Suscríbete eldia.es

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Mujeres al volante del cine español

San Sebastián 2022: ‘La maternal’, ‘Alcarrás’ y ‘Cinco lobitos’ conforman un tridente imbatible

‘La maternal’, de Pilar Palomero. | | LELD

Afortunadamente, la historia del 70º Festival de San Sebastián dio un giro de guion inesperado el martes con La maternal, lo nuevo de Pilar Palomero, ganadora del Premio Goya a mejor película con Las niñas hace dos años. Vuelve la aragonesa con un retrato íntimo femenino, esta vez de una jovencísima madre de 14 años, y vuelve a sostener el éxito de la propuesta en el casting de su protagonista, en este caso la extraordinaria Carla Quílez. La película ratifica lo que desde hace años reivindican las feministas para el cine, la mirada femenina. En La maternal, ese poder se traduce en una propuesta muy sencilla, a caballo entre la ficción y el documental, pero emocionante hasta las lágrimas. Con Alcarrás (Carla Simón) y Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa) constituyen las tres mejores películas del cine español del año, un tridente imbatible. Las tres dirigidas por mujeres, dos de ellas abordando el tema de la maternidad.

La rueda de prensa también fue emocionante cuando tomaron la palabra las actrices, jovencísimas madres adolescentes internadas en centros de menores que se interpretan a si mismas, felices por fin porque, como expresó una de ellas, “de una experiencia tan mala ha salido algo tan bonito como esta película”.

‘Triangulo de tristeza’, Palma de Oro en Cannes, es una reveladora y excesiva sátira del mundo en que vivimos

decoration

Retrato íntimo también, pero en este caso del último año de vida, en 1878, de la princesa Isabel de Baviera (Sissi), emperatriz de Austria y reina consorte de Hungría, es la coproducción europea Corsage. La película le saca a la emperatriz el asfixiante corsé y nos la muestra en su interesante feminidad. El relato, a la manera de Sofia Coppola en María Antonieta (2006) incluye anacronismos narrativos como esa preciosa interpretación al arpa del As Tears Go By, de los Rolling Stones, en el propio palacio de la emperatriz. La película también está dirigida por una mujer, Maria Keutzer.

Retratos femeninos

Cada vez son menos creíbles las películas en las que directores abordan retratos femeninos, aunque lo hagan con sensibilidad. Es el caso de La consagración de la primavera, tercera del sevillano Fernando Franco, sobre una chica de 18 años abriéndose a la sexualidad a la vez que interesante enseñanza sobre el sexo para los afectados por parálisis cerebral. De tipos de masculinidades trata lo nuevo de Jaime Rosales, Girasoles silvestres, su película más amable con el público desde La soledad (2007), con la que ganó el Goya. Trata de una madre joven (Anna Castillo) con dos niños pequeños y las tres parejas que va teniendo. Sería interesante debatir sobre cómo sería está película si fuera dirigida por una mujer en vez de un hombre. O, todavía más, por una mujer, pero desde el punto de vista de los tres hombres. La riqueza de lo que somos, viene a decir, consiste en ser tolerante con nuestras naturalezas e intolerantes siempre con lo que nos hace daño. La película contiene otra revelación, la del actor Oriol Pla en el papel de Óscar, favorito al Goya en 2023.

Arriba, ‘Tori y Lokita’, de los hermanos Dardenne, y ‘Triángulo de la tristeza’, de Robert Östlund. | | LP/DLP

Es extraordinariamente honesta con las masculinidades la directora austríaca Ruth Beckermann en el documental Mutzenbacher. En el, entrevista a hombres de 16 a 99 años para hablar de sexo y la mujer utilizando como excusa una obra mayor de la literatura pornográfica, la novela anónima de 1906 Josefine Mutzenbacher, o la historia de vida de una puta vienesa, contada por ella misma. Lo que se escucha hoy es políticamente incorrecto. Hay mujeres que abandonan la sala.

Hay películas que parecen reflejar la vida real. A otras se les ve el cartón, como a Argentina, 1985 (Santiago Mitre). Está protagonizada por el omnipresente Ricardo Darín como el fiscal Julio Strassera, quien estuvo a cargo del juicio contra las juntas militares que gobernaron Argentina entre 1976 y 1983. Tratar este oscurísimo período de la historia con dinero de multinacional estadounidense (Amazon) convierte la tragedia en entretenimiento. Hay emoción, llantinas, humor y una banda sonora que a mí me resulta infumable. Es la favorita para ganar el Premio del Público.

También se ve el cartón en la nueva propuesta de Alberto Rodríguez, Modelo 77, película pagada por Movistar+. Previsible, esquemática, llena de clichés. Rodríguez dijo en su rueda de prensa que quería hacer un filme “entretenido y que hiciera pensar”, ¿no es un oxímoron de libro?. Decepcionante también Rodrigo Sorogoyen, cuya película más fresca e interesante sigue siendo la primera Stockholm (2013). En As bestas viaja a la Galicia rural para contar una historia de hermanos enfrentados a una pareja de franceses vecinos. No le veo el interés que tiene esa historia.

Falla al respetable la sección Perlas si en vez de limitarse a exhibir las películas premiadas en festivales del año, se abre, como anuncia este año, “a sumar propuestas de directores que han crecido con el festival”. ¿Y si lo que presentan carece de interés? Es el caso de la película de Isaki Lacuesta, ganador dos veces de la Concha de Oro. Un año, una noche trata de las secuelas en una joven pareja que fue víctima del atentado yihadista en la sala Bataclán de París en 2015. Los excesos melodramáticos lastran otra película de las que parecen programadas por compromiso, En los márgenes, la primera película del actor Juan Diego Botto, con producción de Penélope Cruz. Honra a la actriz de Alcobendas decir que destinará los 30.000 del Premio Nacional de Cinematografía, que recibió este año, a la plataforma antidesahucios, la lucha contra el cáncer y un fondo asistencial para los actores.

R.M.N. es la nueva película del rumano Christian Mungu, director de una de las películas más impactantes de la primera década del siglo, 9 semanas, 4 meses y 2 días. En la nueva nos da a conocer la vida en un pueblo de Transilvano, enfrentado a unos srilankeses trabajadores de la panadería. Vale la pena solo por la secuencia del encuentro que celebran los vecinos para echarlos, ejemplo insuperable de lo que es celebrar una asamblea. Tampoco me sedujo, por pretencioso y redundante, el nuevo trabajo de Sebastian Lelio, director chileno que ganó el Óscar a mejor película de habla no inglesa por Una mujer fantástica (2017). Esta nueva, su primera película internacional, financiada por Netflix, se llama El prodigio y se centra en la enfermera que viaja a un pueblo de Irlanda en el siglo XIX para vigilar a una niña que se mantiene viva después de cuatro meses sin comer.

Mujeres al volante del cine español

Hirozaku Koreeda está tan presente en este festival como Juanito el Pionero lo estuvo en los carnavales. Este año el japonés presenta Broker, película plagada de buenísimas intenciones, pero larga como un día sin pan. En nombre de la vuelta de público a las salas, que el ministro Iceta defendió con vehemencia en uno de sus discursos aquí, deben reconsiderar modificar la temperatura de las salas por debajo los 27 grados hoy permitidos.

El documental Moonage Daydream (Brett Morgen) sobre David Bowie, fallecido en 2016, empieza siendo un interesantísimo retrato de la evolución de uno de los artistas mas influyentes de los últimos 50 años (músico, pintor, escultor, actor, videasta) pero se estrella en su tramo final, que se alarga inexplicablemente durante cuarenta minutos y en nada favorece al autor de Space Oddity.

‘Los Monopol’ donostiarras

La noticia más importante del festival este año no tuvo que ver con estrenos ni estrellas. Fue el reconocimiento del festival a Sade Cines, la empresa donostiarra propietaria de las 20 salas en los tres complejos multicines que existen en la ciudad. El tirón de un festival inclusivo, que busca a una ciudadanía diversa y mayoritaria tiene influencia en que estas salas, los cines Príncipe, Antiguo Berri y Trueba, que combinan cine de autor con estenos comerciales, pueda mantenerse durante todo el año en una ciudad de solo 188.000 habitantes. En los dos primeros días de la edición de 2022, el público donostiarra compró 45.000 entradas. En 2019, último año antes de la pandemia, fueron 178.687. San Sebastián tiene, así, uno de los públicos más cultos, cinematográficamente hablando, del mundo. Personas cultas son empoderadas, valientes. Lo contrario son seres condenados.

La película que acompañó el Premio Donosita a Juliette Binoche, Con amor y furia (Claire Denise) no la verás en Las Palmas como el 99 % de la programación del festival, porque no quedan cines donde ponerla. Hay auditorios, museos, orquestas y teatros públicos con una programación anual durante todo el año sufragada con decenas de millones de euros públicos. Pero no hay cines. Búscala en alguna plataforma si quieres ver este interesante remedo amargo de Un hombre y una mujer (Claude Lelouch, 1966) que ganó el premio a la mejor dirección en el pasado festival de Berlín. Merece la pena por las actuaciones de la apuesta pareja protagonista, Binoche y Vincent Lindon.

‘Moonage’, sobre David Bowie, se alarga inexplicablemente y en nada favorece al autor de ‘Space Oddity’

decoration

De las palabras de Juliette Binoche en la rueda de prensa por su premio honorífico destacó que, antes de triunfar, trabajaba como cajera de supermercado para pagarse el teléfono por el que recibía los mensajes de los castings. En esas tuvo una extraña experiencia con Jean-Luc Godard, fallecido el pasado 13 de septiembre: en su prueba la hizo recitar un poema totalmente desnuda. La más importante actriz francesa de la actualidad afirmó que ve el cine como cualquier aficionado, aleatoriamente, sin analizarlo. Nunca juzga los papeles que le ofrecen, busca identificar su recorrido interior y amarlos.

Remedo de Un pez llamado Wanda (Charles Crichton, 1988), menos genial, naturalmente, pero con momentos desternillantes, es la propuesta de otro francés habitual del festival, Louis Garrel. Presentó L´Innocent, tragicomedia con momentos grotescos que se ve bien, pero se olvida con la misma facilidad. Y ya no remedo, sino adaptación libre de Las amargas lágrimas de Petra von Kant (Rainer W. Fassbinder, 1972) es Peter von Kant, de François Ozon, otro habitual del festival. Un director en la cima del arte cinematográfico mundial vive una monumental crisis por un palo amoroso. Las presencias de Isabelle Adjani y Hanna Schygulla hacen interesante el visionado de esta película que más parece un ejercicio.

Las buenas

Ha hecho falta superar el ecuador del festival para encontrarnos, por fin, con una película deslumbrante. Es Triángulo de la tristeza, la Palma de Oro del pasado festival de Cannes. Reveladora, arrebatadora, combativa, excesiva, sátira despiadada del mundo que vivimos, punki a ratos. Como en la anterior del director, Robert Östlund, The Square, que también ganó en Cannes, se reconocen las deudas de Luis Buñuel. El filme trata de una pareja de supermodelos y cómo les cambia la vida durante un crucero de lujo. Triangulo de la tristeza reparte interrogantes a bofetones, sobre el cambio de los roles de género, el capitalismo y la frivolidad irresponsable de la sociedad de consumo.

En la marginalidad de la marginalidad se sitúa la película que gano el Premio Especial del 75 festival de Cannes, Tori y Lokita, de los hermanos Dardenne, sobre dos jovencísimos hermanos africanos que hacen lo que pueden para pagar las deudas de sus traficantes mientras ella no recibe sus papeles. El retrato es veraz y cruento, aunque no sea novedoso en el cine de los belgas, principales nombres con el británico Ken Loach del cine social europeo.

Onírica, a ratos felliniana, sorrentiniana, excéntrica, poética, patriótica, crítica, testimonial, es la nueva propuesta de los directores Ignacio G. Iñárritu, que, con Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón conforman los tres grandes nombres del cine mexicano actual. El filme Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, sobre un documentalista mexicano emigrado a EEUU que recibe un prestigioso premio, más parece un testamento cinematográfico del director. La disfrutarán los paladares exigentes y pacientes, pues casi alcanza las tres horas. Por sus poderosas imágenes, merece verse en pantalla grande.

Compartir el artículo

stats