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Una casa de película

Museum House: esta familia vive con tres Terminators

En esta casa-museo de Sallent convive una pareja con sus dos hijos y medio centenar de piezas cinéfilas de coleccionista. Prevén montar en el piso de arriba un bed & breakfast con habitaciones temáticas, cine y salón recreativo de los 80

Esta familia comparte piso con tres Terminators. CARLOS DE DIEGO / JAVIER GUIXÀ

Esto es más inaudito que ver a DiCaprio con una novia de más de 25 años. En esta casa lo mismo te encuentras un Alien en el techo que te persigue pitando por el pasillo R2-D2. Marcos y Xenia duermen a apenas 30 centímetros de un par de gremlins y un Batman con mirada de Michael Keaton. A mano tienen siempre el 'kit' de los Cazafantasmas, el mapa del tesoro de 'Los Goonies', el juego de 'Jumanji', ¿eso de las escaleras es un 'Predator'? Dos de las primeras palabras que aprendió a decir el hijo mayor fueron “tito Suachi”. Así llama el niño al Schwarzenegger de casi metro 90 que hay en el salón con mirada roja-láser y cara de soltarte en cualquier momento “sayonara, baby”. Pues no, te llama “capullo”.

Esta familia convive con tres Terminators a escala real. La llaman Museum House. Es la casa-museo de dos fanáticos del cine de los 80. Viven en Sallent (cerca de Manresa) con sus dos hijos y medio centenar de piezas cinéfilas de coleccionista. Desde Han Solo atrapado en carbonita hasta el ‘skate’ volador de ‘Regreso al futuro’. Y aún están por llegar Robocop y el Johnny 5 de ‘Cortocircuito’ a escala real, Marcos enseña fotos emocionado. Xenia se encoge de hombros. Ella le ha pedido que monte cuando pueda la escotilla de ‘Lost’ en el patio. “Vale, cariño, no hay problema”, responden aquí a cualquier idea de ciencia ficción.  

Marcos, Xenia y Jack Ripley, su hijo mayor, ponen a punto a su R2-D2 entre Terminators a escala real, Han Solo atrapado en carbonita y trajes de 'trooper' y Boba Fett. JORDI COTRINA

Marcos Mellado, 34 años, es electrónico de robótica. Con sus manitas hizo el R2-D2 a escala real que se pasea por la casa pidiendo ayuda para la princesa Leia. Xenia García, 36, ella trabaja en una fábrica. Nadie diría que en sus ratos libres le encanta dar miedo. En la entrada están colgados sus trajes favoritos: de ‘Alien’ y ‘Predator’. Tienen dos hijos con nombres de película: Jack Ripley, 4 años, y Ellen Connor, 2. Combinación de Ellen Ripley, la protagonista de ‘Alien’ y Sarah Connor, la de ‘Terminator’ ¿Y Jack? “Todos los Jacks del cine molan –justifican el nombre del niño-: Jack Sparrow, Jack Black, Jack Nicholson, Jack Skeleton, Jack Bauer”.  

Un traje de Alien hecho a medida para Xenia entre el armamento de la saga y un traje de marine firmado por el actor Michael Biehn. JORDI COTRINA

Se conocieron hace 7 años. La primera vez que Xenia fue a casa de Marcos, él ya tenía un Terminator de más de dos metros y un Predator al lado del sofá. “Estuve unas horas manteniendo las distancias”, se ríe ella. Hasta que se puso el traje de alienígena dos semanas después. “Me iluminó –mira a su pareja-. Son cosas que nunca me había planteado”.  

En la entrada de la Museum House, a pie de escalera, está el traje de 'Predator'. JORDI COTRINA

Él se lo propuso con 10 años: “Yo de mayor quiero tener un Terminator en casa”. Marcos vio uno a escala real en la inauguración del Planet Hollywood. “Me quedé embobado –recuerda-. Y de repente me dio por preguntar: ‘Papá, ¿cómo hacen para que se encienda la luz en el ojo?’. ‘Supongo que una bombilla –le respondió-, pero yo no soy tu padre’”. Sus padres llevaban buscándolo un cuarto de hora. “Después de la bronca pertinente, dije: ‘Yo de mayor quiero tener uno de esos en casa’. Y hasta ahora llevamos tres. Tengo la sensatez de mi mujer, que dice que tres está bien”. “Eso no sirve de nada –reniega al lado Xenia-, compra sin consultarme”. “No es verdad -se ríe Marcos-, te consulto… si este es más guapo que ese”. 

El T-800 de 'Terminator': el esqueleto metálico de Schwarzenegger. Mide 2,32 m con el arma, calcula Marcos. JORDI COTRINA

El coleccionista es él. “Es una adicción”, confirma su pareja. “Una droga”. ¿Lo último que entrado por la puerta? “Un trozo de la casa de ‘Los Goonies’”. Ya está en la vitrina de la entrada, junto al libro de ‘La historia interminable’, el diario de Indiana Jones y la varita de Voldemor. Los juguetes de ‘Star wars’ que hay en la habitación de Jack son en realidad del padre, de cuando tenía su edad. “Yo no he jugado nunca –confiesa Marcos-. Me los regalaban, me apasionaban y los ponía en la estantería y los miraba”.  

Un busto de Darth Vader entre figuras de Boba Fett, un prototipo de la cabeza del Johnny 5 de ‘Cortocircuito’, el 'skate' volador de ‘Regreso al futuro 2’ y una réplica del juego de 'Jumanji', entre otras reliquias cinéfilas. JORDI COTRINA

"Yo no me gastaría tanta pasta en esto”, le suelen decir. “Bueno –responde Marcos-, te la gastas en un coche que en el momento que lo compras y pisa la calle ya vale menos”. Se encoge de hombros. “Mi coche ha sido un Terminator”. Lo que él lleva al taller de coches es a pintar su R2-D2. Busca relojeros que le hagan un grabado en la cabeza a su Robocop. “La magia es esa –sonríe-. Un relojero no hace eso, pero puede hacerlo”. 

Junto a la mesilla, un par de gremlins a escala real, el casco de Boba Fett, el prototipo del de ‘Iron man’ y una cabeza parlanchina de Deadpool. JORDI COTRINA

Marcos nunca habla de dinero. Ni siquiera Xenia sabe lo que le costó su primer Terminator, confiesa. “Yo colecciono sentimientos y emociones que he tenido en el cine –se justifica él-. Yo me compro un busto del que solo se han hecho 99 en todo el mundo –se refiere al T-1000, el robot antagonista de ‘Terminator 2’- y lo primero que hago es cortarlo para adaptarlo a un cuerpo entero”. “¿Pero qué estás haciendo?, le suelen decir los otros coleccionistas. “Revalorizar las 98 restantes”, se ríe él. “Pero ahora la única que está a escala real es la mía”. Lo ha vestido con la misma ropa de policía de Los Ángeles que lleva en la película. Hasta ha replicado las marcas de disparos. Le dio ‘like’ en Instagram el propio Robert Patrick, el actor que le dio vida en el cine. 

 “¿Quieres dormir en la nave de ‘Alien’?”, te sueltan de golpe con naturalidad peliculera. No es una pregunta retórica. Es el proyecto a largo plazo de la Museum House: un 'bed & breakfast' de cine. “Una planta entera –la de arriba, está aún por reformar-. Serán 300 metros cuadrados en los que tendrás una sala de cine de 17 butacas –enumera Marcos-, tres habitaciones temáticas y un salón recreativo emulando los 80”. Los dos resoplan. Hace apenas un año que se mudaron a esta casa. “Nos falta tiempo”.  

Xenia y sus dos hijos posan con un Alien en la escalera de su casa. JORDI COTRINA

En una habitación quieren recrear la nave de ‘Alien’, con taquillas donde guardar la ropa, tazas y toallas con el logo de la Weyland Yutani Corporation, la compañía que controla colonias humanas fuera del sistema solar, según el imaginario de ciencia ficción. Marcos quiere replicar hasta las cámaras de ‘cryostasis’ en las que duermen a lo Bella Durmiente los tripulantes de la ‘Nostromo’. “Queremos que estés dentro de la película”, promete Xenia. Hasta entonces, conciertan visitas al museo vía Instagram (@museum_house). “Ha venido gente de toda España solo para ver las piezas”. 

Busto de Michael Keaton, “el mejor Batman”, dice Marcos. Está en el dormitorio de la Museum House. JORDI COTRINA

¿Su final feliz de película? “Que nuestros hijos compartan nuestra afición y la puedan continuar”, responde la pareja. Jack Ripley corretea al lado entre los mitos ochenteros con rutina doméstica. ¿Su personaje favorito? No se lo piensa: “Spiderman”.

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