La pandemia del coronavirus marca inexorablemente el compás de cualquier espectáculo. Y, en este contexto, la ópera se está convirtiendo en uno de los escenarios donde resulta más complicado conciliar los protocolos, tal y como admite el director insular de Cultura, Alejandro Krawietz. Ahora bien, a pesar de tan compleja partitura, sostiene “que nos guía la voluntad de que la cultura debe ocupar un espacio de ejemplaridad”, de manera que adquiera el rango de acontecimiento y así hacerlo visible a la ciudadanía.

Miembros del Coro de Ópera de Tenerife, embozados con mascarillas, en una función del ‘Réquiem’ de Donizetti en el Auditorio de Tenerife.

En este sentido, Ópera de Tenerife se está mostrando resuelta a desarrollar un trabajo arduo, capaz de articular las condiciones óptimas para sacar adelante su programación, contra viento y pandemia. A propósito, Krawietz subraya que “el equipo artístico está encantado de que Auditorio de Tenerife haya decidido abrir la temporada de ópera” y, en consecuencia, valora esa complicidad como un elemento de afianzamiento y de futuro.

El director insular no esconde, sin embargo, la “enorme responsabilidad” que representa mantener el pulso, la actividad, ante las circunstancias tan adversas que plantea la cambiante realidad que va marcando el día a día de la pandemia. De hecho, cualquier montaje supone “un examen y una prueba constantes para toda una estructura de trabajo”, lo que obliga a coordinar permisos, establecer protocolos, acomodar a personas y superar un sinfín de inconvenientes. “Es un desafío, pero en todo esto hay un punto de quimera que no deja de ser hasta hermoso”, señala Krawietz.

. El espectáculo, que tuvo que ser cancelado en marzo, podrá disfrutarse también mañana y el sábado, a las 19:00 horas, sin embargo las entradas están ya agotadas. Yolanda Auyanet y Antonino Siragusa encabezan el elenco que cuenta con la Sinfónica de Tenerife y el Coro de Ópera de Tenerife. | auditorio de tenerife

Lo cierto es que recientes estudios señalan que el coro es, junto con la flauta travesera, quienes más peligrode contagio representan, y los expertos entienden que el contagio por saliva es aún mayor al cantar.

En el caso de Tenerife, los solistas, por ejemplo, cumplen escrupulosamente con las pruebas PCR, para así garantizar que pueden cantar sin el uso de la mascarilla, y se sigue la normativa en cuanto al acceso del público y también su distribución en la sala.

La idea, siempre y cuando el virus lo permita, no es otra que la de mantener inalterable el calendario y la programación, que se abrió con el Réquiem de Donizetti el pasado mes de octubre, continúa ahora con la representación de la ópera Lucrezia Borgia, con tres funciones y cancelada la temporada pasada, para cerrar el año con una Gala Lírica, prevista para el 12 de diciembre, que contará con las voces de la soprano Raquel Lojendio, el tenor José Bros y la mezzosoprano María José Montiel, quienes interpretarán grandes arias de los compositores más relevantes del mundo de la ópera.

Lucrezia Borgia tomó anoche el escenario de Auditorio de Tenerife