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Ellinor D’Melon Violinista

Ellinor D’Melon : «Lo más importante es la dedicación y querer conseguir una meta»

«He crecido con este concierto y con él he tenido la oportunidad de aprender», asegura la violinista

Ellinor D’Melon, ayer, en el Auditorio de Tenerife. Miguel Barreto

Ellinor D’Melon es una joven jamaicana de padres cubanos que, con apenas 20 años, disfruta de una importante carrera internacional como solista. Ha tocado ya con algunas de las mejores orquestas y maestros de Europa. Esta tarde, a partir de las 19:30 horas, acompañará a la Orquesta Sinfónica de Tenerife para interpretar a Chaikovski con su violín: un Giovanni Baptista Guadagnini datado en 1743.

Se estrena esta tarde con la Sinfónica de Tenerife. Lo hará como solista en el Concierto para violín y orquesta en re mayor de Chaikovski...

Para mí el concierto de Chaikovski es un concierto que realmente demuestra alegría, juventud, nobleza y tiene muchos caracteres distintos dentro de la obra. En el primer movimiento tenemos unos cantabiles muy románticos, muy poéticos e incluso zonas de ballet. El segundo es una canción donde el viento tiene una importancia tremenda y el tercero es un movimiento muy virtuoso pero que también demuestra muchas características rusas. Por lo menos en mi imaginación, cuando estoy tocando este concierto veo a un señor con bastante tripa dentro de una taberna, borracho, bebiendo cerveza y pasándoselo bien. También tiene momentos de navidad, algo muy típico de Chaikovski. Hay tantas cosas en esta obra que se pueden escuchar y disfrutar. Es una obra muy especial y posiblemente es el concierto más importante para un violinista. Comencé a estudiarlo cuando tenía 13 años y ahora que lo voy a tocar aquí con la Orquesta Sinfónica de Tenerife va a ser la número 47 que lo interpreto con orquesta. Es muy especial. He crecido con este concierto y con él he tenido la oportunidad de aprender de colegas de la orquesta, de grandes maestros, de directores y de tener muchas ideas y crear lo que yo llamaría mi manera de ver el concierto.

Es usted de origen cubano y la relación de Canarias con ese país es muy intensa. Es la primera vez que actúa en Tenerife, ¿cómo se siente?

Es muy especial estar aquí. Primero porque nunca había estado antes en Tenerife y la Isla me parece preciosa. Mis padres son cubanos y, de hecho, mis abuelos y bisabuelos eran españoles, especialmente de Canarias. Hay cierta conexión. Además, yo, que soy de una isla, también echo de menos el mar. Ahora vivo en Madrid y allí no lo veo.

En este concierto se pone a las órdenes del maestro James Feddeck...

Ha sido fantástico. Me encanta trabajar con él y me encantan sus ideas. Por supuesto es una persona encantadora y maravillosa pero también es un gran músico. Está siendo fantástico poder trabajar con él y conocerle, lo llevo admirando ya muchos años. Realmente tengo muchas ganas de que llegue el momento del concierto.

Sorprende su juventud pero hay que tener en cuenta que empezó a tocar el violín con apenas dos años. ¿Cómo fue? ¿Por qué escogió el violín?

Fue de una manera muy casual, surgió así. Mi madre es pianista y mi padre es artista visual pero todas las demás personas de mi familia son, en general, científicos e ingenieros. Realmente no tenían tanto que ver con el arte. Desde que estaba en la barriga de mi madre ya estaba escuchando música porque tocaba conciertos y enseñaba. Cuando era pequeña, a los dos años, mi madrina me trajo un violín pequeñito. Empecé a tocarlo y me gustó. Mi madre siempre me ponía conciertos de grandes artistas. Escuchaba de todo: desde ballet hasta jazz y conciertos de violín, piano y chelo. Me encantaba. Me inspiré mucho, especialmente cuando escuché a violinistas como Hilary Hahn, Sarah Chang, Itzhak Perlman o Midori Goto. Empecé a imitarlas e intentaba sacar estas obras tan complicadas y lo logré poco a poco, de oído. Ese fue el momento en el que mi madre dijo que había que hacer algo porque se veía que me gustaba mucho.

¿Qué consejo le daría a un intérprete que esté empezando y sueñe con tocar en escenarios como el de la Sala Sinfónica?

Lo más importante es la dedicación y querer conseguir una meta. Si no tienes ánimo puedes tener el mayor talento más grande del mundo y no vas a realizar tu sueño. Lo más importante es tener muchas ganas de hacer lo que quieres hacer y amar lo que haces. Esto se aplica a cualquier carrera y a cualquier oficio: lo más importante es que te guste lo que haces. Ser músico implica muchas horas de dedicación y estudio pero también es importante compaginar eso con una vida normal. En realidad yo soy una chica muy normal y llevo una vida muy normal. No me considero más que eso: una muchacha de 20 años.

El violín que le acompaña es muy especial: un Giovanni Baptista Guadagnini de 1743. ¿Cómo llegó a sus manos?

Me encanta mi instrumento, es absolutamente precioso. Es un violín entero, tamaño adulto, pero se construyó para una mujer. Es un pelín más pequeño. Yo no soy una persona muy alta y tengo las extremidades no muy largas y por lo tanto es físicamente ideal para mí. También tiene eso tan especial que tienen los violines antiguos. Tuve mucha suerte y estoy muy agradecida de las oportunidades que, como esa, me ha dado la vida. Yo era apenas una niña de 13 años a la que le llegó un violín de 1700. No me lo creía. Creo que me costó como dos años asumir que aquello era verdad. Tuve la suerte de que en ese entonces apareciera una familia muy generosa que tenía muchos instrumentos y que deseaban dármelo para ayudarme en mi formación y en mi carrera. Han sido muy generosos durante todos estos años. Espero pasar muchos más años más con este instrumento.

¿Le gustaría repetir la experiencia con la Orquesta Sinfónica de Tenerife y volver a tocar en la Isla?

La Sinfónica es fantástica. Tiene un nivel altísimo y es tremendamente profesional. Me encanta lo cálidos que son sus músicos conmigo. Siempre impone tocar por primera vez con una orquesta que no conoces pero a la misma vez aquí me he sentido muy acogida tanto por James Feddeck como por todos los músicos y los que trabajan para hacer esto posible. Estoy disfrutándolo mucho y espero que haya otra ocasión. Es una experiencia muy bonita.

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