En el hodierno bosque de fakes, mentiras, bulos, rumores, noticias falsas características de toda pandemia se difunden con virulencia, que viene de virus, aserciones taxativas, drásticas certezas: en la política, en los discursos sociales, en las diatribas y proclamas, en las disertaciones religiosas. La certeza es un tono del pensamiento (Wittgenstein); a veces bronco.

Kant, que desconfiaba de los engaños y susurros de Persuasión, tenía un método impecable e implacable para reducir o exterminar algunas certezas: la apuesta. Si ante la apuesta de algunos pocos ducados el sujeto mantiene su certeza, sube la apuesta y verás que la certeza no le lleva tan lejos.

Frente al enmarañado bosque, el paisaje marino. Mar de dudas, vaivén de olas, ese estar en lo inestable; en la duda se está, como se está en la creencia (Ortega). Se está entre dos creencias, duo-habere: "el dos va bien claro en el du de la duda", afirma nuestro filósofo.

Claro que la duda es un estado de inquietud y de insatisfacción del que pugnamos por liberarnos y pasar al estado de creencia (C.S. Peirce), estado de tranquilidad donde se asienta el confortable hábito y habitan los a priori clandestinos (Simmel).Y reina la confianza: una solución a problemas específicos de riesgo (Luhman).

Ante tanta tajante certeza al baño maría, con ideas ni claras ni distintas -no es necesario hacer referencia a sesiones parlamentarias- elogiemos la duda que tiene como método la indagación, la pesquisa.

Veamos. Un profesor de Nueva York, en un restaurante italiano. El camarero le ofrece linguine o ravioli. El profesor elige linguine. Vuelve el camarero disculpándose: también tengo lasaña al horno. El profesor, rápidamente responde: entonces ravioli. Al notar al camarero perplejo ante el cambio, el profesor se justifica: si hay lasaña quiere decir que hay horno y que el cocinero es hábil. Los linguine los había pedido por prudencia.

Ojalá nuestros hombres de pro propendieran hacia un comportamiento análogo. O pudieran repetir de vez en cuando aquellas palabras del ignoto Boscoe Pertwee: "Hace tiempo estaba indeciso, pero ya no estoy tan seguro".