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Entrevista

Maria Barbal: "Si no pudiera escribir sería como morir un poco"

La autora de 'Pedra de tartera' publica nueva novela, 'Al llac', tras ganar el Premi d'Honor de les Lletres Catalanes

Maria Barbal, este jueves en Barcelona. Zowy Voeten

"Si por cualquier razón no pudiera seguir escribiendo sería como morir un poco. Sería la muerte de una importante parte de mí. Y si no pudiera leer, sería igual o quizá peor. Porque la lectura no implica tanto esfuerzo personal, no tiene el reto de la creación. Leer historias, ensayos, poesía… es básico en mi vida", se sincera Maria Barbal, a punto de celebrar, este mes, 73 años con nueva novela bajo el brazo, ‘Al llac’ (Columna). Es una de las más esperadas de la ‘rentrée’, que llega después de que en 2021 la autora de ‘Pedra de tartera’ fuera merecedora del Premi d’Honor de les Lletres Catalanes y ganara el Pla. 

Vuelve Barbal (Tremp, 1949), sin explicitarlo en la ficción, a escenarios de su Pallars natal, a Tremp y al pantano de Sant Antoni, donde iba de jovencita. En la novela, van cada domingo de verano al lago en los años 60 un grupo de cinco adultos (dos matrimonios y una abuela) y dos niños, Quim, de cinco años, y Nora, de 12. "Nora es un personaje parecido a como creo que era yo a esa edad. Parto de lo que recuerdo de mi experiencia y lo transformo con la magia de la escritura. Con este personaje busco la luz de la infancia. Nora se convertirá en una mujer muy expresiva, que sabe muy bien lo que significaban los demás para ella y lo que le pasó aquel día", señala la escritora sobre una situación que hará que la niña deje la infancia atrás al "pensar algo y luego sentir pánico por haberlo pensado". 

Maria Barbal. Zowy Voeten

El planteamiento de ‘Al llac’, explica Barbal, es sencillo. "Es un grupo de personas normales y corrientes que pasan un día de fiesta en el lago, contentos, aparentemente relajados, en un paisaje bello y de calma. En contraste, muestro el mundo interior complejo y en continuo movimiento de cada uno de los adultos, que siguen con sus dudas, inquietudes, tensiones y pensamientos que van más allá del presente. Los niños, en cambio, viven el presente, un momento luminoso de mucha belleza para ellos. Aunque Nora ya empieza a fijarse más en los adultos". 

Celos, enamoramientos...

Admite la autora la importancia en la novela de las cosas que no se dicen en voz alta y que son una muestra de celos, atracciones, miedos, rivalidades, enamoramientos, ambiciones…. También, como en la reciente ‘Tandem’ (Premi Pla 2021), aparece el fin del amor y "la incomunicación en el matrimonio y cómo las ilusiones de los inicios se van rompiendo".  

Es difícil encontrar a alguien que no maquine y actúe con segundas

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Nora siente admiración por Lídia, una alegre barcelonesa que se fue a vivir al Pallars al casarse con el inquieto Toni, que abre una zapatería en la que trabaja Joaquim, que está casado con Marieta, padres del pequeño Quim. Nora es hija de una prima de Toni. La única pena de Lídia es no poder tener hijos. "Es optimista y tiene una inclinación natural a ser feliz y una inocencia poco frecuente. Es difícil encontrar a alguien que no maquine y actúe con segundas", lamenta. 

"Estrategia editorial"

Explica Barbal que lo de bautizar como "el ciclo novelístico del Pallars" su celebrada ‘Pedra de tartera’ (1985), ‘Mel i metzines’ (1990), ‘Càmfora’ (1992) y luego ‘A l’amic escocès’ (2019) "ha sido una estrategia editorial". "Los primeros libros surgen más de la herencia de la generación de los padres. Para mí es natural escribir de mis raíces, de un lugar que está en mi interior, donde nací y viví hasta los 15 años. Pero también he mostrado en otras novelas el ambiente de la ciudad porque en cada persona conviven diversos mundos". Y a Barbal lo que le interesa, insiste, es "crear mundos e historias de manera profunda y bella a través del lenguaje".

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