No debe resultar nada fácil dedicarse a la industria del cine llevando el apellido Coppola. Ser hija del gran Francis Ford Coppola, ganador de cinco Oscars y cuatro Globos de Oro de entre una larguísima lista de galardones y reconocimientos en festivales y certámenes cinematográficos, ha de suponer sin duda un peso considerable. El realizador de la saga El Padrino, Cotton Club, Apocalypse Now o Drácula de Bram Stoker se ha situado por méritos propios en la cúspide del Séptimo Arte, así que arriesgarse a las comparaciones entrañará a buen seguro un considerable vértigo. Sofía Coppola tuvo que soportar numerosas críticas a su faceta de actriz en las películas de su padre, sobre todo por su actuación en la tercera parte de El Padrino aunque, a mi juicio, tales reproches fueron desproporcionados. Sea como fuere, la joven optó por el tránsito a la dirección, donde comenzó de forma prometedora, incluso brillante, una carrera profesional. Debutó de modo interesante y arriesgado con Las vírgenes suicidas, mientras que con Lost in Translation ofreció una pequeña joya con secuencias de honda belleza y emotividad que le proporcionó la estatuilla de Hollywood al mejor guion original y evidenció una trayectoria a tener muy en cuenta.

Sin embargo, su evolución ha experimentado un lento pero progresivo declive. Con María Antonieta y Somewhere todavía mantuvo cierto nivel, pero sin alcanzar el de sus primeras incursiones, pero ya con The Bling Ring quedó patente su descenso artístico. Ahora estrena en la plataforma Apple Tv su último trabajo, On the Rocks, acompañada de nuevo por Bill Murray en lo que parece un intento de retomar el anzuelo de su mejor largometraje hasta la fecha. Se trata de una historia sin demasiado gancho que constata que la originalidad de sus proyectos iniciales ha quedado relegada, y que la chispa y vivacidad de sus guiones y diálogos se reducen a unas escasas escenas a lo largo del metraje, convirtiéndose así en una directora que no destaca como era de prever.

Una escritora, esposa y madre, inicia una crisis personal que le genera un bloqueo en la redacción de su nuevo libro. El elevado ritmo de trabajo y los continuos viajes de su marido le llevan a sospechar que mantiene una aventura extramatrimonial. Ante esa tesitura, contacta con su padre, un hombre mayor que se resiste a dejar de ser el mismo ligón de su juventud y que reafirma las tesis de la joven al pensar que su yerno actúa como lo hizo él décadas atrás. Para comprobarlo, involucra a su hija en un plan para descubrir la infidelidades de su pareja.

En On the Rocks se aprecian algunas características que aún hacen reconocible el estilo de la cineasta neoyorkina, como los primeros planos de los personajes en movimiento, su forma de presentar las ciudades donde se desarrolla la acción o la incorporación de toques humorísticos a un estilo narrativo sobrio y dramático. Sin embargo, los temas que aborda de un tiempo a esta parte resultan un tanto banales, transmitiendo la sensación de hallarnos ante una cinta más. Sin grandes defectos, pero también sin grandes virtudes, se mueve por el mal camino del convencionalismo, sin aportar la dosis necesaria de entretenimiento.

Bill Murray da la impresión de querer vivir de las rentas y reincidir en el perfil que le dio fama y reconocimiento, rememorando el personaje que le situó a las puertas del Oscar en 2004 y que finalmente recayó en Sean Penn por su papel en Mystic River, si bien su interpretación en Lost in Translation dando vida a Bob Harris perdurará en la memoria de los aficionados. Destacan en su nutrida filmografía títulos como Cazafantasmas y Atrapado en el tiempo. La actriz Rashida Jones (La red social) interpreta a su hija y Marlon Wayans (Réquiem por un sueño) es el marido bajo sospecha.

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Título: ‘On the Rocks’

Director: Sofía Coppola

Intérpretes: Bill Murray, Rashida Jones, Marlon Wayans