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Sito Morales Músico

«Tenía ganas de hacer canciones tras reflexionarlas y pensarlas mucho»

«Este trabajo me permite actuar en cualquier lugar ya que no conlleva una gran infraestructura», asegura el músico

Sito Morales junto al guitarrista Álvaro Jiménez. Nacho González

Sito Morales regresa al Teatro Leal para presentar los sonidos de ‘Ojalá Mondo’, un trabajo que vio la luz justo antes del confinamiento y que estos meses presenta dentro y fuera de las Islas: «Vamos a pasar un rato íntimo para que nuestra mente abandone los problemas y podamos hacer un viaje musical». 

¿Qué es lo tiene preparado para el concierto que ofrecerá esta noche dentro del ciclo Efecto Laguna?

La actuación de esta noche estará centrada en mi último trabajo, Ojalá Mondo, aunque seguro que añadiré temas anteriores porque, si no, qué pena daría la actuación. Siempre hay que hacer un poco de todo.

Ojalá Mondo es un disco en el que vuelve al sonido acústico y básico de comienzos de su carrera artística después de muchos años formando parte de bandas de rock con mucha energía. ¿Qué lo llevó a realizar ese cambio de registro?

Llevaba años con una banda típica de rock, mucho tiempo haciendo lo mismo y eso siempre quema. Era por eso que me apetecía volver a mis orígenes porque además esta propuesta me permite actuar en cualquier lugar ya que no conlleva gran infraestructura técnica. Tenía muchas ganas de hacer canciones tras un proceso de reflexión, pensándolas mucho.

El lanzamiento de este disco coincidió prácticamente con la irrupción de la pandemia. ¿Cómo ha marcado esta crisis su promoción?

Se han juntado varios factores. Presenté Ojalá Mondo en el Búho Club y a la semana siguiente se inició el confinamiento, algo que pensamos que jamás podría suceder, así que toda la cadena de conciertos que tenía programada se cayó y prácticamente no pude hacer la promoción que tenía prevista para este disco. En 2020 logramos algunas pequeñas cosas porque la gente tenía muchas ganas de salir de sus casas. En esos pequeños conciertos que hicimos entonces se notaba que el público estaba muy receptivo y que tenía muchas ganas de acudir a conciertos. Y aún hoy eso se nota.

¿Y cómo se presenta este año para usted?

El ritmo de las actuaciones se va recuperando poco a poco pero aún queda por hacer. Los cambios se notan sobre todo en los aforos y lamentablemente hay salas de conciertos que están cerrando por eso. Todo eso nos lo pone muy difícil a nosotros.

Precisamente comenta que el público tiene ganas de propuestas fuertes para poder afrontar este momento complicado, y eso coincide con que usted está presentando quizás uno de sus discos más pausados. ¿Le dan ganas ahora de mostrar sobre el escenario una propuesta más enérgica?

Tengo que seguir defendiendo este trabajo porque es su momento pero es cierto que el otro día comentaba con mi guitarrista Álvaro Jiménez que estamos un poco agotados de este formato y que necesitamos sentir energía, tanto nuestra como del público. El cuerpo ya nos lo está pidiendo.

Y su público, ¿qué prefiere, energía o introspección?

Dentro de mi pequeño público, que es el mejor del mundo, hay dos vertientes porque yo empecé como solista y luego me pasé a la banda de rock y tengo seguidores de todas las propuestas. El anterior disco a Ojalá Mondo, Antecedentes carnales, fue un trabajo impresionante producido por Julio Tejera y eso tiene un gran nivel. El último disco es prácticamente una maqueta porque ha sido mucho más pequeño y eso marca una gran diferencia.

¿Tiene la mente ya puesta en próximos trabajos?

La verdad que tengo material como para volver a grabar pero creo que aún tiene que pasar un tiempo. Yo me estreso mucho con las grabaciones y ahora no toca eso. Cuando acabe este año y cerremos esta etapa sí que me planteo volver a grabar. Por ahora, en los próximos meses, lo que tengo programado es viajar a la Península, aunque la pandemia aún no nos deja cerrar muchas fechas de conciertos.

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