Prosigue la agenda del Festival de las Artes en Movimiento (FAM), una propuesta del Auditorio de Tenerife que, hasta el domingo, programará siete espectáculos de danza contemporánea. A la escucha es la propuesta de hoy. Sus creadores prometen que no volverá a verse. Al menos no de la misma forma.

La programación del Festival de las Artes en Movimiento (FAM) continúa hoy de la mano de la tinerfeña Teresa Lorenzo. La intérprete estará acompañada sobre el escenario de la Sala de Cámara de Auditorio de Tenerife por el músico Manolo Rodríguez. Juntos desarrollarán un dúo de improvisación que han bautizado como A la escucha. Será esta tarde a las 19:00 horas y las entradas están a la venta hasta las 17:00 horas por ocho euros.

A la escucha, explica la intérprete, no es una pieza de danza. Se trata de un dúo de improvisación entre Lorenzo y Rodríguez, que llevan trabajando juntos unos diez años y han conformado un equipo totalmente conectado, capaz de afrontar el reto de crear magia sobre la marcha.

Según destacó Lorenzo sobre su compañero, la improvisación es una de las especialidades del músico, que trabaja en estos casos con la síntesis digital. “Dentro del mundo musical, Manolo Rodríguez abarca varios campos pero como intérprete es un gran improvisador. Digamos que su especialidad. En los últimos años yo también me he especializado en libre improvisación. Juntos trabajamos tanto la improvisación concreta como la libre improvisación. A la escucha es una improvisación con una u otra connotación”, detalló.

Improvisar es un desafío. Implica para estos dos artistas lanzarse al vacío en cada una de las representaciones. Son como esponjas que beben no sólo de su experiencia como creadores sino que absorben también parte de la energía del espacio que les rodea en cada una de las funciones. También se alimentan creativamente del calor del público que les contempla.

No obstante, tal y como explicó Lorenzo, dentro del término de improvisación hay dos variantes: la concreta y la libre improvisación. “En la improvisación concreta hay unos motivos, unos campos de trabajo que se desarrollan en el momento de la improvisación. Esto no significa que haya coreografías de por medio pero sí que hay una serie de conceptos que se ponen en juego. La improvisación libre se define por sí misma”, aclaró.

A la escucha recoge esta tarde el testigo de los dos primeros espectáculos que se han visto ya durante la semana en la Sala de Cámara. La responsable de inaugurar la agenda del FAM fue, el pasado martes, la tinerfeña Acerina Amador y su Refugio, una reflexión sobre cuestiones que afectan al futuro de la humanidad, como la sobrepoblación o el cambio climático. Ayer fue el turno de Acerina Toledo y otro dueto, Divino desierto, una pieza de danza inspirada en los áridos paisajes de Lanzarote y Fuerteventura.

La participación de Lorenzo marca, por tanto, el ecuador de una semana dedicada al movimiento y que supone el regreso a la actividad cultural del Auditorio de Tenerife tras el descanso navideño. Los que acudan hoy a las instalaciones dependientes del Cabildo de Tenerife asistirán a un espectáculo único. Y en esta ocasión esa definición no es únicamente una manera de hablar. Cada vez que Lorenzo y Rodríguez se unen para escenificar A la escucha crean algo único. Solo pasa una vez, convierten ese instante en algo irrepetible.

Puede que desde fuera, elegir crear un espectáculo prácticamente de la nada pueda parecer un gran riesgo, pero los intérpretes cuentan con sus propias herramientas. “Sí, es un poco como lanzarse. La cuestión es que llevamos años trabajando en improvisación y estamos muy, muy conectados”, valoró. Para acercarse a esta manera tan concreta de crear es necesario comprender otras muchas cosas. Un ejemplo es el significado que le otorga la artista al verbo escuchar. “La palabra escuchar para mí va más allá de escuchar una noticia o un sonido. No, escuchar es ingresar a la espacialidad que al mismo tiempo me penetra. La espacialidad se abre en mí tanto como en torno a mí. Es complejo pero es algo muy espacial y aperturista. En virtud de esta doble apertura es donde considero que puede tener lugar la improvisación, de dentro hacia fuera y de afuera hacia dentro”, precisó.

Durante los últimos diez años, Lorenzo y Rodríguez han estado improvisando. No fue hasta 2019 que decidieron ponerle nombre a lo que hacían: A la escucha. El oído es parte importante del pensamiento. “De hecho, creo que se piensa con todos los órganos de percepción. Todos nos informan. Si cerramos los ojos y escuchamos algo, ese algo nos hace pensar. Tengo muy en cuenta también el sentido de propiocepción, el sentido kinestésico y el sentido vestibular, por poner algunos ejemplos”, dijo. “Todos estos sentidos dan información al cuerpo sobre cuál es su localización en el espacio, sobre qué consideraciones musculares tiene que hacer para mantener el equilibrio o de cuál es la figura en la que está. Son sentidos de percepción de los que no se habla pero que siempre están ahí”, añadió.

La mejor forma de comprender lo que esta tarde pondrán en escena estos creadores es aceptar la invitación que lanzan al público. “Yo invitaría a ver una improvisación porque en ella se encontrarán a los intérpretes pensando y actuando en directo. Todas nuestras capas, como improvisadores, intérpretes y artistas, estarán actuando. Es un diálogo profundo en el que hay una confianza plena, no es una cosa de preguntar y responder, va más allá de eso”, concluyó.