La distancia entre el barro y la electrónica. Siete diferencias valdemorianas llega al Aguere Espacio Cultural esta noche de la mano de Niño de Elche. El alter ego de Francisco Contreras protagoniza la nueva sesión del Festival Keroxen, y una de las más esperadas de esta atípica edición, en la que el ciclo de conciertos se ha trasladado desde el Espacio Cultural El Tanque de la capital chicharrera a la Ciudad de los Adelantados debido a la crisis sanitaria. Niño de Elche, a las 21:15 horas, y Banha Da Cobra, una hora y cuarto antes, forman el cartel de la cuarta jornada de Keroxen 2020, una velada que ya tiene las entradas agotadas.

Los que asistan esta noche al espacio lagunero tendrán la oportunidad de descubrir en primicia parte del trabajo que Niño de Elche publicará el próximo viernes. La distancia entre el barro y la electrónica. Siete diferencias valdemorianas es el resultado de la residencia del músico en el Centro Residencias Artísticas de Matadero Madrid y en la que desarrolló una profunda investigación del Archivo José Val del Omar. La figura del fotógrafo, director de cine e inventor español planea sobre la nueva obra de Niño de Elche, quien destaca que el proceso de investigación ha hecho emerger “interrogantes que van más allá del propio archivo sonoro y atraviesa un contexto social y político”.

Ahora, el artista se declara un “militante del formato físico” y por eso este disco tan solo se publicará en formato vinilo. “Aunque le perjudique, este proyecto, por especial, tiene que ser así, por un sentido casi político”, indica el cantante, quien recuerda que, hasta que no se consuman las 1.000 copias en formato físico, el trabajo no se pondrá a disposición del público en versión digital.

Niño de Elche encuentra en el Festival Keroxen uno de sus mayores aliados y lo hace porque ambos son fervientes defensores de las conjunción entre las artes musicales y performativas. “A mí me gusta llamarlo indisciplinariedad pero es cierto que la multisonoridad es un aspecto muy importante de lo que hacemos”, afirma el artista quien indica que nutrir su propuesta con otras disciplinas “otorga riqueza”. “Es muy importante complejizar los discursos para que se entiendan mejor o que al menos los entienda más gente”, afirma el protagonista de la nueva jornada de Keroxen. De ahí que sea un claro defensor de la experimentación: “Experimentar viene de la experiencia, de crear nuevas experiencias, y es ahí donde reside para mí la palabra creación. Para mí no tiene sentido la creación de una canción sin más, sino la composición para crear una experiencia en alguien”.

"Cuando se me cataloga de transgresor la sociedad se convierte en más conservadora"

Desde que comenzara su carrera, Niño de Elche ha sido considerado como un transgresor pero afirma que trata que la etiqueta le afecte lo menos posible: “He aprendido a que no condicione mi forma de trabajar ni mi discurso”. Y, así, no tiene problemas en dar una forma más clásica a un proyecto si así lo estima oportuno porque “no quiero que esa etiqueta me obligue solo a hacer cosas transgresoras”. “Soy bastante escéptico con esa palabra porque creo que es algo que no depende de mí, sino de mi contexto. Cuando se me cataloga de transgresor, la sociedad se convierte en más conservadora”, sentencia.

Mientras que esa es una etiqueta que le han colgado, la de exflamenco se la ha puesto él mismo pero puntualiza que “no tiene que ver con el proyecto que haga sino que se trata de una cuestión personal”. Así, desvela que el próximo año publicará un disco de flamenco clásico, un disco de cante y guitarra. “Me he alejado de las formas del flamenco plenamente construidas pero también es cierto que arrastro conmigo ciertas ideas de ese género por la vida que he llevado”, explica el artista, quien puntualiza que “ser exflamenco no es ser antiflamenco”.

Último éxito

Niño de Elche llega al Festival Keroxen precedido por sus éxitos. Entre los últimos se encuentra Tú me dejaste de querer, junto a C. Tangana y La Húngara. Al igual que en anteriores colaboraciones, la respuesta del público ha sido extraordinaria. “No estoy acostumbrado a estas cosas porque mi música pulula por otros sitios, pero trabajar con Antón [C. Tangana] es siempre una gozada”, asegura el artista, quien celebra las “magníficas experiencias” que le regala la amistad con el cantante de Un veneno, un tema en el que por cierto también participó: “Nos divertimos mucho haciendo música y, pese a los prejuicios que pueda haber, estamos mucho más cerca de lo que la gente pueda pensar”.

Y entre colaboración y colaboración, y nuevos proyectos, la pandemia también ha pasado por Niño de Elche, aunque no por su música: “Si se produce algún cambio en mi música se será por la pandemia. En un sentido personal sí cambiaré, es inevitable”. Y, cómo no, la actual situación también marcará el concierto de esta noche, que será con aforo reducido. A pesar de ello, Niño de Elche promete “buen clima” para esta puesta de largo de La distancia entre el barro y la electrónica. Siete diferencias valdemorianas.