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Vicente Vallés Periodista y escritor

«Escribí la novela sabiendo quién es Putin, alguien que nunca defrauda y que es fiel a atacar»

«Quien lea ‘Operación Kazán’ va a encontrar pasajes tristemente familiares», señala el peridista y escritor

Vicente Vallés hace unos días durante su visita a Tenerife. Carsten W. Lauritsen

Vicente Vallés propone un juego en su novela ‘Operación Kazán’, donde aborda temas actuales, con una presencia amenazadora de Rusia sobre el devenir de la política internacional. 


Enhorabuena por el Premio Primavera de Novela 2022 que le han otorgado por esta novela. No hay mejor publicidad.

Ha sido una sorpresa. En realidad ha sido casi una sorpresa haber terminado la novela porque cuando la empecé no estaba muy seguro de si iba a seguir con ella, así que mucho menos terminarla y muchísimo menos obtener el premio. También pensaba que al ser una novela de espías, aunque también tiene cosas de novela histórica, no era el género que normalmente se presenta a estos premios, pero ha habido suerte.

Comenta que ha sido un proceso largo. ¿Se debe a la existencia de tantas tramas y personajes en la historia?

Ha sido especialmente complicado porque es la primera vez que escribo una novela como tal, así que tengo que agradecer lo que he aprendido de dos autores a los que he leído mucho y me han inspirado para organizar el formato de la novela: John le Carré y Frederick Forsyth.

Y a pesar de toda esa inspiración que le han dado, también ha dejado hueco para vivencias personales en las páginas de esta novela.

Sí, hay un episodio que tiene lugar en las semanas posteriores al desembarco de Normandía, en la II Guerra Mundial. Había leído mucho sobre ello y también había visto películas pero quería saber algo más, así que antes de la pandemia, en el verano de 2019, cogí el coche y me pasé una semana recorriendo Normandía, tomando notas, buscando pueblos, aldeas, conociendo historias que se habían producido allí. Con ese material hice ese episodio en concreto.

¿También ha incluido algunas vivencias como periodista?

Sí, aunque hay una parte de la novela que se desarrolla en épocas previas a mi nacimiento, sí hay otra parte que se desarrolla en los últimos 30 años y ahí sí he querido incluir muchas experiencias personales que he vivido, bien como simple aficionado a los viajes, porque he querido estar en sitios diferentes, o bien como periodista. Mi profesión me ha llevado hasta el Kremlin y por eso he incluido descripciones de algunas de las salas en las que he estado durante los viajes que he hecho con presidentes del Gobierno de España, por ejemplo. También describo esquinas desconocidas del Capitolio, porque se conocen los grandes salones de la Cámara de representantes, del Senado o la cúpula pero hay otros lugares más recónditos que la gente no conoce y que he tenido la posibilidad de recorrer. Creo que los describo con bastante detalle y precisión.

A pesar de ser una temática que controla y que ha abordado en ensayos previos, ¿cómo ha encontrado el punto de equilibro entre la historia real y la ficción que quería narrar?

Mi libro anterior, El rastro de los rusos muertos, era un ensayo periodístico en el que hablaba de Putin y de sus formas de gestionarse y gobernar. De hecho, quien haya leído ese libro entenderá mucho mejor lo que está pasando ahora en Ucrania. Justo cuando estaba terminando de escribir El rastro de los rusos muertos me surgió la idea de la novela, de esta trama de ficción. Una parte importante de El rastro de los rusos muertos se centra en la injerencia rusa en las elecciones americanas de 2016. Ahí me planteé qué ocurriría si se llevara la injerencia rusa de 2016 un par de escalones más arriba. Quería elevar la apuesta y de ahí surgió Operación Kazán.

El libro cuenta con personajes totalmente ficticios, otros que aunque inventados están basados en personajes reales y otros personajes históricos con su nombre real. Edward Salvin, el protagonista de la novela, ¿en qué grupo se sitúa?

«Ahora habrá que poner un ojo en China porque es un país que tendremos que vigilar»

Es un personaje de ficción aunque está inspirado en algunos personajes reales. No quiero desvelar la trama de la historia pero hay episodios reales protagonizados por individuos muy parecidos a Edward. Quien lea la historia hasta el final descubrirá que alguien muy parecido a Edward está ahora mismo espiando en algún lugar del mundo.

En las páginas de esta novela también hay otro personaje claramente inspirado en Vladímir Putin. Con las acciones que está poniendo en marcha en Rusia contra la libertad de prensa, ¿qué piensa de tenerlo tan presente en su historia?

Realmente escribí esta novela sabiendo quién es el personaje. Y nunca defrauda porque siempre es fiel a lo que ya conoces de él, a atacar la libertad de prensa, la democracia, a atacar a sus vecinos, que es lo que está haciendo ahora en Ucrania. Está haciendo lo que sabe hacer y desde el punto de vista periodístico está actuando como es previsible que actúe, que es impidiendo que se informe sobre lo que está ocurriendo.

Más allá de la historia ficticia que narra, ¿cree que esta novela informará a los lectores sobre lo que está ocurriendo entre Ucrania y Rusia?

Ahora que se está produciendo esta guerra, quien lea Operación Kazán seguramente se va a encontrar con cosas que le resultarán tristemente familiares y que explican e informan sobre lo que está ocurriendo, y da a entender por qué pasa lo que pasa. Lógicamente es una historia de ficción pero algunos elementos reales van a hacer entender al lector qué es lo que está pasando.

¿Cree que se acercarán a esta novela más personas ahora que si se hubiera lanzado en otra época en la que no hubiera una guerra en Ucrania?

Es posible que haya gente que esté buscando información y, más allá de que se trate de una novela de ficción, va a encontrar datos reales que le permitirán entender. De la misma manera que quien ahora lea El rastro de los rusos muertos, un ensayo escrito hace tres años, podrá encontrar muchas explicaciones de lo que está ocurriendo ahora.

Le ha cogido cariño a algunos personajes y a lo mejor podría haber una segunda parte de esta novela. Dada la situación internacional actual, ¿cambiaría la trama inicial de una posible segunda parte?

La situación actual ayudaría a incluir episodios nuevos pero aún no sé si habrá segunda parte. Ahora seguro que me voy a tomar un descanso. No obstante, es verdad que, tal y como termina la novela, hay hilos en la historia de los que se podría tirar para hacer una segunda parte.

En esta época en la que parece que el recorrido natural de un libro es luego su adaptación cinematográfica. ¿Se llega a imaginar a sus personajes en la gran pantalla?

Ya hay algún lector que ha terminado de leer el libro y me ha dicho que le parece que está viendo una película. Yo siempre digo que es algo normal porque la trama puede ser muy cinematográfica y también porque es inevitable que un periodista de televisión escriba de una forma visual. Mi manera de escribir es muy descriptiva y eso se nota mucho, no solo en esta novela sino también en los libros anteriores que he escrito.

Precisamente hablando de su profesión, ¿cómo ha podido compaginar la televisión con la escritura del libro?

Precisamente he tardo tres años en terminar la novela porque no tengo tiempo. Si pudiera disponer de todo el tiempo para escribir seguramente en un año la habría terminado, pero tengo muy poco tiempo. Además, cuando llevaba un tercio de la novela llegó la pandemia y eso multiplicó el trabajo que teníamos en televisión y dejé aparcada la escritura como unos seis meses. Luego, me costó mucho retomarla porque había perdido el ritmo.

¿Se atrevería a escribir otra novela sobre otra gran superpotencia mundial?

He estudiado y leído mucho sobre Estados Unidos y Rusia pero creo que ahora habrá que poner un ojo en China. Conozco un poco ese país pero hay que profundizar porque va a ser el país que tendremos que vigilar.

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