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Literatura
Manel Loureiro Escritor

"Esto es un robo al estilo ‘Ocean’s eleven’ pero sin medios"

El escritor gallego planifica en 'La ladrona de huesos', su última novela, el robo de uno de los símbolos más grandes de la cristiandad

Manel Lourerio en Plaza Obradoiro Ricardo copy Ricardo Pérez E.D.

¿Quién le iba a decir que aquellos atajos laterales por el interior de la catedral de Santiago le acabarían llevando hasta La ladrona de huesos?

Nadie [ríe]. Esos cien metros que hacía de lado a lado para no empaparme durante los duros días de invierno, porque en Santiago en esos meses llueve para dar y tomar, me permitían llegar a la Facultad de Derecho menos mojado que algunos de mis compañeros. Y es que a diferencia de la mayoría de las iglesias españolas y europeas, el acceso es gratuito porque se trata de un centro de peregrinación.

¿Así comenzó a planificar este «robo»?

Pasaba por allí muy temprano y la mayoría de las veces no había casi nadie, o si estaban yo no los veía. Así se fue fermentando la idea de llevarme algo, en el sentido literario claro está, valioso sin ser visto... ¿Qué pasó? Que unos años más tarde lo que fluía en mi cabeza hubo alguien que sí lo ejecutó con la desaparición del famoso Códice Calixtino: ¡Coño! Ahí fue cuando me di cuenta de que quería ejecutar el robo perfecto.

¿Y le salió bien?

Eso lo va a tener que averiguar usted y los lectores en las páginas de La ladrona de huesos... Solo voy a adelantar que planeo el robo de una de las reliquias más sagradas y vigiladas de la cristiandad construyendo una historia de espías en la que una mujer [Laura] se va a enfrentar a una situación imposible. Para que se vaya haciendo una idea de lo que estoy contando: esto es un robo al estilo Ocean’s Eleven pero sin medios [vuelve a reír].

¿Contado de esa manera da la sensación de que esta historia es cien por cien Manel Loureiro?

Creo que sí [silencio]... Leyendo las primeras 30 páginas ya se puede hacer una idea bastante clara de lo que se le viene encima. La literatura tiene que atrapar la curiosidad de los lectores y eso implica un trabajo bastante intenso y complejo.

¿Moldear la historia alrededor de una desaparición real es un plus casi irrechazable?

La ladrona de huesos (Planeta) es un thriller muy agradecido... A la tensión de no poder dejar de pasar páginas hasta llegar al final del libro le añado varias trampas literarias para que el lector se quede a mi lado... Muchas veces esto supone desafiar su inteligencia porque este va a intentar resolver esos acertijos conforme lee los capítulos: ya le adelanto que a veces va a conseguir y otras no... Eso es lo divertido. Jugar con elementos que deben convertir la experiencia de leer en un auténtico placer.

Usted se convirtió en escritor casi por accidente, ¿no?

No sé si definirlo como un accidente, pero sí que fue bastante casual... Yo empecé escribiendo historias en un blog que poco a poco se fueron haciendo virales y cuando me di cuenta tenía un millón y medio de seguidores. En solo dos o tres años me pasaron un montón de cosas buenas que hicieron que colgara la toga... Le voy a contar algo que me hace sentir como el protagonista de Forrest Gump.

¿Forrest Gump?

Sí, yo siento que al igual que Forrest Gump, siempre estoy en el lugar adecuado para vivir en primera persona uno de esos episodios que son memorables. También le voy a confesar que he colaborado en ser protagonista de muchas de las cosas buenas que me han pasado desde que empecé a escribir... El éxito es una fórmula relativa que se puede medir desde diferentes parámetros, pero si lo persigues con intensidad y, sobre todo, no te rindes es probable que algún día te toque un trocito de gloria.

¿Usted se llevó un buen trozo?

El éxito, el reconocimiento editorial o tener muchos lectores [elija usted como llamarlo] requiere de tres factores: necesitas tener suerte, requiere de un talento especial y, en tercer lugar, hay que poner sobre la mesa trabajo, trabajo y trabajo... Esa es la proporción más grande, pero la fórmula no funciona si no sabes combinar los tres. 

¿Lo de colgar la toga ya es algo definitivo?

La dejé en la percha en el 2011 y no he vuelto a cogerla [bromea]. Sigo colegiado, pero porque no quiero romper ese vínculo con una parte de mi vida a la que no voy a renunciar. Y es que aunque ya estoy a las puertas de cumplir 20 años como escritor todavía sigo sintiendo el síndrome del impostor. Hay días en los que me levanto, miro al espejo y pregunto: ¿De verdad ese tipo ha hecho esto? Es cierto que cada vez me lo creo más, pero me gusta disfrutar de ese instante porque me permite ver que esto no ha sido nada fácil. 

¿Ahora se siente más escritor que abogado?

Antes, cada vez que tenía que rellenar un formulario me lo pensaba más cuando llegaba a la casilla asignada a la profesión. Ahora, en cambio, no tengo ningún reparo en escribir que soy escritor... Del abogado ya queda poco. Una colegiación, un carnet antiguo, un título colgado en una pared, unas cuantas fotografías de recuerdos y poco más...

¿Nos da una breve pincelada de ‘La ladrona de huesos’?

Laura es una joven con un pasado complicado, un día recibe una llamada en la que le anuncian que un amigo ha desaparecido y que si lo quiere volver a ver con vida debe cometer un robo. ¿Le vale? 

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