No tiene fecha de lanzamiento definitivo pero el rodaje de Cult Following, un drama en forma de miniserie sobre las sectas y su influencia en Estados Unidos que se estrenará en 2021, ha vuelto a sacar a la palestra los detalles de la infancia de Joaquin Phoenix y la historia de Los niños de dios (Childrens of God).

De nuevo, el mundo televisivo aprovechará una historia que bien podría haber sido una invención pero que se basa en las memorias de una de las supervivientes de esta secta. Es la misma organización a la que en su día perteneció la familia del oscarizado actor. Los nexos de este oscuro grupo con la isla Tenerife la harán aún más interesante para los espectadores del Archipiélago.

Por ahora hay pocos detalles confirmados sobre la producción. Distintos medios especializados adelantaron a finales del mes pasado que la adaptación de las memorias de Bexy Cameron estará protagonizada por las actrices Dakota Johnson y Riley Keough.

La hija de Melany Griffith se pondrá en la piel de la protagonista y los derechos de la producción, que aún no tienen ni canal ni plataforma de streaming asignados, han sido adquiridos por Producer Platform One Media. El libro, y por tanto la futura miniserie, narra la vida de su protagonista, que se emancipó a los 16 años para alejarse del culto.

Uno de los aspectos más curiosos es la vinculación de la secta norteamericana con Tenerife. Bien es cierto que la familia de Phoenix y su malogrado hermano River nunca llegó a viajar hasta Canarias. Mucho antes de que la organización se dividiera por todo el planeta y escogiera esta pequeña isla del Atlántico para esconderse y seguir con su actividad, los Phoenix decidieron apartarse del grupo. Así lo recoge un reportaje publicado ayer por el periódico El País y firmado por Eva Güimil. Una carta del líder de la secta Childrens of God pidiendo a las mujeres de la comunidad que se acostasen con el mayor número de hombres posible para atraerlos hacia su forma de vida convenció a los padres del actor –que por entonces conservaban su apellido original, Botton– de que lo mejor era abandonar definitivamente el grupo.

David Berg era el centro de aquella organización que terminaría por convertirse en objetivo de la Interpol por numerosos casos de abusos a menores y un asesinato. Los niños de dios surgió a finales de los sesenta en California y defendía el amor como una herramienta posible para la salvación. Ayudaban a sus miembros a desintoxicarse de las drogas y pronto se granjearon una gran popularidad y un nutrido número de seguidores. Poco después empezaron a llegar a España y otros países europeos. Cada vez más sexualidados, el problema más grave surgió cuando el líder empezó a promocionar el sexo entre niños y adultos en las cartas que periódicamente enviaba a sus adeptos y comunidades de todos los puntos del planeta.

La organización se puso así en el punto de mira de la policía, comenzaron los juicios contra ellos en Estados Unidos y fue necesario huir y esconderse. Es en ese momento cuando una pequeña isla del Atlántico, Tenerife, se convierte en el mejor de los refugios para el líder de la comunidad.

Según recoge El País, Berg estuvo escondido en Tenerife al menos durante tres años. Una vez en Canarias, no lograron pasar desapercibidos durante demasiado tiempo. Las fiestas y las excursiones nocturnas eran frecuentes y el líder volvió a utilizar a sus seguidoras para atraer a nuevos miembros a cambio de sexo.

De hecho, la etapa que el líder de la secta pasó en Canarias fue muy relevante para toda la comunidad. La que entonces era su esposa concibió un niño que sería considerado por Berg y todos sus acólitos como una suerte de mesías. Lo llamaban Davidito, aunque su nombre real era Ricky Rodríguez. Ironías del destino, Berg hacía tiempo que sufría de impotencia por el abuso constante de alcohol y su mujer era parte del grupo de féminas que salía a la “caza” de nuevos seguidoras. Dejó documentado en sus cartas que mantuvo relaciones con 18 empleados del famoso hotel Bel Air, en Puerto de la Cruz.

Perseguido por la policía, el líder y fundador de Los niños de dios se vio obligado a disfrazarse y refugiarse en distintos países hasta que murió en Portugal en 1994. Su vida y la historia de esta secta, que llegó a contar con más de 130 comunidades por todo el mundo, volverá a ser objeto de una nueva producción audiovisual.