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Nancy Fabiola Herrera Mezzosoprano

Nancy Fabiola Herrera: «La ópera te mantiene en el borde de la silla desde la primera nota»

«Las voces graves maduramos más tarde; me encuentro en un momento de plenitud», señala la mezzosoprano

Nancy Fabiola Herrera, que interpretará a Bernarda Alba, en el Auditorio de Tenerife. Andrés Gutiérrez

Basada en la obra de Federico García Lorca, Auditorio de Tenerife se prepara para estrenar el próximo 19 de octubre la ópera La casa de Bernarda Alba. La mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera encarnará a la matriarca. El elenco lo completan, entre otros, Luis Cansino y Carmen Acosta.

Miquel Ortega, el autor de esta ópera, confesó hace años su amor por este texto de Lorca. ¿Qué relación ha tenido usted, como lectora, con La casa de Bernarda Alba?

No tuve una relación especial hasta que precisamente llegó la propuesta de Miquel. Con Lorca en general sí porque a lo largo de mi vida –desde que estudiaba– me acerqué a las canciones populares que él mismo había armonizado. Las canté mucho con piano y con guitarra en varias versiones. Después, he tenido la inmensa fortuna de cantar música de Antón García Abril y de Miquel basada en sus textos.

¿Cómo va a ser su Bernarda, la que veremos sobre el escenario de la Sala Sinfónica?

Creo que es el personaje más duro que he tenido que enfrentar. Tuve la fortuna de abordarlo hace dos años en Madrid y de alguna manera remueve muchas cosas. Creo que el mundo de Bernarda está más cercano a nosotros de lo que creemos. Yo, por ejemplo, tengo referencias de mis dos abuelas y muchas de las cosas que se ven resaltadas aquí en la relación con sus hijas es algo que yo viví de pequeña. Lo vi con mis abuelas y sus hijos. Esa dureza es la herencia de una crianza; unas normas que no se saben muy bien de donde vienen. Es un mundo realmente machista. Sin embargo la mujer también contribuye porque no es solo el hombre el que prolonga en el tiempo esas costumbres. Es la propia mujer la que educa a los niños y a las niñas con esa idea. Por lo menos hasta no hace mucho. En muchos sitios se mantiene un poco esa idea de que la mujeres deben hacerle todo a los hijos, por ejemplo. Recuerdo que mis tías le tenían que hacer todo a los varones de la casa. Los varones no fregaban, no hacían la cama. Los varones iban a trabajar. Podían llegar a la casa a la hora que quisieran y la mujer no. Un montón de cosas que están en Bernarda. Se trata de retratar ese mundo que del que alguna manera yo he llegado a vivir los coletazos.

En La casa de Bernarda Alba se respira tensión e incluso miedo. Meterse en la piel de la principal figura de autoridad de este microcosmos exige mucha energía negativa...

Es complicado pero lo más hermoso es que nosotros –internamente– tenemos todos los recursos. Todos tenemos al santo y tenemos al asesino dentro. Después, por circunstancias y por un montón de cosas más, desarrollamos un aspecto u otro. Pero todos estamos expuestos a poder desarrollar cualquiera de esas facetas. Creo que si uno hace una introspección fuerte, puedes entrar en contacto con esas partes aunque no sean las que te caracterizan. Puede haber un recuerdo ancestral, un recuerdo que has vivido en la niñez o algo que has visto muy cerca. En cualquier caso, siempre hay que buscar los recursos para ponerte en la piel de estas mujeres. Este es un mundo de represión donde la sexualidad está reprimida, al igual que la libertad. Esa casa es como una especie de cárcel. Bernarda crea una fortaleza, un mundo cerrado donde ella tiene el control de todo y donde nada que sea de fuera debe venir a contaminarlo. Está más preocupada de la apariencia que del propio drama que se vive en su casa. Prefiere vivir de espaldas a eso con tal de que de puertas hacia afuera no se sepa que está sucediendo nada que no esté dentro de sus códigos morales.

¿Y vocalmente? ¿Es duro?

Es una partitura bastante difícil, un reto. Miquel retrata muy bien la personalidad de cada una de los miembros de esta casa en la parte vocal. Cada una de ellas está muy bien retratada en la vocalidad, en la tesitura, en el ritmo que usa para una y otra. Está muy definido todo. Es un reto porque tienes que saber manejarte muy bien con los registros. En el caso de Bernarda hay mucho registro de pecho, por ejemplo. Y es un poco igual para el resto de las hijas. Hay un reto vocal muy grande también para el papel de Adela y el de Martirio, son muy difíciles. Pero el resultado es potente, te mantienen en el borde de la silla desde la primera nota hasta la última. Creo que no hay ningún momento de relax.

Y luego está la posibilidad de ver a Luis Cansino en el papel de Poncia...

Sí, y es todo un espectáculo. Es extraordinario. Eso le confiere al papel un carácter muy particular. Con Luis es muy fácil trabajar. Hay muy buena compenetración. Tengo mucha suerte de que él sea Poncia. Con esta obra te acostumbras a hacer un trabajo en equipo muy potente. No queda otra, tiene que haber una relación muy abierta con las hijas para que el drama se vea en toda su extensión. Tenemos un equipo hermosísimo. Estamos todos muy ilusionados porque la propuesta es fresca, conceptual y muy interesante.

Esta producción llega además con el toque de Silvia Paoli en la dirección de escena.

Es mi primera experiencia con ella y está siendo estupendo. Es una persona con ideas muy interesantes y estamos disfrutando mucho con el montaje. Va a estar muy bien.

Veremos a Miquel Ortega al frente de la Sinfónica de Tenerife para la ocasión. Usted repite con la orquesta...

Eso una maravilla y yo estoy muy feliz. Después de casi 35 de carrera, recién ahora voy a hacer mi debut en la temporada de Ópera de Tenerife. La verdad es que estoy en un momento muy bonito de mi carrera. Las voces graves maduramos más tarde en el tiempo y ahora mismo me encuentro en un momento de plenitud vocal y de plenitud de la vida también. Ahora disfruto las cosas de otra manera y trato de celebrarlas en cada momento. De hecho, celebro poder estar aquí, en Tenerife. Tenía muchas ganas de pasar una temporadita aquí en la Isla y máxime con esta obra tan especial, es única.

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