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Lorena Franco | Actriz y escritora / Autora de ‘El lugar donde fuimos felices’

«Mi cara engaña, amo el ‘thriller’ con una buena historia de amor»

Lorena Franco (1983, Barcelona) compagina su faceta de escritora con la interpretación y la moda. | | E.D.

¿Un thriller sin un buen asesinato parece menos thriller?

Sí que lo es. Por eso esta novela comienza con el asesinato de Blanca Roca –profesora de un instituto elitista que es abatida de un disparo en la frente– en Liafranc. Meses después de la tragedia Paula Arias llega al pueblo como sustituta y conoce a Nuno, que además de impartir clases de matemáticas es el propietario de una controvertida discoteca. Este acaba descubriendo quién es realmente Paula y los motivos que le han traído a Palafrugell (Girona). A partir de ahí hay que investigar qué provocó que el cadáver de Blanca apareciera en la playa. No le cuento más [silencio]. Mi cara engaña, amo el thriller con una buena historia de amor.

Este es el tercer libro que publica este año, ¿no le ha salido malo el 2022?

¿El tercero ya? [sonríe]. El lugar en el que fuimos felices llevaba esperando en el cajón dos años y en ese tiempo ha tenido un largo recorrido de correcciones. Sí. La verdad es que está siendo un año intenso. Yo empecé escribiendo en Amazon y todo cambió para mí a raíz de la publicación de La viajera del tiempo [pausa]... Perdone si en algún momento mi voz se pierde pero acabo de superar el covid.

¿Lo ha pasado mal?

Ha sido como una gripe multiplicada por cien... ¡Qué le voy a contar que no sepan los miles de ciudadanos que estos días están encerrados en casa por el virus silencioso! Sí, es bastante incómodo.

¿Hay interés en silenciar esta pandemia?

Hay muchas ganas de superarla y no volver a mirar atrás. Es posible que con tantas prisas nos hayamos descuidado... No se fíen, el virus sigue entre nosotros.

¿Habrá aprovechado el tiempo para meterle un buen impulso a otra de sus historias?

Le aseguro que con los síntomas que tenía lo que menos me apetecía era escribir. Además, tampoco hay que torturar a los lectores con algo que has pensado sin estar en plenas facultades físicas y mentales. Escribir debe ser un placer, no un castigo...

¿Cree que el mundo de la literatura ha cambiado después del confinamiento?

A mí no me gusta tener al coronavirus como invitado en mis libros porque, sinceramente, ya estamos más que servidos con lo que tenemos que pasar a diario, pero es inevitable construir una trama que tenga sus cimientos en los últimos dos años sin hacer una referencia a la pandemia. La ficción no está tan alejada de las situaciones que vivimos a diario.

La viajera del tiempo dio un giro a su vida de 180 grados, ¿no?

No solo me permitió conquistar el Amazon Storyteler sino que pude experimentar con otros géneros literarios... A mí me gusta escribir lo que me apetece en el instante adecuado, no forzar una historia a partir de otro tipo de intereses que no son literarios. Cuando intentas captar la atención de los lectores pruebas con muchas cosas aunque te declares una apasionada del thriller, una trama con suspense en la que siempre haya una historia de amor que no esté forzada. Esa es mi receta favorita.

¿Le gusta transitar por los espacios misteriosos?

Y por los que generan intriga. El lugar donde fuimos felices no solo tiene ese halo de misterio, también hay mucha violencia social. No me gusta quedarme en quién fue sino buscar las causas que desencadenaron una situación criminal. No es un libro que evolucione hasta llegar a un gran giro final porque conforme avanzan los capítulos se dan una serie de cambios que guían a los lectores hasta el escenario definitivo.

¿El mundo de la moda y la televisión es historia para usted?

Ahora estoy centrada en la creación literaria y soy feliz. Eso no significa que renuncie a lo que hice en el pasado en el campo de la publicidad y de la televisión –participó en el rodaje de seis películas, 35 cortos y en series como Gavilanes o El secreto de Puente Viejo– porque es algo que forma parte de mi vida. No descarto volver a la interpretación, pero en estos momentos estoy feliz con mis libros.

¿Qué ventajas tiene crecer como una «escritora virtual»?

Yo empecé en Amazon y en ese tipo de escaparates fallar o acertar tiene una enorme repercusión mediática. A mí, por ejemplo, me abrió las puertas de una editorial como Planeta. Ese mundo virtual no solo es una oportunidad para las nuevas voces porque hay autores con un gran recorrido, como puede ser el caso de Matilde Asensi –autora de títulos tan mediáticos como El salón de ámbar, El último catón o Sakura– que han completado el camino a la inversa con gran éxito. En Amazon la vida de los libros es muy larga, el autor nunca pierde los derechos de sus obras y puedes llegar a los cinco continentes en cuestión de segundos. El 90% de los historias que acaban en Amazon no llegan después de un rechazo editorial sino por decisión propia del autor. Es una plataforma transparente en la que las cosas ocurren cuando menos te lo esperas. Mi objetivo no era desembarcar en una gran editorial, yo busqué un recorrido internacional –suma más de 250.000 lectores en distintos formatos– pero al final una cosa llevó a la otra.

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