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La iglesia de Alcalá y una nave de Güímar, premiadas por el Colegio de Arquitectos

La institución otorga cinco premios Oraá y cuatro distinciones a los mejores proyectos del último bienio | El jurado distingue a Juan Julio Fernández por toda su trayectoria

Interior de la Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria en Alcalá, de Alejandro Beautell.

La Iglesia Nuestra Señora de Candelaria de la localidad costera de Alcalá, en Guía de Isora, y un edificio comercial en el Polígono de Güímar figuran entre los proyectos galardonados por el Colegio de Arquitectos de Tenerife, La Gomera y El Hierro en los conocidos como los Premios Oraá. La entrega de los mismos se celebró el viernes pasado en el marco de la Semana de Arquitectura de la decana institución.

Estos premios distinguen las mejores «realizaciones arquitectónicas» de los últimos dos años en las islas de Tenerife, La Gomera y El Hierro. En total, se otorgaron cinco premios y cuatro menciones para las distintas categorías: obra nueva, vivienda, restauración y rehabilitación, arquitecturas del paisaje y proyectos del espacio público y arquitectura interior. A estos hay que sumar, además, las distinciones especiales a la trayectoria profesional, el mecenazgo y a la mejor foto.

En la modalidad de obra nueva de vivienda, el premio fue para la vivienda unifamiliar Casa Mama, de Javier Pérez-Alcalde Schwartz y Fernando Aguarta García. Hubo mención especial para Casa 3 B-3, de Virgilio Gutiérrez Herreros y Eustaquio Martínez García. En la modalidad de obra nueva otros usos el galardón fue para ya mencionada Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria de Alcalá. Se trata de un proyecto de Alejandro Beautell García. En este apartado, la mención es para el Edificio Comercial en el Polígono de Güímar, de Miguel Valladares Rodríguez-Franco y Julián Valladares Hernández.

Beautell repite premio en la modalidad de restauración y rehabilitación, donde se hace con el galardón y la mención especial. El primero de ellos se lo lleva por la Casa La Toscalera y el segundo por la Casa de Los Diablos Locos en la santacrucera calle de La Candelaria. En la modalidad de arquitectura del paisaje, el jurado distinguió al parque El Laurel, en Puerto de la Cruz, un proyecto inclusivo de Leticia Jiménez Madera y Roberto Bazán López. Finalmente, el premio Oraá en el apartado de arquitectura de interior fue para José David Izquierdo Hernández y David Espejo Campos por la reforma de la vivienda en comunidad Bélgica y la mención para intervención en la Casa Lupa de Antonio Iván Guisado Martín.

El Oraá a la mejor trayectoria profesional recayó en Juan Julio Fernández, por su «importante contribución a la cultura arquitectónica en las islas». El premio al mecenazgo fue para la Fundación CajaCanarias «por su contribución a la documentación, investigación y difusión de la arquitectura en las islas». Finalmente la mejor fotografía fue la del pabellón en el jardín del Colegio Acamán, de Duccio Malagamba.

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