La Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 31 de octubre como Día Mundial de las Ciudades —y no se puede hablar de ciudad sin hablar de arquitectura, y viceversa— con la esperanza de que este día promueva el interés de la comunidad internacional por abordar los desafíos de la urbanización de un planeta de manera más sostenible.

Este año 2020, una de las acciones preparadas con motivo de la celebración de ese día fue la publicación de una investigación realizada por el de HSBC (The Hong Kong and Shanghai Banking Corporation), uno de los bancos mas grandes del mundo. Dicha investigación está centrada en una muestra que las ciudades más grandes de Medio Oriente, África del Norte y Turquía (MENAT en el argot de la ONU) que deberán priorizar la innovación sostenible, empoderar al capital humano y apoyar nuevos flujos comerciales si quieren prosperar después de la Covid-19.

Se centra en las ciudades de Abu Dhabi, El Cairo, Dubai, Estambul y Riyadh enfatizando en la necesidad de que los líderes de dichas ciudades y los grandes empresarios de las mismas utilicen la pandemia del coronavirus como catalizador para buscar una situación más diversificada, digitalizada, limpia y ecológica de dichas ciudades que han crecido, salvo Estambul y el Cairo, más históricas, a la velocidad de la luz.

El profesor Greg Clark, que es el autor de los informes y director global de Ciudades Futuras y Nuevas Industrias en HSBC, declaró ese día que “MENAT es el hogar de ciudades cosmopolitas y bulliciosas con historias extraordinarias, y estas cinco en particular están preparadas para establecer el estándar como futuros centros globales. Su próximo capítulo de crecimiento dependerá de la eficacia con la que puedan trabajar juntos como una red y de la capacidad individual de sus economías para impulsar la innovación orientada al clima y la sostenibilidad, los flujos comerciales reinventados y la búsqueda de la salud y la felicidad humanas“.

Lo cierto es que la pandemia en la zona MENAT, pero también en Europa y otras partes del planeta, ha supuesto empezar a pensar en un nuevo enfoque sobre la importancia de la salud humana y los estilos de vida, que deberían ser más equilibrados y tal vez más austeros, o estoicos. A parte de incentivar la investigación médica y crear esquemas específicos para atraer y retener talentos, como parece que también está intentando Canarias, que es lo fácil de vender, y lo lógico para incluir en los próximos presupuestos, creo que las ciudades tienen que empezar a aprender a compartir. Como han hecho, aunque no siempre, a lo largo de la historia, algunas urbes europeas.

El conocimiento en las ciudades europeas corría de una a otra en las épocas en que se necesitaban soluciones o ideas para resolver problemas. Y de ahí, de esa forma de funcionar, estrechamente ligadas unas con otras mucho antes de que surgiera la globalización, surgió el ideal de ciudad europea del que tantas veces hemos hablado en esta sección de Arquitectura, y que sigue siendo un ideal válido, que nos une.

Ahora, que esta pandemia nos ha encerrado en un paréntesis histórico, estamos reinventando cadenas de suministro diferentes y las relaciones comerciales están cambiando, y eso también cambia la arquitectura y los materiales que se utilizan, más cercanos, de manera que se potencia la sostenibilidad y el sentido común en el mundo de la construcción.

La diferencia que veo con preocupación es que, mientras que la Europa política se separa y se pierde, y parece incapaz de avanzar en la unión, sin embargo —si los datos del mencionado informe son correctos—, las ciudades de Oriente Medio han fortalecido los lazos durante la pandemia, y están descubriendo crecientes oportunidades de desarrollo complementario y especialización en múltiples sectores que servirán a la región en general.

Europa, las ciudades europeas, no pueden perder el legado histórico de haber sido epicentros de conectividad, diversidad, conocimiento e innovación. Para los que pensamos que el mundo es un solo mundo, que nos atañe a todos, siguen siendo necesarios los puentes entre Oriente y Occidente y compartir lo mejor de cada forma de ser.

(*) Abogada y doctora en Arquitectura. Investigadora de la Universidad Europea