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Empar Fernández Licenciada en Historia Contemporánea y en Psicología clínica

Empar Fernández: «Siempre he creído que el libro no serádesplazado por otros formatos»

«Escribir es mi día a día, no me imagino no tener una historia a la que dedicar mi atención», señala la licenciada en Historia Contemporánea y en Psicología clínica

Empar Fernández E. D.

Empar Fernández (Barcelona, 1962) es licenciada en Historia Contemporánea y en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Novelista y profesora, ha colaborado como articulista en prensa y como guionista en el cine documental. Ha sido premiada en muchas ocasiones y su producción literaria es extensa, tanto a nivel individual como en colaboraciones con otros escritores.

Hablamos con una psicóloga e historiadora. ¿Cuál de las dos facetas tiene más peso en su literatura?

Probablemente, en cuanto a la elección del momento y de la trama, la Historia. Me interesa la Historia Contemporánea y, de hecho, he publicado varias novelas muy estrechamente relacionadas con la historia europea reciente. La psicología sobre todo influye en la construcción de los personajes, es importante para conseguir que sean creíbles y complejos. No me interesan los personajes planos y previsibles.

¿Quizá es la simbiosis perfecta para documentar la historia y trazar un agudo perfil criminal?

No sé si es la perfecta. A mí me ha resultado muy útil. Son dos formaciones académicas que se complementan bien a la hora de organizar una trama correcta y firmemente anclada a una realidad, a un contexto.

¿Cree que en todo proceso literario es necesaria la documentación?

Sí, es imprescindible. De todas maneras, la documentación siempre es un ejercicio menor si tu relato transcurre en el presente, en lo que conoces bien. Escribir sobre el pasado y mucho más si es un pasado remoto exige un proceso exhaustivo de documentación. Los errores son estrepitosos. Por otra parte, si escribes novela negra y no eres investigador necesitas asesoramiento. Las series televisivas de detectives pueden inducirnos a cometer errores graves que son detectados de inmediato por los lectores del género.

Una escritora tan premiadacomo usted, ¿llega a temer en algún momento haber alcanzado su techo?

No. Escribir es mi día a día, no me imagino no tener una historia a la que dedicar mi atención. No hay techo.

¿Qué la sigue motivando para sacar lo mejor de sí misma en cada historia?

Me gusta la sensación de reto que tiene el principio de cada historia. La duda que siempre sobrevuela el proceso. ¿Seré capaz de hacerlo bien? ¿Conseguiré interesar a los lectores?

Escribir a cuatro manos es lo normal en su trayectoria. ¿Son todo ventajas?

Escribir a cuatro manos es mucho más difícil que hacerlo en solitario. El resultado, frase a frase, capítulo a capítulo, ha de satisfacer a dos mentes rigurosas que tienen un criterio propio. Es un proceso más lento y muy, muy exigente y un ejercicio de humildad. También es una práctica agradecida puesto que te ayuda a socializar. Hemos de tener en cuenta que la escritura es un oficio solitario, casi cavernario. Creo que escribir de vez en cuando a cuatro manos es aconsejable.

¿Tiene alguna anécdota o desavenencia de esta escritura colaborativa que se pueda contar?

No se trata de una desavenencia, ni mucho menos, pero puedo explicar que junto a Pablo Bonell hemos llegado a estar paralizados en mitad de una frase por una coma. Hasta que uno de nosotros acaba por ceder y aceptar el juicio del otro. Por eso hablaba antes de un ejercicio de humildad. Es necesaria una gran dosis de complicidad.

Líbranos del mal (2020) es unanovela en la que hace de protagonista y de escritora e investigadora dentro de la propia historia. ¿Cómo se gestiona algo tan ambicioso sin que el personaje se coma al escritor?

Protagonista, investigadora y escritora de la historia que transcurre en nuestro entorno laboral, un instituto. Es un asunto complejo, un juego que plantea una gran dificultad y que decidimos emprender sin mezclar en él la historia personal del investigador, es decir nuestra propia historia. Un verdadero reto.

Este año tiene varios actos en el Seminario Internacional Tenerife Noir, ¿cómo vive la vuelta al ruedo después de la pandemia?

Con ilusión. Sentía cierta nostalgia después de tantos meses de no frecuentar los ‘círculos negros’. Muchas ganas de reencontrarme con amigos y de volver a hablar de los temas que nos ocupan.

Durante, y después del confinamiento, aumentaron las ventas de libros. ¿Demuestra esto que el libro no será derrotado nunca ni por las series ni por los videojuegos?

Probablemente sí. Siempre he creído que el libro, la novela en particular, no será desplazada por otros formatos de carácter audiovisual. Creo que sobrevivirá a las crisis derivadas de la feroz competencia con otros productos. El lector habitual necesita saber que en la mesita de noche le espera una historia, precisa de una dosis diaria de ficción en un formato que preserva y garantiza la intimidad autor- lector tal y como solo puede hacerlo la novela.

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