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Música
Chocolate Remix Cantante y compositora argentina

«El arte tiene la indiscutible función social de cuestionar y de invitar a reflexionar»

La argentina Chocolate Remix llega a Los Silos para participar en la XV edición del Festival Boreal, el domingo 18 de septiembre

La argentina Chocolate Remix. El Día

El proyecto argentino de reguetón lésbico y feminista, liderado por la cantante y compositora Romina Bernardo, Chocolate Remix, llega el domingo 18 de septiembre a la XV edición del Festival Boreal de Los Silos.

¿Qué selección musical trae al Festival Boreal?

Ofrecerá la música de mis últimos trabajos discográficos y por supuesto también los clásicos. La verdad es que suena gracioso pero sí, hace cinco años desde el lanzamiento de mi primer disco y algunas de mis canciones ya son clásicos para el público. Estoy muy contenta porque en esta ocasión puedo venir con mi crew a presentarles el espectáculo con el que hemos estado girando por Europa todo este año y que tiene una propuesta escénica muy trabajada. Creo que al público tinerfeño le va a encantar. 

¿Qué le parece que está edición haya puesto el foco en dos países, Chile y Argentina?

Por supuesto como argentina, como sudamericana y como latinoamericana, me honra que se visibilice el quehacer artístico de mi región y que a través del arte se escuchen nuestras voces, se conozca nuestro acervo cultural, nuestra identidad, historia y vida, y que puedan apreciar nuestra mirada y se escuchen también nuestros reclamos. Lo celebro, indudablemente.

No es su primera vez en la Isla, ¿cómo ha sido acogida su propuesta en otras ocasiones?

Las dos veces que tuve la oportunidad de actuar en la Isla me he encontrado con un público hermoso, cariñoso, con mucho calor en la sangre y sabor en la cintura; este último es un punto que genera una gran conexión. Me refiero del perreo mismo, con los canarios podemos hablar en ese mismo lenguaje y eso enciende la llama, estoy deseosa de volvernos a encontrar.

En los tiempos actuales, ¿son más importantes que nunca propuestas como la suya que despiertan conciencia?

Creo que desde hace por lo menos un siglo, con el surgimiento de las vanguardias de principio del siglo XX, el arte tiene la indiscutible función social de cuestionar, de invitar a reflexionar, de disrumpir, de presentar otros mundos posibles. Pienso que la música, como una de las artes que mayor llegada tiene a la sociedad, cumple –o sería bueno que cumpla– estas funciones además de la del entretenimiento que, dicho sea de paso, también es una función social imprescindible. La vida en sociedad tal como la entendemos hoy, la vida en un sistema capitalista, tal como el que conocemos, es opresiva y necesitamos vías de escape; pero también necesitamos reflexionar, sentir y pensar para luego tomar las riendas y encaminarnos individual y socialmente hacia el ideal de lo que queremos para nosotres y para el mundo que nos rodea. En mi caso, trato de abarcar y hacer convivir estos dos universos a través de mi propuesta artística.

En cuanto al colectivo lésbico y feminista, ¿diría que hay mucha diferencia entre la situación que viven Argentina y España?

Creo que Argentina y España son países que tienen muchas similitudes, por ejemplo en términos teóricos están presentes las mismas corrientes que desde los espacios académicos llegan a los demás espacios, pero también hay muchas diferencias que están dadas por la influencia que ejerce la historia socio-política de cada país y el ejercicio práctico de cada territorio, que en muchas ocasiones presenta desafíos diferentes y que se resuelven con el bagaje de herramientas que posee cada territorio. Los movimientos sociales están todos relacionados y se nutren entre sí. No es igual la influencia que ejerce pensar el colonialismo o el neocolonialismo principalmente desde las instituciones, como suele suceder en España, que desde el territorio mismo donde pueblos originarios se juegan la vida organizándose, manifestándose y reclamando por su tierra y su derecho a ser reconocidos como las naciones que son y que vienen siendo desde antes de la llegada de los colonizadores y el posterior surgimiento de la República, con su propia cultura, lenguaje, organización política, solo por dar un ejemplo. Tampoco son iguales los fenómenos políticos que ocurren en América Latina, donde, por citar otro ejemplo, existen conducciones políticas de izquierda con una fuerte convocatoria popular; distinto a cómo suceden las políticas de los movimientos de izquierda en Europa actualmente; otro ejemplo podría ser el desarrollo que ha tenido el anarquismo en cada continente; realmente se puede percibir la influencia que tiene esa historia en cómo se desarrollan hoy en día los espacios autónomos en España o Europa, que es distinto a lo que ocurre en Argentina, donde la experiencia del anarquismo fue otra. Todas estas particularidades, generan una riqueza diferente en los colectivos de cada país, aunque lo cierto es que cada vez más, los colectivos de ambos países están en contacto de un modo u otro y se nutren mutuamente.

A lo largo de la historia de su proyecto musical ha tenido que hacer frente a críticas e incluso la censura. ¿Ha notado una evolución en la aceptación y consecución de derechos de este colectivo a lo largo de los años que lleva activa?

Definitivamente sí. Hay que decir algo, estamos un poco de moda, con lo bueno y lo malo que esto implica. Con lo malo me refiero a la banalización y frivolización de las luchas y las identidades. Con lo bueno me refiero a los cambios que se generan cuando la visibilización es impulsada por sectores con amplia llegada a la sociedad. Vamos con un ejemplo, grandísimos referentes de la industria de la música levantan la bandera del orgullo o de la lucha feminista y eso genera un impacto muy positivo en cómo la sociedad ve al colectivo LGTBIQ+ o al colectivo de mujeres. Esas personas tienen la capacidad de influir y celebro que lo hagan positivamente; sin embargo estas figuras no son miembros de dichas comunidades. Hasta ahora no hemos visto que la sociedad otorgue la legitimidad para que un lugar ocupado ahora por un Bad Bunny, por poner un ejemplo, pase a ser ocupado por una persona trans. Igualmente soy optimista al respecto. Creo que con tiempo, en algún momento no tan lejano, eso llegará, y me encantaría que la persona más escuchada de Spotify fuera una Arca o una Villano Antillano. Quisiera llegar a vivir en ese mundo.

Para sus letras emplea en muchas ocasiones el humor. ¿Cree que en la actualidad, con el ambiente tan crispado, no se acepta siempre el mensaje al no saber descifrarlo?

Las redes sociales promueven una velocidad tal que cada vez más hablamos antes de pensar, vomitamos lo primero que nos brota del alma, sea lo que sea que esta contenga, lo bueno y lo malo. Exponerse ante ese panorama a veces resulta difícil para los artistas, a nadie le gusta que le peguen y por eso la tendencia a veces puede ser la de caer en una planísima literalidad, para evitar que otres nos malinterpreten y nos juzguen. Aprendo constantemente a buscar ese fino límite entre que la crítica no me paralice y por el contrario me influya lo justo y necesario para cuidar mis palabras, sin resignar mi propuesta.

Su proyecto musical comenzó en Facebook. ¿Qué importancia tienen para usted y su música las redes sociales?

Como casi todo el mundo hoy, gran parte de la difusión de mi trabajo pasa por las redes sociales, y como casi todos tengo una relación de amor odio con ellas. Son herramientas potentes por tenemos que aprender a manejarlas y a que no nos manejen.

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