño posterior tiene una razón, y cada elemento de estilo se puede explicar en relación con los valores humanos que se intentan cubrir o proteger. Aquellos arquitectos que hacen preguntas científicas y sociales sobre por qué construimos y qué construimos son los que necesitamos ahora. Aunque no sea fácil, aunque a veces conlleve el enfrentarse con los poderes públicos que no entienden esto, que no han asumido aún el momento histórico que estamos viviendo.

Dulce Xerach Pérez. Abogada y doctora en Arquitectura. Investigadora de la Universidad Europea

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