La Sociedad Filarmónica Nivaria regresa a Arafo para su concierto del Día de San Juan Degollado, el domingo. En esta ocasión la cita contará con el estreno en Canarias de ‘Sajelbon’, la nueva obra del compositor y director José Alberto Pina. La jornada también contará con el timplista Benito Cabrera.

La Sociedad Filarmónica Nivaria de Arafo ofrece el domingo el tradicional concierto del Día de San Juan Degollado. La cita será a las 13:00 horas y se dividirá en dos partes. La primera tendrá como protagonista al director y compositor José Alberto Pina, quien estrenará en Canarias su nueva obra Sajelbon. En la segunda parte cogerá la batuta el director titular de la banda, Miguel Ángel Expósito Marrero, quien estará acompañado sobre el escenario del timplista Benito Cabrera, el guitarrista Tomás Fariña y la voz de Haridian Rodríguez. El compositor cartaginés vuelve a ponerse al frente de la Sociedad Filarmónica Nivaria, de la que destaca su talento y no duda en afirmar que se trata de «una de las mejores bandas de música de Canarias». El también director invita a los tinerfeños a acudir a esta cita, «un encuentro con la cultura segura».

Esta obra que se estrena este fin de semana en Canarias es una propuesta muy innovadora porque combina sonidos electrónicos con la música en directo de la banda.

Hoy en día tenemos la sensación de que en la sociedad cada vez todo va cada vez más rápido, que nos cuesta retener al público, no solo en los conciertos de las bandas de música sino en cualquier actividad artística y cultural. Así que todo lo que suceda en la música debe causar un impacto muy importante en el oyente. En este caso, sobre todo con el tema de los sonidos electrónicos, quería incorporar efectos tan llamativos y adaptarlo al mundo de la banda de música.

Para enfrentarse a un reto así habrá necesitado una perramente formación para ir introduciendo estos aspectos.

Un buen compositor debe poder desenvolverse en cualquier ámbito y género. No nacemos sabiendo así que tuve que formarme mucho en esta técnica porque el empleo de sonidos electrónicos no es algo que se suela incluir, sobre todo en las bandas de música.

En cuanto a la simetría musical de la obra, ¿es algo premeditado o surgió de ese modo a la hora de componer?

Lo tenía claro desde el principio. Es algo que me resulta divertido, no solo escribir música y producir emociones sino además buscar unos patrones y sobre todo en la estructura, que aunque no sea necesario para entenderlo, estoy convencido de que el oyente lo percibe sin necesidad de saberlo con antelación. Es como el trabajo de un buen arquitecto, que aunque no sepamos comprenderlo, vemos una casa y sabemos si está bien construida.

¿Todos esos detalles hacen más difícil interpretar la obra con músicos de otras bandas?

Normalmente no hay ningún problema porque son músicos y profesionales. Sí es cierto que esta obra está escrita para un nivel de dificultad determinado y sabemos que en el caso de esta banda va a funcionar. La única pequeña dificultad de esta obra es el empleo de los sonidos electrónicos porque no es algo muy habitual. Lo complicado es encontrar un sistema para hacer que la banda y los sonidos electrónicos suenen juntos. La banda tiene que adaptarse al tempo de los sonidos, ahí radica la verdadera complejidad. Desde el momento que haya una mínima descoordinación la gente se va a dar cuenta.

Se trata de un reto muy interesante para cualquier banda. ¿Cómo está preparando la actuación del domingo?

En 2019 ya visité a esta banda y entonces quedé impactado por la calidad de sus músicos y por eso desde el momento que tuve oportunidad de volver a colaborar con ellos decidí traer a Canarias este estreno.

Tiempo y progreso son los dos ejes de Sajelbon. Es una combinación de conceptos natural pero que también llama la atención.

Noblejas, que es la localidad para la que está escrita la obra, se un lugar en el que el tiempo y el progreso han tenido un impacto muy fuerte. En muy poco tiempo han logrado evolucionar en muchos órdenes de una manera brutal. Es un pueblo de unos 3.600 habitantes con un gran polígono industrial que muchas grandes ciudades no tienen. La plaza mayor y su auditorio son impresionantes también, así que ese pueblo tan pequeño me impactó mucho y todo eso quería reflejarlo de alguna manera en esta obra.

¿Suele ser tan cuidadoso con todos los detalles de las obras que compone?

Suelo ser bastante ordenado y meticuloso con todos los encargos pero este tenía algo especial porque nos pilló en mitad de la pandemia y por eso tiene esos tintes de tristeza e incertidumbre. Cuando pasen los años veré esa obra con una mirada especial.

Compone y dirige, ¿se queda con alguna de las dos facetas en concreto?

Para mí es muy sencillo ponerme al frente de una agrupación porque es lo que he estudiado y me siento muy cómodo haciéndolo, pero también me gusta que me inviten a interpretar mi propia música porque creo que desde el punto de vista de público es algo interesante.

Comenta que Sajelbon va a ser siempre importante para usted por el momento en el que fue compuesta. En general, ¿cómo está viviendo la pandemia?

Es una pena porque parece que los únicos afectados han sido la hostelería o el turismo y el grueso de las ayudas han ido para ellos. Es algo que debemos reivindicar porque se nos dijo que nadie se iba a quedar por el camino pero yo como director, compositor y músico no he recibido ninguna ayuda. Ha sido un año y medio de no trabajar, de no recibir absolutamente ningún ingreso y en mi caso, al igual que para muchos otros, ha sido catastrófico porque hemos tenido que sobrevivir como hemos podido.