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«Volver a dar un paso atrás por el covid nos ‘mataría’ a todos» Cantautor / Autor de ‘El viaje’

«Volver a dar un paso atrás por el covid nos ‘mataría’ a todos»

Pedro Guerra (1966, Güímar). Andrés Gutiérrez

Anoche volvió a La Orotava para mostrar en formato acústico el envoltorio de El viaje y transitar por algunos éxitos del pasado. Pedro Guerra (1966, Güímar) regresó a casa con una propuesta adaptada a los tiempos que marca la pandemia, pero con un puñado de canciones inconfundibles. «Ahora lo importante es estar», dice tras 19 meses llenos de incertidumbres.

Siempre es bueno volver a pisar un escenario, ¿no?

Estamos aprovechando que por fin parece que todo vuelve a abrirse para regresar a los escenarios. A Tenerife traje un espectáculo que tiene que ver con el disco El viaje (2021) pero en formato acústico.

¿Se le ha hecho largo regresar al directo?

Se ha hecho larguísimo... En diecinueve meses, desde que empezó el confinamiento, hemos trabajado muy poquito... Es cierto que en junio vinimos a Tenerife y Las Palmas para presentar este álbum con la banda, pero hasta que se han dado las condiciones óptimas para poder dar conciertos en directo las cosas estaban complicadas debido a las restricciones. Han sido demasiados meses parado.

¿Un artista tiene la «mosca detrás de la oreja» con todo lo que se está hablando de las nuevas variantes del covid-19?

Volver a un cierre total sería un palo muy fuerte para todos, no solo para los que vivimos de la cultura. Nosotros estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para promover una cultura segura. A pesar de estar vacunados seguimos cumpliendo las medidas de seguridad necesarias para evitar volver a caer en una situación similar a la que sufrimos durante la primera parte de la expansión del virus en España... Dar un paso atrás por el covid nos mataría a todos, no solo a los que estamos en el negocio de la cultura.

¿Tiene la sensación de que en los últimos 19 meses se han quedado muchos compañeros en la cuneta por culpa de la crisis sanitaria?

Hay gente ligada al mundo de la cultura que ha fallecido, y cuando hablo de la muerte no me refiero al hecho de que ha dejado de estar entre nosotros, que lamentablemente también se han dado unos cuantos casos por culpa de la enfermedad en sí, sino a los que han entrado en quiebra como artistas. Algunos no se van a recuperar, otros quedaron heridos de gravedad y en un tercer escalón estamos los que seguimos en pie. Sí. El covid se ha llevado por delante a muchas personas: unas para siempre y otras a la espera de saber qué va a pasar en un futuro que será a corto y medio plazo.

Los artistas de su perfil, los que saben rentabilizar una puesta en escena con menos recursos humanos y técnicos, salen fortalecidos en lo que llaman «nueva normalidad»?

Fortalecidos no, pero es evidente que si un artista es capaz de dar forma a un concierto con su voz y una guitarra las opciones de que se generen pérdidas se limitan. Eso, a su vez, te ofrece más posibilidades de trabajar aunque haya restricciones. Sobre todo, porque las cuentas salen mejor. Ir a una sala con 150 o 200 espectadores con una banda es un riesgo excesivo. Estar solo ya no es una garantía de éxito, pero te permite no parar: ahora lo importante es estar.

¿Qué impresión le causa contemplar desde ahí arriba a unas personas con sus rostros medio cubiertos, con distancia de seguridad y quietas como un robot?

La primera vez es algo extraño... Cuando miras al frente y ves todas las mascarillas y el espacio que hay entre las personas se te hace raro, pero le aseguro que es una sensación menos extraña que hacer un streaming.

Hay una especie de muro invisible que se levanta entre el artista y el público que viene a verlo, ¿se lo pregunto porque muchas veces se percibe frialdad?

Puede ser, pero, insisto, es mucho más frío no recibir sus voces y sus aplausos porque estás entrando en sus domicilios a través de la pantalla de un televisor, un ordenador o un teléfono móvil. Por lo menos en un directo –como el de ayer en el Teobaldo Power de La Orotava– sabes que están ahí... Lo de las mascarillas es un mal menor después de todo lo que ha pasado en el último año y medio.

¿Qué planes tiene para retomar El viaje?

Las que nos permitan las condiciones sanitarias de las que seguimos dependiendo. En octubre estuvimos en República Dominicana, hemos venido a Tenerife y en el mes de enero volveré a Las Palmas con este mismo formato acústico. Si las cosas no empeoran después de las navidades intentaremos activar los planes en Argentina, Colombia, Costa Rica, México... Tenemos muchas ganas, pero con eso no basta. Ahora este virus marca nuestras vidas. El disco está pensando para darle mucho protagonismo a la banda, pero también se ajusta a la propuesta que mostré en La Orotava. Espero que el primer semestre de 2022 consiga borrar algunos de los malos recuerdos del último año y medio.

¿Recuerdos culturales?

Sí, los otros son mucho más difíciles, por no decir que imposibles, de olvidar... Los miles de fallecidos, el esfuerzo titánico que han desarrollado los sanitarios durante esta pandemia, muchas veces con unos recursos muy mermados, y lo voraz que ha sido la crisis con el tejido económico de este país no lo podemos obviar. La mascarilla, aunque haya personas que decidan no utilizarla bajo ningún concepto, es la primera protección que tenemos para no volver a caer en una espiral tremendamente destructiva.

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