28 de abril de 2020
28.04.2020
Crisis del coronavirus

El Dúo Dinámico: "Resistiré' es un himno de resistencia ante la adversidad"

Los cantantes creen que "es una canción desgarradora pero tiene la certeza de que vamos a ver la luz al final del túnel"

27.04.2020 | 23:03

El dúo formado por Manolo de la Calva y Ramón Arcusa es el más famoso del pop español: vendieron miles de discos y con ellos explotó el fenómeno fan años antes de que surgieran The Beatles y The Rolling Stones. Su canción Resistiré se ha convertido en el himno del confinamiento: personas de todas las edades y condición la cantan cada tarde en sus terrazas, balcones o ventanas para infundirse ánimos en esta época de incertidumbre. Ellos no lo habrían podido imaginar hace 33 años, cuando lanzaron este tema, toda una declaración de principios.

Los millenials que cantan a gritos Resistiré desde los balcones ni sospechan lo que hay detrás de esa canción. Quiénes. La dimensión que el Dúo Dinámico; Manolo y Ramón, Ramón y Manolo, tenían ya mucho antes de que una desgraciada pandemia la erigiera como la canción más cantada, seguro, de nuestra historia. Cómo explicarles a nuestros jóvenes que empezaron cuando las casas no tenían televisor y todo lo que se sabía de la música llegaba a través de una radio. Que vendieron miles de discos en una época en la que apenas había tocadiscos. Que ellos ya estaban, ¡tres años antes que los Beatles! ¡Cuatro años antes que los Rolling! Que todo aquello del fenómeno de fans empezó con ellos y todas y todos caían rendidos ante aquel par de guapos vestidos con suéteres de colores rompiendo un mundo de la música hasta entonces en blanco y negro. Que de la radio a los discos, y después a las portadas de las revistas e, incluso, tuvieron un cómic semanal: 'Confidencias del Dúo Dinámico' con una tirada de 100.000 ejemplares, ¡de los de entonces!

El dúo más famoso


De esas cosas he estado hablando con Manolo de la Calva, en su casa en Madrid, y Ramón Arcusa, en Miami; acompañados de sus mujeres "de toda la vida": Mirna y Shura. El Dúo Dinámico que quisiera ser The Dynamic Boys allá por 1958 y que, por cosas del destino en forma de un presentador de Radio Barcelona que no sabía inglés, acabó convertido en nuestro dúo más famoso. Con el que hemos crecido y bailado, y nos hemos enamorado, y hemos llorado cuando el verano tocaba a su final y todo sabía a despedida. Los mismos que aún hoy, reconfortan a varias generaciones -a los balcones me remito- que gritan al viento que "esto" no podrá con nosotros. Hemos hablado del lugar donde se forjó Resistiré, ese himno a la esperanza, pero también de muchas otras de sus canciones.

Les he contado lo que he disfrutado viajando insaciable a través de las noticias de la hemeroteca -que en Diario de Ibiza se remontan hasta 1962-, donde entre los anuncios de la novillada de mañana y las pedidas de mano, se alternan los carteles de las fiestas populares y una incipiente vida nocturna con sabor a guateque.

Les recuerdo que ese mundialmente famoso Dúo Dinámico, ha compartido en Eivissa cartel junto a Antonio Machín, Carmen Sevilla, María Dolores Pradera, Augusto Algueró, Torrebruno, Marifé de Triana, La Chunga y sus gitanos o La Greca y sus flamencos en aquellos conciertos en la plaza de toros, Mar Blau, Isla Blanca, el Casino de Ibiza, o Ses Parres, "primer night club de Baleares". Y que al día siguiente puntualmente la sección de sociedad informaba de que "en Mar Blau triunfó ayer clamorosamente el conocido grupo Dúo Dinámico que deleitó a la numerosa concurrencia con sus populares melodías", por ejemplo. Y que la cartelera de cines anunciaba a "la incomparable Marisol y el extraordinario Dúo Dinámico en la alegre, dinámica y extraordinaria superproducción Búsqueme a esa chica", afortunadamente, "tolerada para menores". Pero, entre tanta información, también recogía en un artículo titulado: Los dineros de los famosos, detalles de "los honorarios por contratar a las estrellas". El Dúo Dinámico ascendía a la friolera "de 70 a 80 mil pesetas". Más menos, unos 500 euros de ahora. Eso sí, "el precio no incluía los gastos de desplazamiento y alojamiento que corrían a cargo del empresario".

Quién se lo iba a decir a aquel Manolo de la Calva que durmiera debajo de cualquier barca en Sant Antoni en aquellos primeros viajes a Eivissa, en que no encontraba a quien le contratara para fregar platos en algún restaurante.

Ambos ya octogenarios, pero con una forma física envidiable, que demuestra que ¡a saber qué es la edad! Y si acaso, ellos se mantienen en aquellos eternos quince años. La pandemia les ha interrumpido sus planes de gira para celebrar un sesenta aniversario por todo lo alto. Muchas citas se han cancelado; otras, como la del Liceu de Barcelona prevista para septiembre, están en el aire y estoy convencida, pronto tendrán lugar, llenas hasta la bandera de un público deseoso de cantar con ellos, Resistiré y por ahí andaré, si me lo permiten, en primera fila, pero también esperándoles a la salida para invitarles a una cerveza pendiente y brindar por los éxitos que están por venir.

¿Qué tal están? Manolo, sé que tuviste un susto al tener a tu mujer, Mirna, ingresada durante cinco días por una infección pulmonar que, afortunadamente, no revistió mayor gravedad.

Manolo de la Calva. Bueno, fue un gran susto; se encontraba mal, le tomé la temperatura y tenía 38,5 grados, que para una persona de nuestra edad es mucha temperatura. Nos fuimos a un hospital a tres kilómetros de casa, el Hospital Princesa Sofía, donde nos atendieron muy bien. La hospitalizaron enseguida, por cinco días, y a mí me dejaron esperando a ver qué era lo que tenía. Ahora con cualquier cosa creen que puede ser el coronavirus. Estuve en la sala de espera como cinco o seis horas hasta que me dijeron que se quedaba hospitalizada y que me avisarían. Volví a casa solo, y a esperar la llamada. Al día siguiente hablé con ella y le habían hecho las pruebas de Covid-19, pero había dado negativo, pero en vez de volver a casa quisieron volver a hacerle la comprobación. En fin, cuatro noches, y menos mal que no había dado positivo.

Supongo que este es un momento de sentimientos encontrados, en primer lugar, porque compartís, como todos, la preocupación por estas dramáticas circunstancias que estamos viviendo, pero, por otro lado, por ver que la población, de manera espontánea, toma prestada una canción vuestra: Resistiré. Si bien, por supuesto, la canción no resuelve los problemas, sí está demostrando que, durante un rato cada día, en los balcones, en los hospitales o supermercados? Sirve para paliarlos.

Ramón Arcusa. Nos sentimos muy orgullosos al escuchar tantas gargantas entonando nuestra canción, no puede haber mejor recompensa para un artista.

Es una canción sincera y quizá en esa sinceridad reside su gran fuerza: no habla de intentar resistir, no dice "cómo me gustaría resistir", sino que es rotunda: resistiré.

M. C. Efectivamente y, creo que, siguiendo nuestro estilo, la canción es contundente, sin paliativos. Es un himno de resistencia ante la adversidad. Es una canción desgarradora, pero tiene la certeza de que vamos a ver la luz al final del túnel. Ese en el que ahora todos estamos metidos.

No es ni mucho menos la primera vez que esta canción ha sido erigida como un bálsamo a la esperanza, sino que ya ha sido adoptada por asociaciones de cáncer infantil, enfermos de alzhéimer y de párkinson y fuera de nuestras fronteras, por ejemplo, en el año 2000 entró a Argentina en la crisis del corralito y se quedó incluso, después, en una serie televisiva que tomó su nombre y por supuesto, la banda sonora.

R. A. Tú lo has dicho mejor que nosotros: es una canción que, reconociendo la impotencia humana ante las adversidades y que se ve abocada a lidiar con situaciones difíciles, es capaz de decir también que hay que resistir y luchar por todo lo que lo merezca y sobre todo por lo perdido.

Más allá de la letra, ¿a qué se debe el éxito de la canción?

M. C. El éxito es bastante difícil de definir, y cuando una cosa crees que va a tener éxito resulta que es un enorme fracaso. Luego puedes elucubrar del porqué del éxito, y lo tratas de acercar a tu persona, pero el éxito es ni más ni menos que millones de personas, que no se conocen de nada, dicen: "Esto me gusta". No obstante, la idea de la canción tiene que ser original, el título es fundamental, el arreglo el justo para el tema, y la letra debe estar dentro del tema diciendo lo que el título y la música necesita. El disco salió con unas ventas muy interesantes, lo pidió Pedro Almodóvar para su película Átame, cantaron la canción en el film Antonio Banderas, Loles León y Victoria Abril, los tres en un gran momento artístico. Sirvió casi como himno nacional en la recesión económica de Argentina en el 2001 (el corralito). En Argentina se hizo una serie para televisión (creo que una de las de más éxito) llamada Resistiré con la canción como leit motiv, la cedimos para ayudas para enfermos (la campaña de Los niños del cáncer), para asociaciones de párkinson, de alzhéimer, hasta un entrenador del Betis les hacía cantar el Resistiré antes de salir al campo? Y ahora vuelve a ser, al cabo de más de treinta años, el himno nacional con letra que canta todo el mundo. Es conocida en toda Sudamérica, ¡Ah! me olvidaba? ¡Y la cantó el Dúo Dinámico!

Manolo, tengo entendido que la letra de 'Resistiré', incluida en el álbum 'En Forma' en 1988, fue encargada a Carlos Toro, que además de letrista es un reconocido cronista deportivo, en base a unos apuntes tuyos. La idea te vino escuchando una entrevista a Camilo José Cela en la que el escritor y premio Nobel terminaba con un: "El que resiste... gana". También creo que desde el principio tuviste claro que se titularía 'Resistiré' y también que tenía que incluir la frase: "Soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie", ¿es correcto? ¿Cómo, de dónde surgen las canciones? Y, si volvieras a aquel día, ¿cambiarías algo?

M. C. Algunos creerán que las canciones salen de improviso, como un parto musical, pero no. Las canciones requieren, en primer lugar, que cuando tienes una idea te tiene que encontrar trabajando. Luego vas grabando cosas que borras porque no valen -si tienes una idea general buena, ya vas bien, aunque no sirva nada de lo que has hecho-. De hecho, esta canción tomó meses pensando el tema y la música, haciendo maquetas, y así, poco a poco, la fuimos formando. Después de la idea general viene lo que quieres decir y ahí ya interviene el autor de la letra, en este caso Carlos Toro, gran periodista deportivo y buen compositor. Quedar con él, exponerle la idea, decirle cómo la sentía y lo que quería expresar; plantear alguna frase como: "Soy como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie", y dejarle trabajar. Al cabo de unos días me trajo una letra que ya se veía que tenía futuro, y es que se acoplaba al sentido de la canción como un guante. Después todavía la mejoró? y es lo que todo el mundo está cantando.

Cuenten un poco cómo están viviendo, en casa, este confinamiento.

R. A. Pues como todo hijo de vecino: en casita recluido y aguantando el temporal. El WhatsApp de Manolo y el mío han estado echando humo por el interés de medios, programas de radio, peticiones de todo tipo? Y esperando a escuchar en las noticias -yo estoy en Miami-, unos números que nos hagan mantener la esperanza de que este virus puede ser más estacional de lo que nos dicen, que poco a poco sabremos más sobre él y cómo neutralizarlo, y aplaudiendo desde nuestro interior a todos los sanitarios que se juegan la vida para salvar las nuestras. Leer, tratan de inventar alguna receta nueva para la mesa ahora que hay tiempo, ¿y el resto?? En lavarnos las manos tropecientas veces cada día: cada vez que tocamos algún objeto sospechoso que ha venido del súper y en lavar la ropa, o poner en la secadora o al sol la que hemos llevado en una salida a la farmacia o al súper?

¿Qué es lo que más echan de menos?

M. C. Bueno, el confinamiento tiene su parte negativa: que no puedes salir y hacer tu vida normal de gimnasio, restaurantes y cines? Pero también tiene cosas positivas y son: no tienes prisa en leer un libro, componer, ver la televisión o escuchar música. Y eso, si lo sopesas, en general da positivo.

R. A. Estoy seguro de que, ahora, desde nuestro confinamiento, valoraremos mucho más todas aquellas pequeñas cosas a las que no dábamos importancia porque eran gratis o cotidianas. Lo mismo que en muchas mentes los parámetros de las prioridades habrán cambiado, y nos daremos cuenta de que estábamos equivocados, que lo importante eran otras cosas, como esta solidaridad que estamos viendo por doquier.

¿Qué han aprendido de esta experiencia?

R. A. Pues a estar en casa mucho más que antes sin que se te caiga encima; a valorar cosas simples que antes no valorábamos y que ahora no podemos hacer, y que no somos nada en el universo, ni siquiera una mota de polvo, a pesar de lo engreídos que alguna vez hemos podido ser. Y a buscar otras prioridades: salvarte de esta pandemia es la primera. Todo lo demás es ahora mismo, accesorio.

¿Piensan que las personas van a salir "mejores" de esta experiencia?

M. C. La gente inteligente, la gente que sepa sacarle partido al momento que estamos viviendo deberían salir mejores y con mayor experiencia de la vida.

R. A. Tengo la impresión de que hay una fuerza de la naturaleza, superior -no creo en un dios que sea el "culpable"-, que cada 100 años, desde el diluvio universal, dice: "¡Parad!". Y puede ser en forma de guerras, de plagas? Hay muchos datos históricos, pero siempre han sido situaciones para el reciclaje, para volver a empezar; de repensar en lo que hemos hecho mal antes para no caer en el mismo hoyo otra vez. Nos creíamos el rey del mambo y estas situaciones nos ponen ante el espejo. Pero saldremos reforzados, de ello estoy seguro: siempre ha sido así.

Tengo que confesar que he disfrutado muchísimo viajando por la hemeroteca, siguiéndoos. Llegáis a la música en 1958, después de conoceros trabajando para una fábrica de motores de aviones. Creo que todo empieza cantando un villancico en una fiesta de Navidad de la empresa y ya apenas unos días después llegáis a la playa convencidos de que queríais ser 'The Dynamic Boys'. Contadme un poco de aquella época.

M. C. Sí, el día 28 de diciembre de 1958, Día de los Santos Inocentes, hicimos nuestro debut musical en La Comarca nos Visita en Radio Barcelona, y nos queríamos llamar The Dinamic Boys. El presentador nos preguntó que si podía presentarnos como Dúo Dinámico porque no hablaba inglés y creo que fue una buenísima decisión, ya que ese nombre nos ha acompañado en toda nuestra carrera artística.

En 1959 graban vuestro primer disco, ¡tres años antes que los Beatles! ¡Cuatro años antes que los Rolling! Pero incluso, antes que la televisión.

R. A. Sí, fuimos oportunos. En esos años en Barcelona había un gran ambiente musical y nosotros estábamos preparados. Tanto Manolo haciendo sus pinitos en el Club Hondo con Tete Montoliu a veces, como yo, que había ganado concursos de jotas y formado un trío tipo Los Panchos, nos pareció una buena idea el ensayar y probar si valía la pena. Y lo valió. No tenemos la culpa de que The Beatles y los Rolling salieran después? (Risas). ¡Llegaron más tarde que nosotros!

Empiezan a vender discos; vinilos, en una época incluso en la que tampoco muchos hogares contaban con un tocadiscos.

M. C. Efectivamente, comenzamos a vender porque desde el primer momento quisimos ser diferentes, rebeldes; presentábamos unas portadas de disco en color -cuando las portadas eran siempre en blanco y negro-, con unas fotografías de calidad, éramos unos chicos nuevos y de buen parecer, y, sobre todo, jóvenes ¿qué nos podía importar nada? Vestidos con camisas blancas y suéteres rojos y blue jeans? Recuerdo la primera portada, es icónica, aún hoy mismo es estupenda, rebelde y diferente respecto a lo que se hacía en esos años.

Música alegre y bailable, letras que invitaban a soñar y enamorarse; jóvenes, muy muy guapos, de modales exquisitos y con una imagen colorida para la época, ¿resultó la combinación perfecta para conquistar el mercado?

R. A. Éramos algo roqueros, pero a la vez, pulcros, limpios: éramos aquellos chicos que las madres sueñan para sus hijas? (Risas) Y es que lo cutre y desaliñado del rock vino mucho más tarde, con drogas y con todo. Nosotros siempre fuimos a nuestro aire y eso nos fue bien.

Y, sin embargo, tras 14 años de éxito sin precedentes en España y Latinoamérica, decidís abandonar los escenarios. Y era un adiós definitivo. ¿Por qué y, sobre todo, por qué, afortunadamente, volvéis?

M. C. Porque somos pragmáticos, las cosas como son. Unos años antes habíamos ganado como compositores el Festival de Eurovisión en Londres, en el Royal Albert Hall, y teniendo como contrincante mayor a Cliff Richard, lo máximo entonces. Y allí, los ingleses, tenían la seguridad de ganar, y vamos y gana Massiel, con nuestra canción: esto nos dio una moral tremenda y contábamos con ello. Pero lo ganado no te hace vencedor de lo que viene. Grabamos un disco en Londres con los mejores arreglistas y músicos del momento y, bueno, fue bien, pero no lo suficiente a nuestro criterio. La música y la política habían hecho que las canciones fueran más sociales, la canción protesta; hubiéramos podido hacer un giro en ese sentido, pero nos pareció una solución equivocada para nosotros y decidimos abandonar los escenarios, pero no por la música, que conste.

57 discos entre EP y singles, en los que he contabilizado 250 canciones. No sé si habéis hecho alguna vez la cuenta, ¡son muchas canciones! Y la mayoría? ¡románticas! ¿En cuánto han contribuido a la natalidad nacional? ¿Os han ido llegando noticias, cartas de alguien que os decía que fue engendrado gracias a tal o cual canción?

R. A. Estamos seguros, porque así nos lo han contado muchos seguidores de que, Perdóname, por ejemplo, unió a más parejas que los obispos de Alcalá han casado en su vida. A veces han venido a nuestros conciertos ¡hasta cuatro generaciones! A vernos cantar. Y seguro que hay muchos hijos e hijas del 'Perdóname'. Algún día hemos de juntarlos y hacer un concierto para todos ellos?

Pero además son los artífices de otras muchas conocidas canciones, como Soy un truhan, soy un señor que Ramón escribió para Julio Iglesias o, como han mencionado, La la la, con la que ganamos en 1968 por primera y única vez el festival de Eurovisión -al menos, en solitario-, porque si bien ganamos el año siguiente con 'Vivo cantando', de Salomé, fue en un cuádruple empate.

R. A. Hemos compuesto muchísimas canciones y unas eran mejores que otras. Tenemos una veintena larga de hits cantadas por nosotros y por otros artistas, lo cual es mucho para cualquier artista. Y que se canten todavía después de más de cincuenta años? Es un privilegio para nosotros.

También han sido reconocidos con el Premio de Honor de la Música de la SGAE en 1999, la Medalla de Oro al Trabajo en 2010, o el Grammy Latino a la Excelencia en 2014, entre otros. ¿Hay algún premio que recordéis con más cariño o de una manera más especial?

M. C. Hemos sido reconocidos con premios varios que agradecemos mucho y que nos acompañarán toda nuestra vida. Pero la verdad es que hemos sido bastante descuidados en esta línea. En general ha sido el público el que nos ha premiado escribiendo a las autoridades en su momento de los premios que hemos recibido. Desde aquí gracias a los que han intervenido para que recibiéramos estos premios.

Si ya es difícil triunfar de la manera que vosotros lo hicisteis en España y Latinoamérica -no me atrevo a decir "imposible" porque vosotros lo hicisteis-, volver a los escenarios, habiéndoos retirado y tener éxito de nuevo ¡60 años seguidos! ¿no es ir contra las leyes de la industria? ¿Cómo se explica pertenecer a la banda sonora, ya con esta, de esas tres, o como decís, hasta cuatro generaciones?

R. A. Pues por la misma razón de que Resistiré, que tiene ya ¡33 años! Se ha hecho popular, y es porque era, es, una canción muy bien construida, intemporal, emotiva y vibrante. Manolo y Carlos Toro hicieron un gran trabajo. Quizá después de Mediterráneo (de Serrat), sea la canción más redonda de la música pop.

¿Podrían dar algún consejo a alguien que esté empezando hoy y que sirva para resistir 60 años?

M. C. Aconsejar en una profesión como la nuestra es arriesgado. Ahora existen programas de televisión importantes donde en una noche te pueden ver tres millones de personas. Eso es una ventaja que no existía en nuestro tiempo. Solo estaban los festivales, y una vez al año. Pero en cualquier caso hay que tener las cualidades artísticas necesarias y, aun así, es difícil llegar a interesar al público. Y una buena canción, eso, para mí, es lo principal. Julio Iglesias me decía: "Manolo, hay que grabar la canción de tu peor enemigo si es que es buena".

Y ahora, están, resistiendo como el junco, con una gira cancelada o aplazada. Deseamos, por lo que significaría para todos que se retome pronto porque, estoy convencida, la gente estará deseando cantar con vosotros, bailar con vosotros. ¿Qué se van a encontrar, además de volver a "tener quince años" otra vez?

R. A. Se encontrará con esas canciones que le hicieron soñar o que significaron algo en sus vidas. Y si pudiéramos hacer gira este verano, sería una buena noticia, no ya para nosotros, sino porque significaría que este mal sueño ya ha terminado; que hemos vencido, o sabemos cómo vencer al coronavirus. Sería la noticia del año. Ojalá.

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