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Publican un manuscrito inédito de la Conquista fechado en 1687

Se trata de un borrador de la obra final que el historiador Martín de Cubas tituló ‘Conquista de las siete Yslas de Canaria’

‘Misa en Añazo’, 3 de mayo de 1494. Óleo de Gumersindo Robayna. | | E. D.

El relato más vívido sobre la muerte en combate del guerrero Doramas y la explicación más terrenal sobre las apariciones de las vírgenes, tanto la de Candelaria como también la del Pino, forman parte de la Conquista de Canarias que escribiera el teldense Tomás Marín de Cubas. Ahora se publica por primera vez el manuscrito que dejó inédito en el año 1687.

«De la primera generación de historiadores de Canarias, el doctor Marín de Cubas es seguramente quien más simpatías despierta entre quienes investigan la cultura y costumbres de los antiguos canarios», confiesa el investigador Antonio M. López, quien en colaboración con LeCanarien Ediciones ha sido el responsable de la recuperación del texto primigenio y anterior de la Conquista, un documento que hasta ahora permanecía inédito, y señalando también a propósito del autor que «resulta raro encontrar un estudio etnográfico que no lo cite, aunque también tiene fama de autor maldito», afirma en una entrevista.

Ilustre generación

Y es que Tomás Marín de Cubas es el único miembro de esa «primera e ilustre generación» que no contaba hasta ahora con una edición íntegra de alguno de sus textos, a pesar de que tal empresa se había intentado hasta en nada menos que seis ocasiones durante los últimos 150 años.

«Los dos primeros proyectos para imprimir Historia de las siete Yslas de Canaria, su obra cumbre de 1694, acabaron en fracaso a mediados del siglo XIX, y las cuatro últimas ediciones, que sí lograron salir de imprenta en el siglo XX, no son íntegras. A día de hoy, la publicación completa de ese trabajo sigue pendiente», detalla Antonio M. López.

Relata la muerte en combate de Doramas y explica de manera terrenal la aparición de las vírgenes

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A este respecto, el, investigador explica que «lo que ahora publicamos es un borrador, que está fechado en el año 1687, de esa obra final, y que Marín de Cubas tituló Conquista de las siete Yslas de Canaria». Pero pone el acento en el hecho de que «aún siendo una primera versión no la hace menos interesante; bien al contrario, son tan significativas las diferencias entre ambas versiones que podemos verlas como obras que se complementan y enriquecen entre sí», prosigue.

De hecho, los investigadores han acudido frecuentemente a este borrador durante los últimos 40 años «pero siempre en la forma de una copia hecha en 1936 por don Pedro Hernández Benítez, párroco de San Juan Bautista de Telde, que presenta errores y omisiones, a pesar de que existe otra copia más precisa elaborada ese mismo año por el doctor Miguel Santiago Rodríguez, uno de nuestros historiadores más minuciosos», explica Antonio M. López. Pero, además, esta obra primigenia posee un importante valor añadido, ya que de la versión final no se conserva más que una copia redactada en el siglo XVIII «que no sabemos cuánto de fiel es al desaparecido original».

Redactado a mano

El borrador sí que está redactado por la mano «del mismísimo Marín de Cubas, y aunque se extravió en misteriosas circunstancias con algunos otros de sus escritos, al menos tenemos de él un juego completo de fotografías, que es el que hemos usado para esta edición», puntualiza el investigador, impulsor del Proyecto Tarha, una iniciativa sin ánimo de lucro dedicada a la investigación y divulgación internacional de la historia antigua de las Islas Canarias a través del estudio de las fuentes documentales.

«Con sus errores, que los tiene como sucede con otros de sus contemporáneos, a don Tomás se le ha acusado de ser demasiado original o directamente de inventarse algunas de sus informaciones. Y ello a pesar de que ya en el borrador cita más de 130 referencias bibliográficas, fuentes orales y anónimas aparte, un arsenal de erudición sin precedentes».

Curiosamente, «no se juzgan con tanta severidad otras fuentes cuando son igual o peor de originales, como los casos de Juan de Abreu Galindo, Alonso de Espinosa o Leonardo Torriani», continúa precisando el investigador.

Los investigadores han acudido a este borrador con frecuencia durante los últimos 40 años

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De hecho, Marín de Cubas es el primer historiador que usa y cita sistemáticamente tanto la crónica Le Canarien como la Historia del propio Abreu Galindo. «Es verdad que Juan Núñez de la Peña conoció antes que él ambas fuentes, pero la primera no llegó a incorporarla a su producción impresa, y al segundo ni siquiera lo menciona en sus escritos».

Un rico legado

También gracias a Marín de Cubas conocemos vocablos y expresiones canarias, tales como tamaragua o sansofi; sabemos qué aspecto tenía el conocido como pino santo de Teror (realizó dos dibujos de este árbol, que están considerados los únicos auténticos de los hasta ahora conocidos); estudió las tradiciones vinculadas a la Sima de Jinámar; rastreó el origen de los primeros pobladores del archipiélago; recogió anécdotas de los antiguos canarios; dio una explicación al nombre de la isla de Lobos, que poco tiene que ver con las focas monje, y señaló la existencia de registros cronográficos entre los isleños. «Hasta una famosa anécdota atribuida peyorativamente a don Benito Pérez Galdós aparece en el borrador de Marín de Cubas».

Tal es la influencia de este historiador, el más inquieto y sorprendente de su generación, según palabras de Antonio M. López, que se definió a sí mismo como «un hombre deseoso de inquirir humanidades».

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