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El caudal flamenco que late en Canarias

Una polémica sobre la conservación y difusión del patrimonio canario descubre el valioso e inédito legado en obras de arte del siglo XVI que se guardan en el Archipiélago

Composición con los territorios de Flandes y Canarias y los artistas Hendrick van Balen y Pieter Coecke. |

Las arterias de oro blanco que marcaron el pulso de la ruta atlántica del azúcar en el siglo XVI atravesaron la península ibérica desde Flandes, Amberes o Brujas hasta Canarias y acompasaron el latido de sus territorios en un patrimonio artístico compartido. El valiosísimo legado de arte flamenco alojado en el Archipiélago canario conforma un espejo de ese episodio histórico, que cristaliza el hilo invisible que tejió en las islas una urdimbre de obras de arte de calidad extraordinaria en forma de grandes retablos, pinturas, esculturas, cantorales, piezas de orfebrería y bordados.

Pero la semilla de este imaginario de ramificaciones comenzó en el tallo de la caña de azúcar, en los prolegómenos del denominado «siglo de oro insular» que sucedió a la Conquista. Y no solo sembró un importante reguero de ingenios azucareros en las islas al abrigo de una floreciente relación comercial, sino que, además, enraizó a numerosas familias y élites flamencas en Canarias que, atraídas por el esplendor de la explotación azucarera, ligaron sus apellidos, como Van de Walle o Groenenberg, a esta página de la genealogía isleña.

Y es en el caudal de esta época próspera en la sociedad archipielágica donde el arte flamenco abre un afluente singular hacia las islas, en el que navegan numerosas obras de arte procedentes de los talleres de Flandes auspiciadas por los hacendados flamencos o «mecenas del azúcar» afincados en distintos pueblos canarios. Se trata de una poderosa élite isleña culta, opulenta y refinada, que se mira en el arte como una patria que importan a las islas y que, como símbolos del esplendor artístico de esta época, marca una página fundamental en el relato de la historia del arte universal conservada en Canarias, sobre todo, por la calidad sobresaliente del grueso de las obras.

2019

Inventario

  • La historiadora e investigadora Marta Pérez de Guzmán culmina junto al fotógrafo Roberto de Armas un primer muestreo del arte flamenco en las islas. 

Este legado de arte flamenco pergeñado por cotizados artistas de renombre permanece en las islas como testimonio de una época de transición desde el vacío de la Conquista, dirigida a la construcción de una sociedad cosmopolita y un patrimonio cultural que se alinease con los valores culturales europeos. A día de hoy, este acervo artístico ancestral no solo constituye una vertiente esencial del patrimonio cultural e histórico de Canarias, sino que se erige, en sí misma, en una de las colecciones de arte flamenco más relevantes e inéditas del mundo, con retablos de pintores belgas insignes como Joos van Cleve (1485-1540) o Pieter Coecke (1502 - 1550), que sitúan al Archipiélago a la vanguardia internacional del arte de los siglos XVI y XVII.

Sin embargo, el patrimonio cultural, que, en su acepción clásica, se refiere a aquellas piezas, monumentos y espacios de interés histórico, artístico o científico que han de conservarse y protegerse debido a su valor universal excepcional, atraviesa el paso del tiempo como la sangre de la memoria colectiva pero, a menudo, se parapeta detrás de la piel de lo urgente. Y esto, a pesar de su testimonio y relevancia como espejo identitario local y universal, lo relega a unas pocas calles del olvido.

Desde mediados del pasado siglo XX, Canarias atesora una tradición propia de investigadores e investigadoras que han consagrado su vida al estudio, análisis y difusión del patrimonio del arte flamenco en Canarias, con el hallazgo y seguimiento de joyas únicas diseminadas en iglesias, ermitas o casas particulares, como el prestigioso Doctor en Historia del Arte, experto en arte flamenco y conservador jefe de Pintura Flamenca y Holandesa del Museo del Prado, Matías Díaz Padrón; la investigadora y docente Constanza Negrín Delgado; o el catedrático en Historia del Arte e investigador Francisco Galante.

Pero aun con su reconocido esfuerzo de visibilización y divulgación, la realidad es que el microcosmos del arte flamenco en Canarias permanece en la sombra a ojos del mundo del arte internacional y también en las líneas del propio imaginario colectivo de las islas, más allá de los circuitos especializados del arte y la investigación.

XVI

  • El legado de arte flamenco que conserva Canarias, que se origina en las relaciones comerciales que marca la ruta atlántica del azúcar, se erige en una de las colecciones artísticas de los siglos XVI y XVII más relevantes e inéditas del mundo.

Esta semana, la investigadora Marta Pérez de Guzmán Padrón, historiadora del arte y especialista en arte flamenco, denunciaba en un artículo publicado en el periódico Diario de Avisos este largo silencio sostenido, sobre todo, después de que, entre los años 2018 y 2019, culminase junto con el fotógrafo Roberto de Armas un exhaustivo inventario del arte flamenco de los siglos XVI y XVII en Canarias a encargo de la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, con el fin de sistematizar el estudio de este arte conservado en las islas. En total, su registro documenta 120 obras fichadas y 316 fotografías enlazadas.

«En Canarias tenemos la colección más importante de arte flamenco después de Flandes y Madrid. Me ha sorprendido mucho la calidad y cantidad de obras», aseveró entonces la investigadora que, dos años después, lamenta la escasa o nula proyección internacional de este patrimonio a partir de su abordaje. En este sentido, su mayor contrariedad estriba en la zozobra de un prometedor proyecto de incorporación a la plataforma mundial Google Arts & Culture [el Google Maps del arte], que auspició al término de su inventario para abrir una primera puerta de este legado al resto del mundo. El eco de su protesta reverberó más allá de las fronteras insulares y encabezó una página del conocido periódico británico The Times, que reproducía el llamamiento de Pérez de Guzmán a la consejería de Cultura del Gobierno de Canarias para reflotar esta oportunidad que, según la investigadora, cayó en saco roto por la «lentitud e inoperatividad» de dicha corporación. No es baladí que, entre el millar de proyectos que recibe el gigante Google a diario, este atrajese su atención desde la primera toma de contacto y que, a falta de su concreción, se diluyese como un azucarillo en el océano.

Composión con las imágenes del Museo Nacional del Prado, la casa de Colón, la catedral de La Laguna, y la basílica de Telde, que albergan obras flamencas. Felipe Galve

La respuesta de la viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias se accionó como un resorte a través de su Dirección de Patrimonio Cultural, que replicó con un extenso informe pormenorizado bajo la firma del Doctor en Historia del Arte y profesor Jesús Pérez Morera, que desgrana un listado de «carencias, errores, incongruencias y confusiones» en el muestreo de 2019, toda vez que brinda un reconocimiento a los numerosos trabajos de investigación acometidos por la ya desaparecida Constanza Negrín Delgado y que conforman la base intelectual que cimienta dicho inventario.

Esta es la razón por la que, según expone Pérez Morera, el inventario se encuentra actualmente en fase de revisión, ampliación y corrección, con el asesoramiento de investigadores e historiadores expertos en el estudio del arte flamenco. Su trabajo se centra, sobre todo, en restituir varias páginas que faltan en la catalogación del relato real sobre la presencia artística flamenca en distintas disciplinas, sobre todo, en los terrenos de la escultura, la pintura y las artes decorativas.

2022

Sistema de Información

  • La viceconsejería de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias ultima el lanzamiento de una gran plataforma digital del acervo isleño.

Precisamente, la viceconsejería ha anunciado esta semana el lanzamiento inminente del denominado Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Canarias, el proyecto más ambicioso de este área a través del Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC), que aspira a consolidarse como la gran ventana de acceso global al patrimonio cultural de Canarias.

Previsto su lanzamiento para los primeros meses de 2022, se trata de una gran base de datos digital, cuyo diseño web corre a cargo del colectivo artístico PSJM, que centraliza en un canal único toda la información, datos, colecciones, material gráfico y audiovisual sobre el legado cultural de las islas para la consulta libre de la ciudadanía, personal investigador y administraciones públicas.

Este amplio catálogo patrimonial incluye, como no puede ser de otro modo, el inventario del arte flamenco en Canarias, una vez revisado, completado y reescrito por parte de su personal técnico especializado, ya que, a juicio del equipo, también requiere de una nueva redacción para su publicación. Así, el Sistema de Información del Patrimonio Cultural de Canarias se erige en el buque insignia de este área para la travesía del acervo isleño a todos los puertos posibles, bajo la premisa de que su accesibilidad es un deber y derecho público que se corresponde con la realidad, a veces olvidada, de que el patrimonio, a fin de cuentas, es de todas y de todos. Sin embargo, tras esta trama de dictámenes y cuestionamientos alrededor del valor y potencial del legado artístico flamenco, queda la asignatura pendiente del gran fondeadero de Google.

El área de Cultura del Ejecutivo canario permanece en contacto con ‘Google Arts & Culture’ para suscribir un acuerdo que abra una nueva ventana de difusión artística

«No se trata del inventario, sino que realmente me preocupa que no se difunda este gran tesoro que tenemos en las islas», señala Pérez de Guzmán, quien, por otra parte, defiende que su inventario «no recibió una sola valoración negativa cuando lo entregué hace ya dos años». Sin embargo, la investigadora hace hincapié en las posibilidades de amplificación y posicionamiento que brinda el motor estadounidense. «Por eso surgió la idea del proyecto de Google Arts & Culture, porque el lenguaje de un inventario es muy técnico y la discusión del arte debe acercarse al ciudadano común en otro nivel, con un lenguaje completamente distinto, más cercano», abunda.

Su trayectoria ligada a la materia avala su observación de que «el mundo no sabe nada de este patrimonio». «Y que en Canarias tengamos ese patrimonio de interés internacional es fundamental, incluso, de cara al turismo, porque es un aliciente para cualquier visitante contar con este tesoro, que debemos poner en valor»., añade.

Por su parte, Juan Márquez, viceconsejero de Cultura y Patrimonio Cultural, destaca que este microcosmos artístico debe irradiarse desde el corazón de las mismas islas, que es la razón por la que su área ha dedicado dos años a perpetrar esta enciclopedia patrimonial en la red. La propuesta de Google Arts & Culture se plantearía entonces como otra ventana dentro de las posibilidades del gran edificio de la divulgación online. «La plataforma que vamos a lanzar engloba todo, desde los BIC y yacimientos a colecciones de museos y, por supuesto, todo nuestro catálogo de arte flamenco», indica Márquez. Punto y seguido, el viceconsejero afirma que el silencio alrededor del puente con Google no obedece a una cuestión de desidia o claudicación, sino a colisiones administrativas para poder cruzarlo.

«En primer lugar, no existe ningún tipo de compromiso económico con respecto al proyecto con Google por ninguna de las partes y cualquier información contraria es completamente falsa», indica. «Pero todo convenio que firma la administración pública tiene que cumplir con las exigencias preceptivas que establecen tanto el decreto de Canarias como la ley estatal, y ese tipo de normativa establece, entre otros aspectos, que tiene que haber una comisión de seguimiento», explica. «Google Arts & Culture, en este punto, no estaba de acuerdo, y nosotros no podemos firmar ningún convenio que no cumpla con los marcos legales que establece cómo deben suscribirse los convenios con la administración». Por tanto, este asunto permanece en fase de negociación, con el peso de la decisión sobre el software estadounidense, si bien Márquez hace hincapié en que «no lo olvidemos: todo este patrimonio va a estar disponible en nuestra plataforma digital, mientras que lo otro sería, más bien, un complemento».

Así las cosas, el río del arte flamenco vuelve a sonar, con promesas de puentes sobre aguas revueltas que, con todo, apuntan a una misma orilla, que es la urgencia de mostrar la relevancia y excepcionalidad de este legado desconocido que, tras numerosos trabajos de rastreo y diagnóstico en iglesias, ermitas, templos y museos, ha podido recartografiarse en el mapa de las islas, pero no recontextualizarse en el planisferio mundial. Y esos son los mares que toca surcar al abrigo de los colores, luces y motivos de una singular telaraña de relaciones que sitúa a Canarias como el lugar del arte flamenco. «Este es un patrimonio de todos y debería estar al alcance de todos: es un ejercicio de democracia», concluye Pérez de Guzmán.

«Que en Canarias tengamos ese patrimonio de interés internacional es fundamental, incluso, de cara al turismo, poque es un aliciente para cualquier visitante», expone Pérez

Quizás el verdadero reto estriba en comunicar la intrahistoria dentro de la historia, no solo por su trascendencia histórica sino, además, por su curiosa belleza. Contaba Díaz Padrón en una de sus múltiples conferencias en el Gabinete Literario que Van Cleve, considerado el mejor pintor de Amberes, firma el célebre tríptico flamenco Nuestra Señora de las Nieves, que preside la iglesia de la Concepción de Agaete, y que realizó por encargo privado de un hacendado afincado en el municipio grancanario, el genovés Antón Cerezo y Sancha Vías de Zorita. Para situar su nombre, Van Cleve se consagró como pintor de Carlos V o Francisco I de Francia y su calidad técnica equiparaba su prestigio a los maestros de la escuela italiana, como Da Vinci, Raffaello o Miguel Ángel.

Las exhumaciones pertinentes descubrieron una carta fechada el 11 de octubre de 1535, donde el azucarero pudiente requería «un gran retablo que se ponga sobre el altar en la capilla con la Virgen María y San Antón, y San Cristóbal y San Francisco en el otro lado» y que «en la composición se pinte mi retrato y el de mi mujer, y que también figure la naturaleza local, las rocas de Agaete».

Esta petición esgrimida por un hacendado pudiente establecido en el pueblo blanquiazul de Gran Canaria al pintor más distinguido de Flandes, en el marco de una época de tensiones en Flandes con los españoles, representa un acontecimiento único en la historia de la geografía ultramar española. Además, no existe otro Van Cleve en España.

En definitiva, también este relato es nuestro patrimonio y merece formar parte de la conversación de quiénes somos, de los caminos que se abren en las islas y los mares que la bañan, del arte que, como campo de revelaciones de nuestro pasado y, sobre todo, de nuestro presente.

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